De regreso a Viena recurre a las teorías de Breuer quien suponía que la histeria estaba causada por una experiencia intensa olvidada. El tratamiento debía de ser, pues, una inducción alrecuerdo. Esta es la base del método psicoanalítico, aunque en esta primera etapa debemos dehablar del método catártico.2
METODO CATÁRTICO: EL CASO DE “ANA O”.
Berta Pappenheim, Ana O en la historia de psicoanálisis, tenía veintinueve años cuando su familiadescorazonada acudió al doctor Breuer en 1880.[...] El padre de Berta, el adinerado comerciante de cereales Siegmund Pappenheim, de Viena, habíacontraido tuberculosis algunos meses antes. Ni siquiera una afección grave como ésta se tratabaentonces en el Hospital. Su mujer le atendía durante el día, y su hija, por la noche.Berta, que hasta entonces había llevado la vida despreocupada y monótona de una hija de buenafamilia, vio como esta nueva situación trastocaba por completo su vida. Las noches en blanco junto allecho del padre moribundo terminaron por acarrearle graves trastornos físicos y psíquicos. A las pocassemana comenzó a sufrir desmayos cada vez peores. Como llegara a sentir repugnancia frente acualquier forma de alimento y a tener anemia, su madre –contra la voluntad de Berta- se vio obligada ano permitirle atender a su adorado padre y a consultar a toda una serie de especialistas que no llegarona detectar causa orgánica alguna. Como la situación de la “joven otrora sana y nada nerviosa” noexperimentara mejoría alguna durante todo aquel año, la familia Poppenheim acudió al doctor Breuer,ya entonces muy respetado y famoso.Cuando Breuer acudió por primera vez a la casa de la enferma, el 10 de diciembre de 1880, “Ana O”sufría graves trastornos visuales y auditivos, fuertes dolores de cabeza, tos nerviosa, alucinaciones ysíntomas de parálisis de los músculos del cuello y brazo derecho. Posteriormente se sumaron otrostrastornos, como el del habla.En seguida dejó de reconocer el entorno, y casi siempre estabamentalmente ausente. En un primer momento Breuer se limitó a recomendar “reposo absoluto”,observado hasta el 1 de abril del año siguiente.La paciente mejoró, pero al fallecer su padre a los cinco días de haber ella puesto fin al reposo, es decir,el 5 de abril de 1881, reaparecieron todos los síntomas. De la
Historia de Ana O
que Breuer escribirá ainstancias de Freud para “Estudios sobre la histeria”, se desprende que aquel había consideradoinicialmente a su paciente como enferma mental. “Rapidísimos cambios de estado anímico dijo aldescribir los síntomas- , algunos momentos de serenidad; el resto, profundos sentimientos de angustia,obstinada oposición a toda medida terapéutica, inquietantes alucinaciones de serpientes negras. Comotales veía sus cabellos, lazos, etc. A todo esto, ella se aconsejaba a sí misma no ser tan tonta; que eransus cabellos, etc. En momentos de plena lucidez, lamentaba la profunda oscuridad de su cabeza, comosi no pudiera pensar, como si fuera a quedarse ciega y sorda, como si tuviera dos yoes, el suyoverdadero y otro pérfido que la coaccionaba a lo malo”. Todos estos quebrantos físicos eranconsecuencia, según Breuer, de “una gravísima neurosis y sicosis de naturaleza histérica”.Dado que Berta, en estado de plena conciencia, no estaba en condiciones de guiar a su médico a lacausa de los síntomas, Breuer lo intentó con la hipnosis. Él fue el primer maravillado: tan pronto comoella se encontró en trance y se le preguntó por sus parálisis y demás trastornos, se hizo patente suorigen. “La visité por la mañana, la hipnoticé y, tras conseguir que ella concentrara sus pensamientosen el síntoma tratado, le pregunté por las circunstancias en que había aparecido. La paciente describióen secuencia rápida, con breves frases, estas ocasiones externas, que yo anoté. En la hipnosis de latarde, apoyándose en esta secuencia anotada a la mañana, contó con más detalle las circunstancias”.De pronto pareció existir una explicación para cada uno de los síntomas: el primer trastorno visual se presentó cuando las lágrimas que derramaba junto al lecho de su padre le impedían leer el libro quetenía en sus manos. La tos nerviosa comenzó cuando –durante las horas de su vigilia nocturna- oía
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