3
Acerca de este Trabajo
Diversos trabajos han delineado el territorio del vanguardismo latinoamericano de los 60 en el quesurgieron proyectos como el representado por el MIR.
6
Queda aún por explorar la dimensión nacional.No solo rastrear el origen de estefenómeno desde las coordenadas de la historia local, explorartambién su impacto simbólico en el desarrollo de nuevas fuerzas contestatarias. Interroganteparticularmente urgente en el caso del Perú, donde, el fenómeno de la violencia políticaalcanzaría elevados niveles durante los años 80. Originado en pequeños grupos –lindantes muchasveces con la marginalidad--compensan sus debilidades con una intensa elaboración mental: imaginancampesinos revolucionarios, “largas marchas” del campo a la ciudad, extrapolan categorías ydiscursos “internacionalistas” para pintar escenarios locales de absoluta confrontación; entre elidealismo y la tragedia, su historia emite señales no siempre asimilables a través del “análisisideológico” o las “historia de las ideas.” Para salir del plano individual o grupal, para aspirara ser el gran catalizador vanguardista, deben construir una identidad capaz de proyectarlos alpaís, capaz de resonar en la memoria de la gente; entretejiendo para ello lo nuevo y locosmopolita con lo tradicional y lo local. El fenómeno insurgente es un fenómeno sincrético cuyacomprensión requiere un esfuerzo de contextualización. En el caso del Perú, esa historia desdedentro del fenómeno guerrillero de los 60, conduce, retrospectivamente, a la experienciainsurreccional aprista. Es en referencia a esta que el MIR define su ethos revolucionario.Este trabajo explora la construcción de una nueva identidad política –militante, guerrillera,subversiva—en un contexto particular de la historia peruana: de emergencia del Perú rural, de unlado, y de revisión y renuncia por parte del APRA de aspectos fundamentales de su propia tradiciónde lucha. El análisis, para ello, incide en tres dinámicas fundamentales: (a) la de los individuosy sus pasiones, la naturaleza de la opción política de los futuros insurrectos; (b) las redes yespacios públicos en que se estructura lo individual como acción concertada; (c) los contextos delencuentro de proyectos políticos y sociedad. En torno a estos tres referentes analíticos seentreteje una historia cuyo objetivo final es comprender la constitución de identidadeslegitimadoras del ejercicio de la violencia en el Perú. Cómo, en otras palabras, la experienciadel 65 afectó la cultura política del izquierdismo local, preparando el terreno para la grantempestad de los 80. En esta historia, Luis de la Puente Uceda emerge como eslabón entre lastradiciones insurreccionales novecentistas –rearticuladas en el aprismo primigenio—y elguerrillerismo contemporáneo. Las huellas escritas y orales de su apasionada trayectoria aparecenpor ello como eje de un relato que pretende construirse de lo personal a lo social.
1948
El 3 de octubre de 1948 Lima amaneció con la noticia de una sublevación. En el puerto del Callao,personal de la Armada y “brigadistas” apristas se enfrentaban con fuerzas leales al régimen. Elmovimiento sería cruentamente debelado. Cuatro décadas después, los implicados y sus descendientesseguirían debatiendo responsabilidades. Los dirigentes del partido, según unos, habían traicionadoa las bases.
7
Otros, por el contrario, señalaron a un oficial militar de filiación aprista --quien,según ellos, habría actuado “con la prescindencia total del Comité del Ejecutivo”—como elprincipal responsable.
8
Que estaba “dispuesto a jurar que ni yo ni persona alguna de mi partidohabía tenido nada que ver con la rebelión,” diría en 1954 Víctor Raúl Haya de la Torre.
9
Tres años antes el PAP había apoyado la elección del mandatario que aquella madrugada se buscabaderrocar.Hacia mediados de 1947, no obstante, los apristas habían comenzado a conspirar,reactivando en ese afán a sus “equipos de combate.”
10
La percepción era que, tras bastidores, laoligarquía –sin representación política explícita desde la desaparición del Partido Civil en 1919—
6
Al respecto, de particular importancia es José Rodríguez Elizondo, La crisis de las izquierdas enAmérica Latina, Caracas: Instituto de Cooperación Iberoamericana/Editorial Nueva Sociedad, 1990.Véase también Timothy Wickham-Crowley, Guerrillas and Revolution in Latin America: a comparativestudy of insurgents and regimes since 1956, Princeton, NJ: Princeton University Press, 1992. Entrelos trabajos de síntesis del fenómeno guerrilleros latinoamericano destacan, Thomas C. Wright,Latin America in the Era of the Cuban Revolution, New York: Praeger Publishers, 1991, RichardGott, Guerrilla Movements in Latin America, New York: Anchor Books, 1972 y Luis Mercier Vega,editor, Guerrillas in Latin America, New York: Praeger, 1969.
7
Víctor Villanueva, La Sublevación Aprista del 48. Tragedia de un Pueblo y un Partido, Lima:Editorial Milla Batres, 1973.
8
Armando Villanueva del Campo, “La Otra Revolución” (Entrevista) en Domingo Tamariz Lúcar, Laronda del general, Lima: Jaime Campodónico/Editor, 1998, pp. 116-125.
9
“Cinco años de exilio en mi patria” [de
Life
en español, Mayo, 24 de 1954] en
Testimonios y Mensajes
, OC, vol. 1, pp. 242-258. En ese artículo, explicó Haya, que había optado por el asilarsesolo al darse cuenta de que “no podría eludir a mis perseguidores durante toda la vida.” Y que lohabía hecho, obligado por la dirección de su partido que le había exigido que “siguiera el ejemplode otros dirigentes apristas que ya se habían refugiado en embajadas extranjeras o que habíancruzado la frontera, en un exilio temporal.” (p. 244)
10
A. Villanueva del Campo, “La Otra Revolución,” p. 117.
Leave a Comment