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GÉNESIS DE LA REFORMA EN ALEMANIA
Por Alejandro Moreno Morrison 
 
Lutero debe ser considerado como unhereje convicto... nadie debe darlealbergue. Sus seguidores también seráncondenados. Sus libros serán arrancadosde la memoria humana.
Edicto de Worms
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 ...Que lleven con furorLos bienes, vida, honor,Los hijos, la mujer...Todo ha de perecer...De Dios el Reino queda.Martín Lutero(himno congregacional
Ein’ feste burgist unser Gott 
)
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 Entre los avisos clavados en la puerta de la Iglesia de “Todos los Santos” de Wittemberg (Sajonia, Alemania) el31 de octubre de 1517, se encontraba una convocatoria para debatir el tema de las indulgencias, publicada porese medio, siguiendo la costumbre académica de aquel lugar y aquella época, por Martín Lutero (1483-1546):
 Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum
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Por amor a la verdad y con el deseo de sacarla a la luz, se discutirán en Wittemberg lassiguientes proposiciones, bajo la presidencia del Reverendo Padre Martín Lutero, Maestro enArtes y Sagrada Teología, y profesor ordinario de las mismas en este lugar. Por consiguienteruega a todos aquellos que no puedan estar presentes y discutir oralmente con nosotros quieranhacerlo por carta.
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 Este proemio venía seguido de 95 proposiciones o “tesis”, las cuales Lutero sometía a la consideración ycrítica de todos los interesados (principalmente clérigos y académicos, pues el documento estaba en latín) paradebatirlas públicamente conforme a la práctica medieval académica bien establecida y conocida como
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© 1996.
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Tomado de Roland H. Bainton,
 Martín Lutero
, 3ª ed., México, DF: CUPSA, 1989; p. 208.
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Segunda parte de la cuarta estrofa; versión en castellano (“Castillo fuerte es nuestro Dios”) por Juan B. Cabrera. Este himno fuecompuesto por Lutero (parafraseando el Salmo 46) durante un periodo de severa depresión que sufrió en 1527. Johann S. Bach usóeste himno en su cantata No. 80, y en un preludio para órgano (BWV 720), ambos bajo el mismo título que el himno de Lutero enalemán. De hecho, un historiador alemán dijo que en el transcurso de trescientos años un solo alemán comprendió cabalmente aLutero; éste fue Bach, lo cual puede también notarse en la influencia que tuvo aquél en las composiciones litúrgicas de éste. TambiénFelix Mendelssohn usó la música del himno de Lutero como tema para el cuarto movimiento de su Sinfonía No. 5, “La Reforma”,opus 107, para celebrar el tricentenario de la Dieta de Augsburgo (1530) que fijó los términos de la libertad de culto en Alemania y labase doctrinal de la Iglesia Luterana.
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 Disputa sobre el poder y eficacia de las indulgencias.
 
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Martín Lutero,
 Las noventa y cinco tesis
, México, DF: CUPSA, s/f; pp. 2-3. Una versión en castellano está disponible enhttp://www.geocities.com/Athens/4326/tesis.html. Y el original en latín en: http://www.fh-augsburg.de/~harsch/lut_thes.html.
 
 
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disputatio
(la disputa). Dicha práctica era no solamente común y aceptada, sino que se consideraba esencialpara la educación de todo universitario.Como lo indica su título, las tesis que Lutero proponía y sometía a debate se oponían a la venta deindulgencias que, aunque ya practicada desde el tiempo de las cruzadas, había crecido en uso y abuso. Esto sedebía principalmente a la necesidad que el papa León X (de la casa Medici) tenía de aumentar sus ingresos parala construcción de la Catedral de San Pedro (en el Vaticano), y para sostener su opulento estilo de vida.
 Lasnoventa y cinco tesis
(como también se le conoce a la convocatoria de Lutero) pueden resumirse en tres puntosprincipales: “una objeción al destino confesado del dinero, una negación de los poderes del papa sobre elpurgatorio, y una consideración de la salvación del pecador”.
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 Wittemberg, donde Lutero era sacerdote y profesor universitario, estaba bajo el principado de Federico “elSabio”, elector de Sajonia, quien contaba con su propia concesión de indulgencias mediante la adoración de sucolección de 5005 reliquias sagradas el Día de Todos los Santos, más la debida contribución pecuniaria, lo cualaseguraba indulgencias hasta por más de medio millón de años. Ya en 1516, Lutero predicaba desde su púlpitocontra estas indulgencias. Aún antes de su enfrentamiento con el Vaticano, a Lutero no lo disuadía el afrentar alos poderes civiles o religiosos cuando lo que estaba de por medio era la sana doctrina cristiana y,consecuentemente, el bienestar espiritual de su feligresía.Para 1517, el Príncipe Alberto de Brandemburgo comenzaba a explotar una concesión otorgada por elVaticano para dispensar indulgencias en su territorio. La explotación de dicha concesión era parte de laestrategia político-eclesiástica mediante la cual Alberto había obtenido el arzobispado de Maguncia,convirtiéndose así en el primado de Alemania. La mitad de las ganancias provenientes del pago de lasindulgencias iban a parar a las arcas del Vaticano, mientras que la otra mitad se destinaba al pago de unpréstamo por diez mil ducados que la casa de banca alemana
Fugger 
pagó al Vaticano a nombre de Albertocomo anticipo por su designación. Y aunque esta concesión no podía explotarse en territorio de Federico,Wittemberg no estaba lejos de la frontera, por lo que los feligreses podían viajar y comprar dichas indulgencias.El vendedor a cargo era el dominico Tetzel, quien explotaba los sentimientos religiosos y de culpa del pueblo,además de hacer exageradas promesas respecto a la eficacia de su mercancía. Pero la preocupación de Luteropor su feligresía no conocía de fronteras o jurisdicciones, y su ataque contra la venta de indulgencia era tantocontra las de Alberto como contra las de Federico.No obstante,Lutero no tomó ninguna medida para difundir sus tesis entre el pueblo. Meramente invitaba a loseruditos a disputar y a los dignatarios a definir, pero hubo quienes tradujeron subrepticiamenteestas tesis al alemán y las dieron a la imprenta. Al poco tiempo se convirtieron en la comidilla deAlemania...
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 Como consecuencia, Lutero se vio pronto envuelto en una controversia en la que ya contaba con el apoyo demuchos agustinos, de miembros de la Facultad de Teología de Wittemberg, y de muchos eruditos alemanes. Ysi bien su intención no era romper con el papa ni con la iglesia romana, tampoco lo era retractarse. Lutero habíaenviado una copia de su convocatoria y tesis a Alberto, ahora arzobispo de Maguncia, con una carta muysumisa, humilde y respetuosa.
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Fue por este medio que las tesis llegaron a manos del papa León X, quien lesrestó importancia al principio. No obstante, la controversia se volvió cada vez más intensa y extensa, llegandoLutero a declarar que, “tanto el papa como los concilios generales podían errar, que sólo las Escrituras era
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Bainton, op. cit., p. 83.
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Ibid., p. 87.
7
Cf. Ibid., p. 88.
 
 
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3autoritativas, y que él reconocería que estaba en error sólo cuando se le convenciera de que lo que él creía eracontrario a la Biblia y a la sana razón”.
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También rechazó la supremacía material que la iglesia romana habíaadquirido por encima de las demás iglesias (situación derivada de circunstancias históricas después del papadode Gregorio I).Finalmente, Lutero fue citado por el papa para responder en Roma a los cargos de herejía y contumacia en elverano de 1518. A pesar de que también se veía afectado por la controversia, Federico le brindó a Lutero suprotección y la seguridad de que no iría a Roma, obteniendo para él un salvoconducto imperial. El elector fuefiel a su promesa a pesar de las expresas indicaciones del Vaticano para que se los entregase. Federico tambiénlogró que la audiencia se trasladase a Alemania y se llevara a cabo en Worms mediante un representante delpapa que sería el cardenal Cayetano, “un alto papalista, íntegro y erudito”.
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No obstante, Lutero no se retractósino que apeló al juicio de las universidades, lo cual también le fue negado. Habiéndole llegado rumores de quesería arrestado y llevado a Roma para ser condenado, huyó a caballo con la ayuda de algunos ciudadanosamistosos. Ya estando en Nuremberg, Lutero apeló a un concilio general de la Iglesia. Cayetano volvió arequerir al elector Federico que enviara a Lutero preso a Roma o que lo exiliara de sus territorios. “¿Cuál es mideber como príncipe cristiano?”, se preguntaba Federico.
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 Entre tanto, hacía falta un pronunciamiento papal que afirmara la posición oficial del Vaticano respecto delas indulgencias, a fin de que Lutero pudiese ser excomulgado. Dicho pronunciamiento se hizo mediante la bula
Cun postquam
, de fecha nueve de noviembre de 1518, la cual definía la posición del Vaticano acerca de muchosde los temas controvertidos por Lutero.
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Pero eso ya no era suficiente, la controversia ya había excedido eltema de las indulgencias. Lutero había respondido a los argumentos del Vaticano arremetiendo en contra laautoridad del papa y de los concilios y argumentando favor de la exclusividad y supremacía de la autoridad de laBiblia.Por otro lado, la circunstancias políticas rebasaban los límites territoriales de Alemania, teniendoimplicaciones continentales, todas las cuales fueron elementos que ninguno otro de los anteriores intentos deReforma había tenido. El 12 de enero de 1519, murió el emperador Maximiliano avivándose en Europa elproblema de la sucesión del Santo Emperador Romano. Los principales candidatos eran Carlos I de España(nieto de Maximiliano), Francisco I de Francia (a quien posteriormente le dedicara Juan Calvino su
 Instituciónde la Religión Cristiana
) y Federico de Sajonia, quien seguía protegiendo a su súbdito Lutero de la furia papal.No obstante, incrementar el poder de Francisco I de Francia o de Carlos I de España, “destruiría el equilibrio delque dependía la seguridad papal”,
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por lo que el papa dio su apoyo a Federico. No obstante, considerando loinadecuado de su posición (particularmente en vista del asunto “Lutero” y de los deseos papales a ese respecto),Federico se derrotó a sí mismo votando por Carlos, quien fue elegido como Carlos V del Santo Imperio Romanoel 28 de junio de 1519. Pero Carlos V estaba más orientado a los problemas de España, por lo que Federicoseguía siendo la figura central de Alemania. Siendo así la situación, el papa no deseaba enemistarse conFederico y, por el contrario, trató de ablandarlo mediante el otorgamiento de nuevos privilegios para la iglesia
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Kenneth Scott Latourette,
 Historia del Cristianismo
, Tomo II, 8ª ed., El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 1988; p. 54.
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Bainton, op. cit., p. 96.
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Ibid., p. 106.
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Si alguien piensa que el tema de las indulgencias ha sido superado por la Iglesia de Roma, baste referirlo al testimonio del ex-sacerdote católico-romano holandés Herman J. Hegger, quien escribe que hasta el día de hoy se sigue concediendo a España elprivilegio de que allí se vendan bulas a las que va ligada una indulgencia plenaria. Asimismo escribe que, “En la sobria Holandaexiste incluso una sociedad de seguros aprobada por el episcopado, a saber, la Sociedad de San José,, en la ciudad de Alkmar, que abrepólizas de seguro contra los castigos del Purgatorio, mediante misas de difuntos. Una documentación al respecto ya apareció en larevista “In De Rechte Straat”; allí se evidencia que cerca de 400,000 católico-romanos neerlandeses han firmado una pólizasemejante” (
 Madre, yo te acuso
, 2ª ed., Velp, Países Bajos: Fundación en la Calle Recta, 1988; pp. 147-148).
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Bainton, op. cit., p. 110.
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