Universidad Camilo José Cela
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EduPsykhé
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EVISTADE
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SICOLOGÍAY
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SICOPEDAGOGÍA
I
NTRODUCCIÓN
Una nueva de generación de terapia de conducta está a la vista. Se apreciaen la aparición en los últimos años de una serie de terapias con nombre propiodentro del ámbito de la terapia de conducta o terapia cognitivo-conductual, lamayor parte de las cuales cuentan con artículos en el presente monográfico. Por lodemás, la nueva generación o, para ser más precisos, la 'tercera generación' o comotambién se dice la 'tercera ola' existe al menos de forma deíctica, al ser señaladacomo tal en un artículo de 2004 de la revista
Behavior Therapy
(Hayes, 2004).Podría tratarse de la sempiterna renovación generacional, según la cual cada cier-to tiempo (por ejemplo, cada 15 o 20 años) las cosas necesitan cambiar, aunquemuchas veces sea para seguir igual. Podría tratarse también de una moda más,consistente en el lanzamiento de un nuevo producto, debido, cómo no, a interesesvarios (editoriales, renovación 'tecnológica', liderazgo científico). Sin que nada deesto falte, la nueva generación puede que traiga, por una vez, novedades y que esassean buenas.Para percibir el sentido y la importancia de estas posibles buenas nuevas sehace preciso situarlas en la perspectiva de las generaciones u olas anteriores.Como quiera que sea, el nombramiento de una 'tercera generación' presupone laexistencia de dos anteriores, las cuales es necesario suponer por el hecho mismode la auto-proclamación de una tercera. Se empezará por identificar estas prime-ras. No se trata de hacer aquí una presentación histórica de la terapia de conduc-ta, la cual cuenta por lo demás con excelentes exposiciones, sino de recordar algu-nos de sus momentos, aquí figurados como generaciones u olas, en orden a perci-bir su evolución, de manera que importa más el collar que las perlas.
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RIMERA
G
ENERACIÓN
La primera generación de terapia de conducta se sitúa, sin ir más lejos, enla década de 1950, cuando aparece su nombre y de hecho vino a fundar una nuevaépoca de la psicología clínica. Por un lado, supuso una rebelión frente a la psico-logía clínica establecida, dominada principalmente por el psicoanálisis, y, porotro, supuso la instauración de una terapia psicológica sustentada en principioscientíficos, dados sobre todo por la psicología del aprendizaje. La terapia de con-ducta así surgida tenía una especial vocación ambientalista o contextual y a la vezideográfica, atenida a los casos individuales.