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LA EXTRAÑA CONVERSACION DEL CAPITAN S
S. fue hasta popa a echar un vistazo a los perros, que serían sus compa
Ciudad Universitaria y allí descendió junto a los jardines y a las estatuas
Con paso ágil marchó por una de sus calles y llegó a la puerta de una ca
Los continentes se desplazan a razón de tres kilómetros por cada millón
Drake era más angosto y la cordillera en él sumergida aún conservaba
El profesor sonrió
El profesor siguió sonriendo
El capitán respondió presto:
No lo sabe aún... ¿Y no podríamos estar viviendo actualmente una épo
Adán. Había perdido el dios del animal y aún no encontraba al dios del
El profesor vociferaba y sus palabras salían a borbotones y con fa-
NAVIDAD HACIA LA ANTARTIDA
El médico permaneció abstraído y dijo:
Intenté reanudar el tema enhebrado en la mañana:
Es cierto que esto acontecía en una era antiquísima; pero yo pienso me
Mmacenó granos y productos; con ellos recorrió los litorales. Desde sus
Apenas si llegaremos a la subantártida. Pero ¡cuán inmenso es este con
El origen de estos oasis se desconoce. Al comienzo se les atribuyó causas
Pero ninguna explicación es satisfactoria. Hasta ahora se han descubierto
Aquí me detuve
Contuve la respiración
ULTIMA ESPERANZA
Vimos una línea interminable de montes albos y luminosos. Era la Cor
Mejor sería detenerse y marchar a pie hacia el horizonte. ¿Para qué con
Hube de responderle:
Me interrumpí
El comandante sonrió significativamente
Polar Antàrtico. El pac\-ice cerrado y los fuertes vientos le impidieron
Le seguí hasta cubierta. Aquí me esperaba jovial
Cavendish sólo encontró desolación y muerte. Las casas batían al viento
La imagen que de ella me queda está asociada a una hoja de papel arre
El círculo se cerraba
Conversamos largo rato y fue aquí donde él me contó su entrevista con
EL GRAN RECUERDO
Horro puntiagudo y vestido ahora con sotana negra. En una mano traía
Sin tomar en cuenta el lugar en que se hallaba daba mandobles sobre el
Rió en forma desagradable. Y prosiguió:
Aquí colgaban tres ahorcados y el viento furioso les levantaba horizonta
La sombra rió otra vez
Tú y yo no podremos juntarnos nunca. Solamente nuestros dioses podrían
Todo es como una siembra. Una gran mano invisible dispersa sobre las
LA TIERRA DEL FUEGO
Del otro lado del Estrecho se encuentran las tierras de los onas
Nuevo Día las primordiales esencias. Los Jon libraban la lucha con las
HACIA LOS VENTISQUEROS
Su alma desconocía la profunda personalidad de los hielos. Tarde o tem
No respondí
Hierro. De esta edad en que los hielos comenzaron a retirarse del mun
Me ha señalado los lugares que podrían servirle de referencia en su pro
La fragata ha avanzado bastante y esa noche llegamos a Gendegaia
Aquí se han reunido los dos buques para continuar juntos el cruce del
Al siguiente día proseguimos la navegación
La lluvia cae monótona sobre el peñón gris de la isla
<ión se hace menos densa y una tierra musgosa dificulta la ascensión. El
EL PURGATORIO
Así se prepara el comodoro
Las olas del Drake se agitan y golpean los costados de la fragata
Es El quien le da calor a los oasis y quien impide que se revele el se
<|ik- conduce al cielo y que primero desciende a las profundidades de los
. ía entre los hielos. Volveremos. Si no fuera por los icebergs que des
Algún día lo descubriré”. Y luego recitaba un versículo de Job: “¿De
Una misteriosa melodía creía escucharse; venía desde bajo la superficie
0 de Ja línea del horizonte que se aproximaba. Ahí la luz se estaba in-
-I ilma •( trastornara. Una explosión de luz blanca había surgido en el
I»'!" .nli irme la vista y apoyarme fuertemente en las cuerdas del baran-
Es un misterio. Puede que los españoles conocieran la existencia de la
Antártida desde tiempos lejanos y que sus navegantes llegaran hasta sus
Frente a nosotros teníamos la visión de las inmensas paredes de hielo de
<1>stado de ánimo de los que esperaban el relevo. La gente de a bordo
<l<mostraba impaciencia por llegar. El comodoro permanecía en lo alto
Iin punto diminuto se destacó sobre el hielo. Era la cruz de la base; lue-
II- ahí la fábrica de los icebergs, la barrera de los hielos, que se extiende
I.os marineros apresuraban el ritmo de la boga. Cercanos a la proa
El comodoro confirmó las reflexiones de Urrejola
Sus manos hinchadas rompían lentamente las cuerdas de los paquetes;
Hacía calor y me saqué la “parka”
Los hombres se miraron silenciosamente. Luego me observaron
Se detuvo un instante. Luego prosiguió:
Pero uno de los hombres terció:
Y su mirada había adquirido un brillo repentino
El teniente no había probado su té. No me atreví a seguir hablando
Descubríase en sus palabras una melancólica sensualidad
Se interrumpió bruscamente e hizo una extrañísima reflexión:
<.)ue inmensos monstruos —me dije— y qué curiosa sensación poder to-
' .n sus huesos... ¡Tocar los huesos! ¿Habrá alguien que toque mis hue
<-’limitáneamente el himno nacional. Pilniak temblaba... No pude con
Las madres duermen despreocupadas. Elegíamos a la que estaba más le
El teniente Pilniak interrumpió:
I'<usábase poder emplearlos por este año. Se les enseñaría a tirar del tri-
<spaldas la pared enorme y blanca del glaciar. Abriendo las piernas y
<|tir echándome al agua y nadando un trecho mar adentro me protege-
Yo no sé si ese muro se movía; pero conocí que algo íntimo me lo estaba
FIESTA A BORDO
Les seguí
M>brc la blanca barrera. En el Occidente había un batir de alas de luz
'■uaves mantos azules se fundían con mares verdes y con jardines de púr-
Iii qué oasis misterioso elevaría su cruz?
Los distintos paisajes del mundo me son indiferentes. Vivo en las entra
LOS SKUAS ADIVINAN EL DESTINO
Inos pájaros volaban encima de la antena de la radio y partículas de
Pude entonces contemplar el contorno. Encontrábame sobre una lenrn ■
EN POS DE MI DESTINO
O’Higgins es realmente una península o si es un grupo de islas unidas
En medio de las islas extendíase una nube larga
El oficial navegante explicó:
Poncet me habló:
La fragata había disminuido la velocidad casi por completo. En la
La sospecha de que 'a Tierra de O’LIiggins se encuentra mal situada en
En dirección a la proa de la lancha apareció un témpano dividido por la
Julián podía construir su casa
Seguía esperando
Los cuartos quedan vacíos. Los techos se derrumban. Nuestros enemigos
CONSTRUCCION DE LA BASE Y EXPEDICION
Nunca nos es dado saber lo que somos efectivamente. Sólo podemos trans
Si nuestro espíritu se compenetrara y nuestro corazón se hiciera de hielo
.ihí nacen las algas y los hongos en la maraña del tapiz de musgo. En las
Las nieves negras están manchadas por millones de esos seres mínimos
IV i o llegará el momento en que no lo hagan. Después de tantos siglos
LA GRUTA ENCANTADA
M'i.ihlr de la marea. El bote fue arrastrado hasta la boca de la gruta. Pu
Imi I.i Unos enérgicos golpes de remo impulsaron a la embarcación y el
La luz se refractaba en esas lágrimas del hielo produciendo nuevos tonos
Los hombres se cubrían los ojos con las manos y el bote continuaba avan
La atmósfera de la caverna se hacía más enrarecida
De nuevo alguien habló:
VUELO A BAHIA ESPERANZA
"Lien podrían los militares intentar una expedición por tierra para unir
'i.i. Decía que iba a sobrevolar todo el perímetro de la bahía hasta avis-
I11111<uto no había posibilidad de hacer la observación. Habían llegado a
III'« i li base tenía unas ventanas minúsculas y la nieve estaba alcan-
Hasta donde la vista se extendía todo estaba impregnado de esa fantas
Regresé al interior. Ahora el frío se me había metido en los huesos
I.a rueda del timón se movía con el ruido de un reloj que camina
Eran blancas y con cabellos de hielo. Pronunciaron palabras de un idio
Me levanté y le seguí por el pasillo
Estaba enfundado en su capote militar y con la cabeza al descubierto. Me
Por fin el mayor habló:
Salvatierra se sentó cerca de la mesa
Vociferaba
Sonrió
Alguien entró a la cabina. Era el contador de a bordo
<l.i la Antártida está cruzada de grandes grietas en esta época cercana a
Por fin tenía algo que hacer en la Antártida
Y sólo el fuego nos entregará la inmortalidad
Dentro había dos camastros. El del mayor y el del capitán Homero Riquel-
El pequeño espacio de la carpa no habría permitido desnudarse a dos hom
Me dijo:
PERDIDOS EN EL MAR
Intenté un último recurso para convencerles:
Uno de los marineros dijo:
El miedo que el cabo sentía por el capitán me ayudó a vencerle. Nun
Vi cómo el cabo se ponía rojo y me miraba de soslayo
parte en ella a causa de mi atraso. El capitán trataba de transmitirme las
El no sabía que cosas peores pudieron sucederme en esa jornada
EL FRACASO DE UNA EXPLORACION
Los demás permanecimos en el campamento. El grupo de exploradores
Fue una exploración muy accidentada
El mayor se le acercó y le golpeó con su bastón
El cabo se sobrepuso y continuó marchando hasta la noche
Antártida. Por suerte no hubo temporal de viento en escala superior. Si
Disponíamos de escasísimos elementos; tampoco era ésta la temporada pro
Pensé en mis oasis y en que ahí alumbraría el sol blanco de la media
Así transcurrían estos últimos días
Me esforcé para ver y descubrí la imagen del Maestro. Cuánto tiempo
Me acerqué. El Maestro extendió una mano hacia el hielo
El Maestro exclamó:
Se aproximó. En sus ojos sorprendí un rápido reflejo
Y me pasó la mano por la herida
Sentí alivio
HACIA EL WEDDELL
Hicimos alto. El mayor consultó:
Y se aseguró la cuerda en la cintura
Lo superé con una sabiduría casi ajena. Me ordené seguir adelante. Un
La sorpresa se reflejó en su rostro. Y me soltó el brazo
parte y creo que no fue necesario esquivarla. En la cima de las pronun
No fui digno del hielo ni de la última desesperanza. Lo sabía ya al par
OTRA VEZ EL BRANSFIELD
Salté con mucha dificultad por encima de la resaca. Uno de los marine
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P. 1
Miguel Serrano - Quién llama en los hielos (1974)

Miguel Serrano - Quién llama en los hielos (1974)

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En esta novela Serrano describe un viaje semimítico por el sur del mundo, por los canales de la Patagonia, la Tierra del Fuego, hasta llegar a la Antártida. Nos hace llegar las leyendas de los selknam, aborígenes de esas regiones extremas, al tiempo que nos pone en contacto con razas misteriosas y ya casi desaparecidas.
Los personajes son auténticos y el viaje en realidad se efectuó por una fragata chilena, en los primeros años de las expediciones a la Antártida; pero la atmósfera en que el libro nos va envolviendo tiene algo de fantasmal y mítico, estableciéndose relaciones extrañas entre el medio geográfico y una mitología dantesca. Los expedicionarios son arrastrados por una corriente profunda de las aguas que se dirige siempre hacia el sur, hacia "más al sur", como en
el sobrecogedor relato de Por Arthur Gordon Pym.

La obsesión de la búsqueda es un misterioso Oasis de aguas templadas que existiría en medio de los hielos de la Antártida; donde vivirían seres eternos. Las antiguas leyendas de las ciudades encantadas de América, la Ciudad de los Césares, Trapalanda, Elelín, encontrarían como un eco en el Oasis de los hielos. En los libros de Serrano estas leyendas adquieren un sentido simbólico de búsqueda interior. El Oasis de aguas templadas entre los hielos sería aquel punto central de la persona, del alma, donde todo se aquieta y se guarda la eternidad.
En esta novela Serrano describe un viaje semimítico por el sur del mundo, por los canales de la Patagonia, la Tierra del Fuego, hasta llegar a la Antártida. Nos hace llegar las leyendas de los selknam, aborígenes de esas regiones extremas, al tiempo que nos pone en contacto con razas misteriosas y ya casi desaparecidas.
Los personajes son auténticos y el viaje en realidad se efectuó por una fragata chilena, en los primeros años de las expediciones a la Antártida; pero la atmósfera en que el libro nos va envolviendo tiene algo de fantasmal y mítico, estableciéndose relaciones extrañas entre el medio geográfico y una mitología dantesca. Los expedicionarios son arrastrados por una corriente profunda de las aguas que se dirige siempre hacia el sur, hacia "más al sur", como en
el sobrecogedor relato de Por Arthur Gordon Pym.

La obsesión de la búsqueda es un misterioso Oasis de aguas templadas que existiría en medio de los hielos de la Antártida; donde vivirían seres eternos. Las antiguas leyendas de las ciudades encantadas de América, la Ciudad de los Césares, Trapalanda, Elelín, encontrarían como un eco en el Oasis de los hielos. En los libros de Serrano estas leyendas adquieren un sentido simbólico de búsqueda interior. El Oasis de aguas templadas entre los hielos sería aquel punto central de la persona, del alma, donde todo se aquieta y se guarda la eternidad.

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