6ESTUDIOS PÚBLICOS
— r. Anderson, ¿cómo llegó usted a la docencia? ¿Qué lo llevóa ser profesor?
—Bueno, de hecho, yo provengo de una familia con una larga tra-yectoria en los negocios. Recuerdo que estábamos en una comida familiarcuando mi hermano menor repentinamente dijo que pensaba dedicarse alnegocio de la familia; en ese momento, sentí que un gran peso que estabasobre mis hombros, se deslizaba de ellos. Pensé, eso es fantástico, puedohacer lo que realmente quiero hacer, y eso es enseñar. Yo sentía gran amorpor la literatura inglesa y tenía esa extraña compulsión que sentimos losprofesores, cual es la de hacer que otros compartan ese amor.
—¿Inglés fue la primera asignatura que usted comenzó a enseñar?
—Sí.
—¿Dónde se inició usted en la docencia?
—Yo nací y fui criado en Edimburgo, y no tenía la intención deenseñar en mi ciudad natal. Ocurrió que, el año en que finalmente egresabade la Universidad, me encontré en una cena con el vicerrector de FettesCollege. Yo era secretario del Club de Rugby de mi
college
y una de misobligaciones era desarrollar un programa de entrenamiento para los rugbis-tas. Por esta razón había ido a la biblioteca a ver si lograba encontrar algoque sirviera para personas que no sabían cómo entrenar a jugadores derugby, y había encontrado ahí un libro muy bueno titulado
Rugby Practiceand Tactics(
Práctica y Tácticas de Rugby
).
Durante la cena, la conversa-ción tocó el tema del rugby y yo me puse muy elocuente, explayándomesobre el libro mencionado. Al retirarme, y estando ya en la puerta de calle,mi anfitrión me preguntó: “Se fijó usted en quién escribió ese libro?” “No”,respondí, “de hecho, no me fijé”. “Mírelo cuando llegue a casa”, me dijo,“y encontrará mi nombre en la cubierta”. Aparentemente, al día siguientese dirigió al rector y le dijo que había conocido a un joven realmentesobresaliente que estaba pensando dedicarse a la docencia escolar y quedebía contratarme.
—¿A qué tipo de autores se refería usted al decir que deseabacompartir su interés por la literatura inglesa?
—A los tradicionales, realmente. Siempre me ha gustado Shakes-peare, los metafísicos, los románticos y los victorianos, y quien siempre meha atraído especialmente ha sido Sir Walter Scott, el menos en boga de losautores que han escrito en inglés.
—¿Tiene usted alguna explicación de por qué era él tan popular?En el siglo 19, me imagino, todos habrían leído a Scott.
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