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METAPOLÍTICA
núm. 63 | enero-febrero 2009
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SOCIEDAD ABIERTA
ESTADOS UNIDOS Y SU CRISIS ECONÓMICA l
Naturalmente ello convirtió la compra de vivienda enuna inversión muy razonable para casi cualquier com-prador. Junto al dinamismo del mercado inmobiliario,en el sistema financiero se generó una liquidez que de-mandaba ser convertida en crédito para hacerla rentable.La posición fiscal del gobierno de Estados Unidos ha sidodeficitaria durante los ocho años de este siglo; este défi-cit se ha financiado en el mercado financiero mundial apartir de emisiones de papel gubernamental, es decir, dedeuda de ese gobierno, que han sido adquiridas por losbancos centrales de muchos países, particularmente delos superavitarios en el comercio internacional.
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Esto hasignificado una importante inyección de recursos líqui-dos del mundo hacia Estados Unidos que, por supuesto,han pasado por ese sistema financiero. Además, el fondeo de los bancos se ha modificadodrásticamente: en el régimen anterior, que los neolibe-rales denominaban de represión financiera, la fuentefundamental de los recursos de los que disponían losbancos para su operación crediticia eran los depósitosdel público, a los que se agregaba el capital pagado porlos accionistas; con la liberalización financiera, los de-pósitos del público sólo representan una quinta parte delos recursos que manejan los bancos, el otro
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por cien-to proviene de deuda interbancaria a plazos muy cortos,de colocaciones accionarias y de emisión de deuda demediano plazo en el mercado secundario. Naturalmen-te, el perfil de estos pasivos es diferente y obliga a quelos activos tengan períodos de maduración similares.Reunidas estas dos condiciones: muchos deman-dantes de crédito para la compra de casas-habitación y oferentes de crédito con requerimientos de rentabilidadinmediata para su enorme liquidez,
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resultaron en laaceptación como sujetos de crédito hipotecario de perso-nas que nunca habían tenido acceso al crédito. Las con-diciones de esos créditos, además, fueron muy favorables:se otorgaron a tasas de interés bajas al inicio de la vida delpropio crédito y con enganches excepcionalmente redu-cidos. Estas son las célebres hipotecas
subprime
, cuya via-bilidad financiera se asociaba sobre todo a que los preciosde las viviendas siguieran creciendo, más que a que losacreditados estuvieran en condiciones económicas queles permitieran cumplir con sus obligaciones crediticias.
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Sin embargo, como en todos los casos de sobreva-luación de activos, el rápido crecimiento de los preciosde los inmuebles tenía un límite: el crecimiento anual delos precios en
2006
fue de
3.4
por ciento, mientras quela tasa de interés llegó a
7.75.
En consecuencia, finan-cieramente resultaba indispensable que los acreditadoscumplieran con sus compromisos de pagos. La infor-mación sobre los montos de los créditos hipotecarios debaja calidad es la siguiente: en
1994
estas operacionescrediticias sumaron
20
millones de dólares, para
2002
llegaron a
200
millones, en
2004
alcanzaron
525
millo-nes y dos años después llegaron a su punto máximo con
660
millones de dólares (Banco de México,
2008
). Estoprovocó que se iniciara una espiral de incumplimien-to de pagos de las hipotecas que aún continúa. Segúninformaciones recientes, uno de cada cuatro créditos
subprime
tuvo problemas de pago y fue desalojado de lavivienda que había sido el objeto de crédito.
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y finalmente en el primer trimestre de
2008
disminuyeron a una tasaanual de -
6
. (Office of Federal Housing Enterprise Oversight,
2008
)
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En
2007
los activos financieros de Estados Unidos en poder delresto del mundo ascendían a 16 billones de dólares. Los principalesacreedores eran Japón, los países productores de petróleo de MedioOriente y China. Este último país tenía en poder del Banco CentralChino, por lo menos, un billón de dólares (Pastor,
2008
).
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Un ejemplo del fondeo bancario puede ilustrar los requerimientosde rentabilidad: cuando el dinero usado para otorgar un créditoproviene de los depósitos del público, lo típico es que una parte estéa la vista y el resto a plazos medios y largos, lo que permite que lospagos de los acreditados sirvan para cubrir las solicitudes de recursosde los cuentahabientes. En cambio, cuando los recursos provienen deendeudamiento interbancario, lo típico es que sean a un día, demodo que lo que se requiere es recuperar todo el préstamo. Por ellose promueve su venta a otros intermediarios financieros.
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Un asunto que revela la lógica de la operación bancaria tradicionales el de las garantías de los créditos. La práctica bancaria exige quecualquier crédito tenga una garantía real, es decir, un bien que enel caso de que se presentara incumplimiento en el pago del créditocubriera el valor total de ese mismo crédito, de modo que el banco alejecutar la garantía pudiera recuperar el dinero invertido en el crédito.Por ello se exige que esa garantía, por lo menos, sea igual al valor delcrédito. Si la operación tiene un riesgo mayor al normal las garantíasdemandadas por los bancos pueden ser
1.5
o
2
veces el valor del crédi-to. En el caso de los préstamos hipotecarios, normalmente el créditoequivale a
0.7
veces el valor del inmueble a adquirir, lo que implica quela garantía, que es el mismo inmueble, equivale a
1.4
veces el crédito.En el mercado inmobiliario estadounidense, con un rápido incremen-to en sus precios, el valor de la garantía crece porque el inmueblese revalúa automáticamente; eso implica que conforme transcurrela vida del crédito se reduce el riesgo de la operación. Así las cosas, laviabilidad fundamental de la operación crediticia era el valor del bieny no la capacidad de pago del acreditado. Las hipotecas
subprime
eranfinancieramente razonables, si las condiciones se mantenían, es decir,precios crecientes de los inmuebles y tasas de interés bajas.
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Lo que a los bancos les genera un problema: contablemente hanrecuperado el valor del crédito, pero financieramente ese activo no
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