apego atávico a la vida y a la excesiva belleza de este mundo, una especie de esperanza pausada o de pesimismo superado. Y aquello de que lo esencial es durar, durar, durar.
Entonces los quince años de inmersión investigativa en la obra onettiana te ayudaron acreer, en definitiva.
Me ayudaron a creer por reacción inversa, en cierta forma. Y además porque, insisto, aOnetti no hay que tomarlo al pie de la letra. Es un autor muy provocativo, y uno termina por sospechar de sus afirmaciones tan vehementes e insistentes, como sucede con elcaso de su negación de la ideología. O con su reiterada referencia a la no existencia deDios, por ejemplo. Uno se dice, entonces: posiblemente Onetti no cree en Dios, peroquisiera haber creído. Y yo pienso que su obra afirma, en realidad, la trascendencia. Nose trata de una trascendencia de carácter religioso, sino de un apego a lo sagrado y aalgunos valores que él quisiera perpetuar, aunque no se sienta con las fuerzas suficientes para edificar ese otro mundo. Pero ese “otro mundo” se transparenta constantemente ensu obra.
CADA OBRA EXIGE SU “BRICOLAGE” CRÍTICO
¿Cómo fuiste arribando a esa metodología de asedio crítico tan ecléctica y a la vez tanensamblada que utilizás para desentrañar las claves del universo onettiano?
Empecemos por la negativa, de alguna manera: yo me dije que a Onetti no se lo podíaenfocar únicamente a través de una ideología marxista o de tipo sociológico, por ejemplo.
Aunque tomás elementos goldmannianos.
Claro. Porque ese corte sociológico sirve para enfocar e iluminar algunos aspectos de laobra onettiana, y no sería justo desatenderlo por completo. También me di cuenta quetanto el psicoanálisis como la retórica podían aportarme elementos de mucho valor, yentonces me decidí a hacer lo que aconseja Lévi-Strauss. Vale decir: que la críticaliteraria, para ser realmente útil y no incurrir en el error del dogmatismo, debeadueñarse de todos los elementos posibles que ayuden a desentrañar el sentido profundode la obra. De modo que opté por la pluralidad.
Que no excluye tu propio discurso poético.
No, en absoluto. Porque me di cuenta, leyendo a Bachelard -a quien hoy se lo consideraun poco rebasado, y por cierto que existen otros análisis renovadores de la perspectivacrítica- que podía ser muy útil también una aproximación de carácter poético comotambién me fue más útil una aproximación de carácter estructuralista, aun con suslimitaciones.
Y también manejás muy bien la semiótica.
Bueno, no sé si la manejo muy bien, pero me interesé en ella porque me pareció que podía ser esclarecedora.
Ni siquiera desechás a Greimas.
elMontevideano – Laboratorio de Arteshttp://elmontevideanolaboratoriodeartes.blogspot.com/
Leave a Comment