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SERGIO GREZ TOSO
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¿AUTONOMÍA O ESCUDO PROTECTOR?EL MOVIMIENTO OBRERO Y POPULAR Y LOS MECANISMOS DECONCILIACIÓN Y ARBITRAJE (CHILE, 1900-1924)
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INTRODUCCIÓN
Desde que los conflictos entre el capital y el trabajo comenzaron a generalizarse enChile durante el último tercio del siglo XIX, las autoridades provinciales y localesmanifestaron un interés casi espontáneo por mediar a fin de mantener el orden público yevitar una escalada entre las partes
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. Pero ante la inexistencia de leyes y normas específicasque regularan las relaciones entre el capital y el trabajo, la intervención de losrepresentantes del Estado quedaba librada a su propia voluntad y criterio. La conciliación yel arbitraje –que habían surgido en el Viejo Continente en la década de 1860- no eranobligatorios ni legales en esta nación sudamericana. Sólo dependían del acuerdo entretrabajadores, empresarios y funcionarios provinciales, municipales, policiales o militares.Sin embargo, a pesar de su precariedad, estos mecanismos espontáneos se fuerongeneralizando a tal punto que hacia el Centenario de la Independencia ya constituían una práctica relativamente difundida aunque –como se ha dicho- sin obligatoriedad legal.Este artículo pretende explorar las actitudes y posiciones que asumieron durante el primer cuarto del siglo XX en Chile los actores –estatales, obreros y empresariales-llamados a constituirse en las piezas irreemplazables de una relación que por definición ytradición se mostraba muy conflictiva. Al abordar esta temática nuestra mirada se centraráen el movimiento obrero y popular, pero sin descuidar la atención sobre el Estado y elempresariado.
LAS PRIMERAS EXPERIENCIAS
“El cable nos informa diariamente de cómo se solucionanlas huelgas en los países civilizados de Europa, enFrancia por ejemplo: un estadista insigne, un verdaderohombre de Estado, el gran Combes, en fin, jefe del
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Director del Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna, profesor de la Universidad ARCIS.
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Estudio elaborado en el marco del Proyecto Fondecyt N°1000034. Se agradece la colaboración prestada por los profesores Jacqueline Oses Gómez, Juan Carlos Yáñez Andrade, Alberto Harambour y Carola AgliatiValenzuela, y las observaciones formuladas al manuscrito original por Jorge Rojas Flores.
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Sergio Grez Toso,
 De la “regeneración del pueblo” a la huelga general. Génesis y evolución histórica del movimiento popular en Chile (1810-1890),
Santiago, Ediciones de la DIBAM – RIL Ediciones, 1998, págs.564-587 y 705-750.
 
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Gabinete francés, es elegido árbitro, en talescircunstancias, de parte de los obreros y patrones, a fin deque dé su fallo sobre las diversas cuestiones o conflictosque entre éstos y aquellos se suscitan.Pero aquí no hay arbitraje ni nada que se le parezca: loque existe únicamente es una ignorancia supina enmateria de legislación obrera de parte de los quedesgobiernan –que no gobiernan- a este desgraciado país”.“La huelga de Tocopilla”,
 El Eco Obrero,
Concepción, 1de octubre de 1904.En los sectores populares, la nociones de conciliación y de arbitraje parecen haber sido planteadas por primera vez en 1898 por un efímero Partido Socialista, en cuyoPrograma se proponía:“Creación, por medios electivos, de consejos departamentales compuestos de patrones y trabajadores para vigilancia de fábricas y talleres, y para solucionar conflictos que sobrevengan entre unos y otros, rentados por el Estado”
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.En los primeros años del nuevo siglo la idea comenzó a hacer su camino,especialmente en medios intelectuales y profesionales, que inspirados en experienciaseuropeas, trataron de impulsarla en Chile. En un trabajo publicado posteriormente, sedefinieron estos mecanismos como parte de un mismo sistema:“Cuando obreros en desacuerdo con sus patrones encargan a unos cuantos aexponerles sus quejas y pretensiones y discutir las bases de un arreglo, hayconciliación. Se caracteriza por el hecho de que los interesados discuten librementela cuestión que los reúne, procurando llegar a un arreglo pero no ceden a favor denadie ninguna parte del derecho que les es propio de discutir sus asuntos.En el arbitraje ocurre algo completamente distinto. Aquí ha de intervenir un tercero,el árbitro, que puede ser elegido especialmente para un caso dado, o designado deantemano por un convenio de arbitraje, o impuesto por la ley, pero que poseeesencialmente el derecho, después de oír las partes, de formular una opinión personal y su sentencia, según las condiciones del convenio o las disposiciones de laley, tendrá tan sólo un poder moral, o bien la fuerza de una decisión de justicia”
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.La senda era incierta y poco explorada. Los distintos actores destinados a recorrerlaconcurrían con disposiciones muy disímiles. A menudo, no existía un acuerdo mínimoentre los integrantes de un gremio (obrero o patronal) respecto de la necesidad de recurrir ala conciliación y el arbitraje. Así, un primer intento de solución de la huelga de losoperarios de panaderías de Valparaíso en septiembre de 1900, en el que las autoridades
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Citado en Hernán Ramírez Necochea,
 Historia del movimiento obrero en Chile. Antecedentes. Siglo XIX 
, 2°edición, Concepción, Ediciones LAR, 1986, pág. 235.
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Eduardo Blanlot R.,
Conciliación y arbitraje en los conflictos del trabajo,
Santiago, Imprenta Claret, 1919, pág. 4.
 
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 policiales se constituyeron como garantes de un acuerdo entre las partes
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, fracasó a las pocas semanas
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debido al desconocimiento del compromiso por una parte del empresariadodel rubro que vio en la solución del conflicto anterior el resultado de presiones indebidas:“Lo sucedido –expresaron los empresarios panaderos en carta publicada en
 El Mercurio
- fue que obligados por un apremio injustificable y repentino con que losoperarios amenazaron a cuatro propietarios, de abandonarles el trabajo ya avanzadoen sus establecimientos si no accedían a sus exigencias, viéronse por tal motivo precisados a suscribir un convenio en su propio nombre y que estaban muydispuestos a cumplir, pero que debido a causas justificadas y expuestas másadelante, desistieron”
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.Los industriales del pan aseguraban que el acuerdo había sido firmado por sólocuatro de los treinta propietarios y no podía perdurar:“[...] por doble y sobrado destino de haber sido acto forzado y ser un mito hacer respetar compromisos a individuos [los obreros] que pudiendo ser buenos soninconstantes exagerados para el trabajo, muy poco sobrios y a más manejados por cabecillas cuyos móviles no nos alcanzan, pero sí sabemos que son los menostrabajadores”
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.Si se cuestionaba la calidad de interlocutores válidos de los obreros no podíaconcebirse diálogo ni menos mediación, conciliación y arbitraje. Las medidas que debíanadoptarse -y que de hecho adoptaron esos empresarios- eran las que se desprendíanexclusivamente de sus propias decisiones. Así, los patrones acordaron una serie deresoluciones que comprendían entre otros puntos: el pago por mensualidad vencida con unaentrega diaria del 50% de los jornales, la obligación de los operarios de inscribirse en unregistro especial llevado por el Centro de Propietarios de Panaderías, además de variasmedidas concernientes a salarios y normas disciplinarias
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.Esta actitud contrastaba con la asumida por la Sociedad Unión del Gremio dePanaderos, que solicitó al alcalde de Valparaíso su arbitraje para dirimir las diferencias quemantenían con los empresarios. El alcalde Lyon se manifestó de acuerdo con lo pedido por el gremio obrero, proponiendo nombrar también como árbitro al Intendente Cabezas
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. Sinembargo, la asociación patronal se mantuvo firme en su posición contraria al arbitraje,cediendo sólo hasta el punto de permitir el pago semanal en el caso de aquellos industrialesque lo desearan y concediendo como estímulo para los operarios que aceptaran el pagomensual el derecho a una gratificación anual equivalente a un mes de salario o de mediomes a quienes cumplieran seis meses de trabajo, excluyendo de estos beneficios a losobreros que no se inscribieran en el registro establecido por el Centro de Propietarios
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“Los dueños de panaderías y sus trabajadores”,
 El Mercurio
, Valparaíso, 17 de septiembre de 1900.
5
“Huelga de panaderos”,
 El Mercurio
, Valparaíso, 18 de octubre de 1900.
6
“La huelga de los panaderos”,
 El Mercurio
, Valparaíso, 19 de octubre de 1900.
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 Ibid.
 
8
“La huelga de los panaderos”,
op. cit.
9
“Más sobre la huelga de panaderos”,
 El Mercurio,
Valparaíso, 19 de octubre de 1900.
10
“El asunto de los panaderos”,
 El Mercurio,
Valparaíso, 24 de octubre de 1900.
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