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Estudios Públicos,
70 (otoño 1998).
ENTREVISTA
LA TRADICIÓN DE LOSCOLEGIOS BRITÁNICOS:
UNA CONVERSACIÓN CON ERIC ANDERSON*
E
RIC
A
NDERSON
. Rector de Lincoln College, Oxford University. Anteriormente fuerector de los colegios Eton (1980 y 1994), Abingdon (1970-1975) y Shrewsbury. Ha publica-do diversas obras literarias acerca de Walter Scott; es miembro del directorio de la RoyalShakespeare Company Foundation y ha sido presidente de la Johnson Society.* Entrevista realizada el 3 de agosto de 1997, durante la visita del Dr. Anderson aChile invitado por el Centro de Estudios Públicos. La traducción al castellano fue realizadapor
Estudios Públicos
. La conferencia pronunciada por el Dr. Anderson el 4 de agosto de1977, en el CEP, apareció en
Estudios Públicos
Nº 68 (primavera 1997).
Esta es una conversación sobre la tradición educacional británica. ElDr. Eric Anderson no expone aquí teorías académicas: habla desdesu experiencia como profesor y ex rector de colegios independientesdel prestigio de Shrewsbury School o Eton. La tesis del Dr. Ander-son es que en los internados victorianos se desarrolla el concepto deformar al “hombre entero”, y esta tradición se ha traspasado a loscolegios diurnos independientes e, incluso, a los mejores colegiosestatales. Una característica de los colegios británicos independien-tes sería, entonces, esa preocupación no sólo por los aspectos inte-lectuales, sino que por los deportes, las artes y la vida en común enla idea de formar el carácter.Se tocan en esta conversación una multitud de facetas de la vida enun “Public School” de hoy en día. También se hacen alcances a otrastradiciones educacionales, como la japonesa y la suiza.Participaron en esta conversación, además del Dr. Anderson, AntonioCussen, Arturo Fontaine Talavera, David Gallagher y JohnMackenzie.
 
6ESTUDIOS PÚBLICOS
 — r. Anderson, ¿cómo llegó usted a la docencia? ¿Qué lo llevóa ser profesor?
—Bueno, de hecho, yo provengo de una familia con una larga tra-yectoria en los negocios. Recuerdo que estábamos en una comida familiarcuando mi hermano menor repentinamente dijo que pensaba dedicarse alnegocio de la familia; en ese momento, sentí que un gran peso que estabasobre mis hombros, se deslizaba de ellos. Pensé, eso es fantástico, puedohacer lo que realmente quiero hacer, y eso es enseñar. Yo sentía gran amorpor la literatura inglesa y tenía esa extraña compulsión que sentimos losprofesores, cual es la de hacer que otros compartan ese amor.
 —¿Inglés fue la primera asignatura que usted comenzó a enseñar?
—Sí.
 —¿Dónde se inició usted en la docencia?
—Yo nací y fui criado en Edimburgo, y no tenía la intención deenseñar en mi ciudad natal. Ocurrió que, el año en que finalmente egresabade la Universidad, me encontré en una cena con el vicerrector de FettesCollege. Yo era secretario del Club de Rugby de mi
college
y una de misobligaciones era desarrollar un programa de entrenamiento para los rugbis-tas. Por esta razón había ido a la biblioteca a ver si lograba encontrar algoque sirviera para personas que no sabían cómo entrenar a jugadores derugby, y había encontrado ahí un libro muy bueno titulado
 Rugby Practiceand Tactics(
Práctica y Tácticas de Rugby
).
Durante la cena, la conversa-ción tocó el tema del rugby y yo me puse muy elocuente, explayándomesobre el libro mencionado. Al retirarme, y estando ya en la puerta de calle,mi anfitrión me preguntó: “Se fijó usted en quién escribió ese libro?” “No”,respondí, “de hecho, no me fijé”. “Mírelo cuando llegue a casa”, me dijo,“y encontrará mi nombre en la cubierta”. Aparentemente, al día siguientese dirigió al rector y le dijo que había conocido a un joven realmentesobresaliente que estaba pensando dedicarse a la docencia escolar y quedebía contratarme.
 —¿A qué tipo de autores se refería usted al decir que deseabacompartir su interés por la literatura inglesa?
—A los tradicionales, realmente. Siempre me ha gustado Shakes-peare, los metafísicos, los románticos y los victorianos, y quien siempre meha atraído especialmente ha sido Sir Walter Scott, el menos en boga de losautores que han escrito en inglés.
 —¿Tiene usted alguna explicación de por qué era él tan popular?En el siglo 19, me imagino, todos habrían leído a Scott.
 D
 
ERIC ANDERSON7
—Bueno, de partida, no había muchos otros. Fue muy prolífico—las novelas salían a razón de aproximadamente dos al año. Fue traducidoa prácticamente todos los idiomas europeos y a algunos otros idiomas, demodo que fue la primera persona en generar una lectura en masa. Meparece que la mejor forma de responder a su pregunta es contándole de unavez en que fui visitado por una dama china, quien expresó ser la experta desu país en Sir Walter Scott. Ella era comunista, por supuesto. Pasamos unagradable día juntos y al término de éste le pregunté por qué Scott era tanpopular en China. Ella respondió: “Es muy fácil en realidad, pero creo quelo ofendería si le dijera las razones”. “No, no me ofenderá”, respondí,“¡déme las razones!” “Bueno”, dijo ella, “en China la gente tiene bastantetiempo y no les importan las historias largas. En segundo lugar, en elcampesino escocés de las novelas de Scott reconocemos al campesino chi-no de hoy, y durante el período de la Revolución Cultural veíamos ennovelas tales como
Old Mortality
exactamente lo que estaba sucediendo, y¡Sir Walter Scott estaba absolutamente en lo cierto!”
 —Como profesor, con la experiencia de enseñar a Sir Walter Scott en Inglaterra, ¿piensa usted que los jóvenes de hoy pueden identificarsecon él?
—No. Ha estado totalmente pasado de moda. Pienso, en general,que la gente ya no gusta de libros tan largos y que prefiere el realismo antesque la novela histórica del tipo que escribió Scott, de modo que no creo queatraiga a la gente de hoy. Sin embargo, es posible que vuelva. Parece queestamos en una era algo romántica nuevamente.
 Hay dos indicios de que Sir Walter Scott puede volver a estar demoda. Uno es que recientemente la BBC hizo una producción de Ivanhoe.El otro es que, según tengo entendido, a su ex alumno Tony Blair le gustamucho Scott y dijo que usted era responsable de eso.
—No sé si eso es verdad, pero ciertamente, cuando estuvo en elprograma radial ‘Desert Island Discs’, en el que tuvo que elegir el libro quellevaría consigo a su isla desierta, dijo que se llevaría
 Ivanhoe
. Los cínicosdicen que los publicistas del partido Laborista le habrían dicho que
 Ivanhoe
estaba por salir en la televisión en esos momentos y que le convendría deciralgo así. Pero, sí, lo dijo.
 —¿Fue Blair alumno suyo?
–Sí, fue alumno mío. De hecho, estudiamos el libro
OldMortality
 juntos.
 —¿Fue un buen alumno?
—Muy bueno.
 —¿Dónde fue esto?
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