Resumen
Los primeros seres humanos captaron la noción de que el fuegopodía ser una herramienta útil cuando empezaron a aprovecharsus efectos en las sabanas africanas hace millones de años, con elfin de manipular la vegetación y la vida silvestre. Probablemente,estos antiguos habitantes también observaron que el fuego podía crear una amenaza a su seguridad y a sus medios de subsistencia. A medida que la humanidad se extendió por todo el planeta,los seres humanos crearon nuevos regímenes de fuego quecontinuaron moldeando y modificando los paisajes. Tambiéncontinuaron ocurriendo incendios que destruían los hogares, loscultivos, el ganado y otros recursos. Siempre han existido estas“dos caras del fuego”—los incendios beneficiosos y los incendiosdañinos.En el siglo XX, el fuego se percibió principalmente como una amenaza a la gente y a los recursos naturales, y muchos paísesdesarrollaron programas sofisticados de prevención de incen-dios y crearon organizaciones para la supresión de incendios a fin de proteger tanto a la gente como a los recursos naturales.En algunos casos, estos programas y organizaciones fueron taneficaces y preponderantes en la prevención y supresión deincendios que la sociedad perdió la noción del fuego como una herramienta útil y como un proceso importante en la forma-ción y el mantenimiento de ecosistemas. El resultado fue una vegetación cambiada que proveyó combustible a incendios másintensos en años excepcionalmente secos, junto con la pérdida de especies que habían prosperado en paisajes más abiertosque anteriormente se quemaban más frecuentemente y conmenos intensidad. Este problema se ve agravado porque la gente construye, cada vez más, sus hogares en áreas en dondela supresión ha evitado los incendios por mucho tiempo,causando que la vegetación inflamable continúe existiendo y acumulándose. El resultado general de la exclusión “exitosa”del fuego ha sido incendios más dañinos para los bosques, lossuelos y las cuencas, y un costo económico cada vez mayortanto en propiedades perdidas como en la lucha contra estosincendios.En muchos lugares del mundo, la gente continúa usando elfuego de manera tradicional, pero las presiones de la poblaciónestán causando cambios en el uso del suelo, migraciones hacia áreas nuevas y un aumento constante de las igniciones en todoel mundo. La vegetación propensa al fuego, como las sabanas y los bosques, ahora se quema anualmente, disminuyendo la densidad de los árboles. En las zonas de bosques, las sabanas y los pastizales antropogénicos se están expandiendo a costa delos bosques, incluso en climas en los cuales los incendios eran,históricamente, eventos raros.El fuego se ha vuelto un problema de conservación porquemuchas áreas en todo el mundo dependen del fuego para mantener sus especies, sus hábitats y sus paisajes nativos. Éstosson
ecosistemas dependientes del fuego
. En contraste, hay otrasáreas en las que el fuego puede llevar a la destrucción o a la pérdida de especies y de hábitats nativos. Estas áreas seconocen como
ecosistemas sensibles al fuego
. Los serviciosprovistos por los ecosistemas, tales como aire limpio, agua limpia y suelos saludables y productivos, pueden verse afecta-dos negativamente o positivamente por el fuego, dependiendode las adaptaciones de las especies y de otras características delmedio ambiente, y de cuán a menudo y cuán intensamente sequema el área. Recién ahora empieza a prestarse atención a estos hechos, a la luz de la ciencia relativamente nueva de la ecología del fuego. Aun así, los científicos todavía no comprenden bien la funcióndel fuego en muchos ecosistemas del mundo, y la sociedad engeneral no lo reconoce en absoluto. En lugares en los cuales sereconocen los beneficios del fuego, no se conoce el régimen delfuego ecológicamente adecuado.Las sociedades y los gobiernos no han reconocido, en su mayorparte, el hecho de que el fuego tiene dos caras —funcionesbeneficiosas e impactos perjudiciales, dependiendo de lascircunstancias— y han exigido o desarrollado tecnologías desupresión de incendios y campañas de prevención cada vez mássofisticadas. Sólo en los últimos 15 años, los gobiernos hancomenzado a reconocer las consecuencias imprevistas de la exclusión del fuego de algunos paisajes y el hecho de que elaumento en el costo de una mayor exclusión del fuego tienecomo resultado un rendimiento menguado. Los gobiernos y lassociedades urbanas tampoco han reconocido o comprendido la necesidad de muchas sociedades rurales de usar el fuego. Laspolíticas y los programas han sido diseñados en torno a la creencia de que los habitantes rurales son la causa de losproblemas del fuego. Al contrario, estas políticas deberíantomar en cuenta a las comunidades rurales como parte de la solución y proporcionarles incentivos y tecnologías que sebasen en sus conocimientos tradicionales del uso del fuegopara que puedan manejar de manera más eficaz tanto losfuegos necesarios como los que no lo son.El
manejo del fuego
es la gama de las posibles decisionestécnicas y acciones disponibles para prevenir, mantener,controlar o usar el fuego en un paisaje dado. La premisa princi-pal de este trabajo es que las tecnologías más sofisticadas demanejo del fuego probablemente no solucionen el problema delos incendios forestales destructivos y no sean eficaces enreestablecer los regímenes de fuego ecológicamente adecuados
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Convivir con el fuego—
Manteniendo los ecosistemas y los medios de subsistencia medianteel Manejo Integral del Fuego