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Este artículo aparece publicado en forma reducida en el libro
E-Learning. Mejores prácticas y recomendaciones para organizaciones iberoamericanas 
, de laeditorial Tecnonexo (Buenos Aires, 2003), como el capítulo 15, titulado "La importancia del facilitador en los procesos de
e-learning 
".
El papel del tutor en el aprendizaje virtual
[*]
Javier Martínez
Gerente de Desarrollo de Proyectos de GEC (Chile) jmartinez@gecsa.cl
Resumen:
El papel del dinamizador/tutor en el mundo del
e-learning 
(aprendizaje virtual) es materia dediscusión encendida y permanente. Pero tal vez lo que más me sorprende es que nadie sepregunta ni pone en duda el papel del profesor en la educación presencial. Menos aun sediscute sobre el rol del alumno. Ni siquiera hay dudas sobre lo que significa aprender, sobrela inteligencia o el conocimiento, cuando es muy poco lo que sabemos al respecto. A mí meparece evidente que el papel del tutor virtual es el mismo que el del profesor presencial:ayudar a que los alumnos aprendan y, más concretamente, favorecer que las personasaprendan a pensar y decidir por sí mismas. Idealmente, instalar en ellas el amor poraprender. Más detalladamente, y como argumentaré en las siguientes páginas, pienso queel tutor tendrá dos papeles decisivos:1. Ofrecer
feed-back 
.2. Manejar y reforzar relaciones entre personas.La razón me parece obvia. Los tutores van a tener que especializarse en aquello en quesean mejores que los ordenadores. Aspectos como relacionarse con los demás,comunicarse efectivamente, funcionar en la compleja sociedad actual o manejar el estrésson cruciales y tienen un componente humano muy importante. Podemos poner a losordenadores a buscar, almacenar, memorizar y entregarnos información mientras laspersonas dedicamos nuestro tiempo, esfuerzo y cerebro a pensar, soñar e imaginar. Hayque dejar que los ordenadores hagan el trabajo sucio.
1. Ni siquiera somos conscientes del problema
Hace algunos años, fui alumno de un máster en
Internet management 
en Barcelona, dondedurante bastantes meses comparaula con profesionales del mundo de la banca,telecomunicaciones, informática o seguros. Claro está, eran tiempos anteriores al estallido de laburbuja, la fiebre de Internet estaba desatada y reinaba el entusiasmo. Recuerdo muyespecialmente lo que sucedió con el profesor responsable del módulo "Marketing en Internet".Nada más entrar en su primer día de clase, se presentó como socio de una consultoraespecializada en aplicacn de nuevas tecnologías al marketing y
e-business 
(negocioelectrónico). Nos preguntó a cada uno a qué nos dedicábamos, qué esperábamos del máster,qué era lo que más nos interesaba en concreto, e inmediatamente nos repartió unos papeles.Eran el enunciado sobre el caso de
e-bay 
. Nos pidió que nos reuniésemos en grupos, nospusiésemos a trabajar y media hora más tarde presentásemos al resto de la clase nuestrasconclusiones sobre las preguntas que nos planteaba.
http://www.uoc.edu/dt/20383/index.html
©
Javier Martínez Aldanondo, 2004
©
de esta edición: FUOC, 2004
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La reacción de casi todos mis compañeros fue la misma: "Pero bueno, ¡a este hombre le paganmucho dinero por enseñarnos y no por estar sentado sin hacer nada mientras nosotrostrabajamos!". La sensacn de malestar y resistencia fue intensa y dulargo rato.Concretamente duró hasta que dio comienzo la primera discusión en grupo y todos empezarona darse cuenta de que los que teamos que hacer el esfuerzo por aprender éramosobviamente nosotros. De repente pareció evidente que aprender no es lo mismo que enseñar,y que en realidad surge desde dentro y no viene de fuera aunque durante años casi ninguno sehabía planteado esta aparente obviedad.
Educare 
en latín significa "sacar hacia fuera lo mejorde uno mismo". Los alumnos no somos desitos de un coche que hay que llenarconstantemente de gasolina. Al finalizar cada módulo, debíamos rellenar unas encuestas deevaluación de los profesores. Este profesor fue el mejor evaluado con mucha diferencia sobreel resto del claustro, cuya característica común era llegar cada uno con un portátil con mayoresprestaciones que el profesor anterior y avasallarnos con sus PowerPoint espectaculares einterminables. "Marketing en Internet" se convirtió en la clase que espebamosimpacientemente y que todos echamos mucho de menos cuando finalizó.El papel del dinamizador/tutor en el mundo del
e-learning 
(aprendizaje virtual) es materia dediscusión encendida y permanente. Hasta cierto punto es normal, al fin y al cabo es una modaque a algunos les rinde muchos beneficios. Pero tal vez lo que más me sorprende es que nadiese pregunta ni pone en duda el papel del profesor en la educación presencial. Ni tampoco el rolde la escuela, que todavía opera con la mentalidad de fábrica de producción en serie de sereshumanos para la que nació durante la Revolución Industrial. Menos aun se discute sobre el roldel alumno. Ni siquiera hay dudas sobre lo que significa aprender, sobre la inteligencia o elconocimiento, cuando es muy poco lo que sabemos al respecto. Demasiadas certidumbres.A mí me parece evidente que el papel del tutor virtual es el mismo que el del profesorpresencial: ayudar a que los alumnos aprendan y, más concretamente, favorecer que laspersonas aprendan a pensar y decidir por sí mismas. Idealmente, instalar en ellas el amor poraprender. Más detalladamente, y como argumentaré en las siguientes páginas, pienso que eltutor tendrá dos papeles decisivos:
ofrecer
feed-back 
y manejar y reforzar relaciones entrepersonas
. La razón me parece obvia. Los tutores van a tener que especializarse en aquello enque sean mejores que los ordenadores. Aspectos como relacionarse con los demás,comunicarse efectivamente, funcionar en la compleja sociedad actual o manejar el estrés soncruciales y tienen un componente humano muy importante. Podemos poner a los ordenadoresa buscar, almacenar, memorizar y entregarnos información mientras las personas podemosdedicar nuestro tiempo, esfuerzo y cerebro a pensar, a soñar y a imaginar. Hay que dejar quelos ordenadores hagan el trabajo sucio.Al igual que ilustraba en el caso inicial, cuando un profesor plantea una sesión donde los quedeben hacer el trabajo son los alumnos, éstos reaccionan negativamente y a la defensiva, yaque se pone en peligro su status de comodidad al que se han acostumbrado. Han perdido todainiciativa, se han vuelto conformistas, reflexionar se ha convertido en una excepción y suprincipal objetivo consiste en superar los exámenes y obtener un título. No nos engañemos, losalumnos no van al colegio o a la universidad por el deseo de aprender, sino para conseguirtítulos, y para ello es imprescindible aprobar exámenes. No hay más que hacer la prueba ypreguntárselo. Lo que no entra en el examen ni siquiera se tiene en cuenta. Este hecho haceque la evaluación sea la que guía todo el proceso educativo, lo que constituye una trampamortal en la que estamos atrapados hace largo tiempo. Lo que importa es aprobar, noaprender. Lo que importan son las notas y no los conocimientos, el entendimiento, lashabilidades ni el desempeño. Si todos los niños sacasen buenas notas, ¿se acabaría elproblema de la educación? Si lo pensamos fríamente, la universidad forma académicos,profesores de primero de carrera, pero no profesionales. Por ejemplo, yo en su momentoestudié la carrera de Derecho. ¿Alguien puede imaginar una profesión más casuística que la deabogado? Me voy a reservar mi opinión sobre los profesores que tuve durante la carrera, peroles puedo asegurar que lo que estudia un alumno de Derecho y la vida profesional de unabogado no se parecen prácticamente en nada. Aunque esto daría para otro capítulo entero, esnecesario puntualizar algunos aspectos relacionados con el aprendizaje si no queremos seguirperpetuando los errores en el mundo virtual.
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Javier Martínez Aldanondo, 2004
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de esta edición: FUOC, 2004
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2. ¿Qué significa aprender?
Da la sensación de que todo funciona a las mil maravillas, alumnos y profesores felices en suspapeles milenarios, pero las señales que llegan del sistema educativo indican lo contrario. Laescuela y la universidad debieran trabajar para educar y formar a los ciudadanos que lasociedad necesitará para el siglo XXI, para la sociedad del conocimiento donde los negociosson cada vez más complejos, el cambio es continuo y la incertidumbre es una constante.Sabemos que para desenvolverse en este entorno, ya no sirve tan sólo lo aprehendido duranteel colegio y la universidad. Los entornos cambian vertiginosamente y las personas utilizan yreutilizan información y conocimiento para crear y generar nuevo conocimiento que tiene queofrecer ventajas competitivas. Y para ello es imprescindible ser capaz de encontrar información,seleccionarla (evaluar y juzgar la que es útil) y aplicarla en la práctica. No hablo de copiar ypegar (
copy-paste 
); hablo de análisis, evaluación y síntesis (
thinking skills 
). Y saber buscar es,esencialmente, saber preguntar. Nuestra educación apenas enseña a preguntar, a indagar, adudar. En el aula hay poco diálogo y demasiado monólogo. La pregunta es el detonante delconocimiento, como veremos más adelante. Las grandes preguntas son las que han hecho quela humanidad avance y progrese en sus logros, pero la pregunta es incómoda para muchosprofesores.La imaginación es una poderosa herramienta para aprender, aunque por desgracia tiene pocoprotagonismo en un sistema educativo que premia la memorización, lo previsible. Laimaginacn es una de las llaves para la innovación, pero es dicilmente controlable ymensurable, y por eso es más sencillo excluirla. Sin embargo, hay que hacer una primeradistinción: no es lo mismo
saber acerca de 
que
saber hacer 
. El conocimiento no tiene excesivovalor si no se pone en práctica. Por esa razón, el objetivo último del aprendizaje es modificar elcomportamiento de un alumno para que haga las cosas de manera diferente y mejor que antes.La realidad, no obstante, parece estar bastante lejos de cumplir esa aspiración. La formaciónpresencial tiene graves deficiencias, y gran parte de esas deficiencias pasan por el papel quedesempeñan maestros y profesores dentro de un sistema perverso que mide el aprendizaje enrelación directa con los exámenes y las notas de los alumnos. Si lo pasamos por alto, nosestamos abocando directamente al fracaso, como está ocurriendo con muchos de los proyectosde aprendizaje virtual. Nuestra noble intención es ayudar a los niños a entender el mundo queles espera, el camino que apenas comienzan a transitar. ¿Alguien se imagina aprender aconocer un país mediante un mapa sin pisar ni recorrer jamás ni uno solo de sus caminos? ¿Ysi además simplificamos el proceso y ni siquiera es un mapa lo que empleamos, sino algunosrecorridos concretos de ese mapa? Inconcebible, pero es lo que hacemos diariamente en loscolegios desde hace muchos siglos.La tecnología es un gran acelerador de procesos y modelos cuando éstos funcionanadecuadamente. Lo que ocurre es que añadir tecnología a un modelo deficiente no sólo no lomejora, sino que lo empeora. Por tanto, este artículo hace referencia al rol del profesorindependientemente de que se desempeñe de forma presencial o en nea, porque elaprendizaje es independiente del ámbito en el que tiene lugar. A fin de cuentas, de lo que setrata es de que ya no hablemos de formación a distancia, sino de formación
SIN
distancia, y,por ello, antes de abordar las mencionadas funciones esenciales del tutor, es necesarioprecisar claramente lo que entendemos por aprendizaje.
El aprendizaje es un femeno social que acontece en el ámbito personal y como tal es intransferible 
. Soy yo el que aprendo y, al igual que pasa, por ejemplo, al comer, dormir ocorrer, nadie puede hacerlo por mí. Lo mismo sucede con las emociones, que tienen un papeldeterminante en el aprendizaje. Son algo privado e imposible de compartir en toda suprofundidad. La emocn conduce a la acción (del lan
motere 
, "movimiento"), algocontradictorio con la pasividad de las aulas. Aprender consiste en acumular experienciareutilizable en el futuro, y para ello necesita motivación, necesita tiempo y necesita práctica.Aprender es casi un sinónimo de predecir lo que va a ocurrir empleando la memoria denuestras experiencias para recordar lo que ya ocurrió. El resultado de aprender es laexperiencia y palabras hermanas como
experimentar 
(hacer, probar, practicar) y
experto 
(quienacumula gran cantidad de vivencias, casos y problemas resueltos). Lo que aprendemos forma
http://www.uoc.edu/dt/20383/index.html
©
Javier Martínez Aldanondo, 2004
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