Por último registramos el escritorio de nuestro padre, donde está el ordenador. Aquí podemos coger un
lápiz, unsalero y una pizza
(por dios Nina, ¿La pizza también te la llevas?).Intentamos usar el ordenador, pero tiene una contraseña numérica. Salimos al patio de la casa, donde nos llevaremospara el bolsillo una
bomba de aire que encontramos en la bicicleta, el asa del cubo de agua que hay junto a lapuerta, un guante de goma y un radio de bicicleta que había en… en la basura… y cinta de doble
cara y untubo de pegamento que hay en una caja en la parte izquierda de la pantalla (junto al coche).De vuelta en el despacho del padre, usamos el radio de la bici con la oquedad del suelo. Gracias a él alcanzamos asacar una
cinta
de casete.Volvemos a examinar de cerca el escritorio y notamos enseguida que hay un casete, donde metemos la cinta quecontiene pistas sobre la contraseña del ordenador. “El primero y el último en el coche” significa que los dos primerosnúmeros son el primer y último número de la matricula del coche de Vladimir. “La cuarta parte de las aberturas de la entrada al inframundo” es la cuarta parte de los agujeros que tiene la tapa de laalcantarilla del patio. “Los guardianes de mi trabajo” son las dos estatuas que hay frente al museo. La contraseña es:2342.Leemos el correo electrónico de nuestro padre, aunque nos sepa mal, y descubrimos la existencia de un tal Oleg quequizá nos pueda ayudar.En la entrada exterior del museo, nos encontramos con una niña desvalida que ha dormido a la intemperie.Conversamos con ella y nos enteramos de que ha visto a los fantasmas que atacaron a nuestro padre e incluso les hahecho una foto.Pero no nos va a poner las cosas fáciles, su cámara y su bici se han roto. Hasta que no las arreglemos podemosolvidarnos de la fotografía. Siguiendo las instrucciones de la niña, primero nos encargamos de la bici.Sacamos la
cámara
de la rueda de la bici y nos volvemos a la casa de nuestro padre. En el patio hinchamos en elinventario la cámara con la bomba de aire. Para saber dónde está el escape, metemos la cámara dentro del cubo deagua que había cerca de la puerta. Automáticamente marcamos donde está el pinchazo, solo falta taparlo. En elinventario cubrimos el guante con pegamento y lo pegamos a la cámara. Ya tenemos el pinchazo arreglado.En la puerta del museo devolvemos la cámara a la bici de la rueda e informamos a la niña de nuestros logros. La niña,que no se esperaba tal victoria por nuestra parte, accede a darnos la
cámara de fotos.
La avería de esta cámara es mucho más complicada de adivinar… ¿será el CCD?, ¿quizá el objetivo?, ¿el estabilizadoróptico?... pues no, el problema es que se ha quedado sin baterías. Le ponemos las pilas del Walkman y listo. La cámaravuelve a funcionar. Le devolvemos la cámara a la niña, como le habíamos prometido y como muestra de su enormeagradecimiento, la pequeña nos obsequia con un valiosísimo
imán…
con forma de hámster amarillo. Bueno, menos dauna piedra.Volvemos a la casa y usamos el flamante imán con el acuario para hacernos con la
llave
del fondo. Abrimos el cofrecitocon la llave y obtenemos una
libreta de direcciones y una nota
. Miramos ambos objetos.Ya tenemos una nueva dirección, la de la casa de Oleg. Vamos inmediatamente al lugar, donde encontramos una bonitacasita al lado de una cabina telefónica amarilla. Cogemos una
bolsa de plástico
que hay al lado de las basuras yvamos a la puerta principal, donde llamamos al timbre. A Oleg no le hace mucha gracia nuestra visita y finge noconocer a Vladimir Kalenkov. Sin embargo, si vamos a la parte trasera de la casa y miramos por la ventana,comprobaremos que después de tu visita Oleg ha hecho una llamada telefónica. ¿Qué estará diciendo? ¿Tiene algo quever con la desaparición de tu padre?Nos fijamos que en la cocina, cerca de Oleg, hay un bol para el gato que contiene agua fresquita. Dejamos en paz laventana y registramos el patio trasero de la casa. Encontramos y “tomamos prestado” un
palo de escoba
, famososuniversalmente por su enorme “utilidad”. Nunca se sabe.Regresamos a la puerta principal y vemos a un lindo gatito poniéndonos ojos tiernos. Conociendo al género felino,probablemente quiera comida. Bueno, podemos prescindir de la pizza. Se la ponemos en el bol de comida y el gatoempieza a comérsela encantado.Y no sería estupendo utilizar al gato para espiar a su dueño. ¡Si pudiera hablar nos podría contar que esta hablando suamo por teléfono! Pero hay una manera mejor: Si usamos la cinta a dos caras con el teléfono, podemos pegárselo en ellomo al gatito. Lo hacemos y ya tenemos una unidad móvil de espionaje.Bueno, el problema es que el gatito está con nosotros y no con su amo. Nada más fácil, en la cocina solo hay una cosaque pueda tentarle: El bol de agua. Para lograr que el gato tenga sed, le echamos una buena cantidad de sal a la pizzay listo.El gato en cuanto prueba la comida corre a beber agua a la cocina y el móvil graba la conversación de Oleg. Peroencontramos otro problema. El gato ahora no sale de la cocina. Bueno, como lleva el móvil pegado al lomo, pues nosvamos a la cabina que había en la entrada y nos llamamos al móvil.
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