En cuanto a los esenios, sabemos que formaban una peque
ña minoría religiosa que vivían en
comunidades, de un modo muy parecido a los frailes de nuestros; pero su ideal era tanto pol
ítico
como religioso. Procuraban poner en pr
áctica un humanitarismo muy estricto, un verdadero reino de
Dios sin ninguna restricci
ón de Estado, sin leyes civiles ni religiosas, pero de absoluta obediencia al
superior, llamado el Maestro de Justicia.Los esenios se consideraban como el pueblo escatol
ógico de Dios, pues creían que su
cumplimiento de la ley traer
ía la intervención divina en forma de una guerra quería fin a todos los
gobiernos de la Tierra; por tanto, para la admisi
ón en la secta se requería un noviciado de dos o tres
altos, la renuncia a la propiedad privada y, en muchos casos, al matrimonio. Una vez aceptado elnuevo miembro, trabajaba en agricultura y artes manuales, pero sobre todo se dedicaba al estudiode las Escrituras. Ten
ían asambleas co
munitarias y practicaban abluciones diarias y ex
ámenes de
conciencia.El descubrimiento de las cuevas de Qumram nos ha proporcionado en estos
últimos altos muchos
datos acerca de la vida de esta comunidad jud
ía y su partido dentro del pueblo de Israel, más que
aquello que tenemos de los fariseos y saduceos, aunque
éstos habían sido, hasta hoy, más
conocidos por las abundantes referencias que de ellos tenemos en el Nuevo Testamento.Tal era, poco m
ás o me
nos, el cuadro social, pol
ítico y re
ligioso de Israel en tiempos de Josefo -yasimismo en tiempos de Jesucristo y sus ap
óstoles
-, y ello es lo que hace fascinantes los -relatos deJosefo, por sus coincidencias con el Nuevo Testamento, que acreditan la veracidad hist
órica de los
libros sagrados.En el a
ño 64, Josefo fue encargado de ir a Roma con la misión de solicitar la libertad de dos
fariseos detenidos por la autoridad romana. All
í fue presentado a Popea, a la que halló bien
dispuesta en favor del pueblo M
ío, como resultado de los informes que habla recibido de un
comediante jud
ío llamado Alitiros. Gracias a Popea, Josefo obtuvo éxito en su demanda: sus
compatriotas fariseos fueron puestos en libertad y, por a
ñadidura, recibió de la emperatriz algunos
regalos.Se cree que de esa estancia en Roma provino su sentimiento, si no de lealtad inmediata hacia losromanos, por lo menos la convicci
ón de que el poder romano era invenci
ble, y desafiarlo constitu
ía
una locura de los jud
íos. Cuando, poco después
de regresar a Judea, estall
ó la revuelta del año 66
se puso a su servicio, pero con una confianza ya desfallecida por anticipado.A pesar de su convicci
ón pro
-romana que le presentaba la empresa como una alucinaci
ón de los
patriotas jud
íos, no rehuyó su c
oncurso a la lucha. Encargado -seguramente par Josu
é
-ben-Gamala-de defender Galilea, acaso no puso mucho ardor en esa tarea. El lector encontrar
á en estas páginas
c
ómo fue sitiado por Vespasiano en la fortaleza de Jotapata y las tretas con que se defendió. La
rendici
ón fue en condi
ciones poco gloriosas, reputada m
ás bien como vergonzosa por los patriotas
jud
íos, y la acogida que encontró inmedia
tamente ante el vencedor nos hace comprender cu
ál era su
estado de
ánimo y la influencia que había recibido de
su estancia en Roma.Desde el campo de los romanos pudo enterarse con muchos detalles del sitio de Jerusal
én, y
desde
él instó en vano a los Míos a apresurar su capitulación, pues temía para sus com
patriotas lasconsecuencias de su terquedad.Despu
és de
la toma y saqueo de la ciudad santa, crey
ó sensato escapar a la probable venganza
de algunos patriotas exaltados que criticaban su conducta, y sigui
ó a Tito a Roma. Allí le fue
concedida la ciudadan
ía romana y tomó el nombre de Flavio (Flavius), como conv
en
ía al judío
importante que frecuentaba el trato de Vespasiano y de Tito.Como quiera que se trata de un hambre que sab
ía mane
jar bien la pluma, tanto cuando escrib
ía
en arameo como en griego, los eruditos lamentan que no d
é más detalles de las fuentes q
ue utiliz
ó
para su trabajo; pero el ser testigo de vista dice mucho en su favor, ya que habla de su experiencia,
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