Todos los fenómenos de la vida, desde una tormenta a un terremoto, hastala cosecha que se recoge a plena satisfacción o la muerte de un ser querido,son definidos bien como fruto de la voluntad de Dios, o bien de lamalignidad del diablo. No existen los conceptos de clima, ni de fuerzasgeológicas, ni de horticultura, ni de enfermedad. Todo esto vendrá después.Por el momento, usted cree a pies juntillas a los eclesiásticos: usted da porhecho que el mundo funciona exclusivamente por medios espirituales.Imagine ahora que esa realidad que visualiza empieza aresquebrajarse. La visión medieval del mundo, su visión, comienza a caer apedazos en los siglos catorce y quince. Primero, usted nota ciertasimpropiedades por parte de los mismos eclesiásticos: violan secretamentesus votos de castidad, o se toman la libertad de mirar hacia otro ladocuando los representantes del gobierno incumplen las leyes divinas.>>Estas impropiedades le causan a usted considerable alarma, por cuantolos eclesiásticos se tienen a sí mismos por la única conexión entre usted yDios. Recuerde que son los intérpretes exclusivos de las Escrituras, losúnicos árbitros de la salvación que usted aspira.>>De súbito está usted en medio de una rebelión abierta. Un grupoencabezado por Martín Lutero reclama la completa ruptura con lacristiandad papal. Los eclesiásticos son corruptos, dicen, y piden que seponga fin al reinado de aquellos individuos sobre la mente del pueblo. Seforman nuevas iglesias basadas en idea de que cada persona debería poderacceder por sí misma a las sagradas escrituras e interpretarlas según sudeseo, sin intermediarios.>>Mientras usted observa incrédulo lo que ocurre, la rebelión triunfa. Loseclesiásticos empiezan a retroceder. Estos hombres han definido la realidaddurante siglos, y ahora, ante sus ojos de espectador, están perdiendocredibilidad. En consecuencia, el mundo entero es puesto en tela de juicio.El nítido consenso sobre la naturaleza del universo y sobre el propósito dela humanidad en este mundo, basado como estaba en la descripción de loseclesiásticos, se derrumba, y les deja a usted y al resto de los sereshumanos educados en la cultura occidental en una posición más queprecaria.>>Después de todo, usted ha madurado acostumbrándose a la presencia ensu vida de una autoridad que definía la realidad constantemente, y sinaquella dirección externa se siente confuso y extraviado. Si la descripciónde la realidad y la razón de la existencia humana que le han dado loseclesiásticos son erróneas, se pregunta, ¿qué cosas son las que merecencrédito?Tal colapso ocasionó un tremendo trastorno. Por todas partes secuestionaba la antigua visión del mundo. De hecho, hacia el 1600 losastrónomos habían demostrado más allá de toda duda que el Sol y lasestrellas no giraban en torno a la Tierra, como pretendía la iglesia. Estaba
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