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Abandono escolar, ¿lo comido por lo servido? OSE 2012.pdf

Abandono escolar, ¿lo comido por lo servido? OSE 2012.pdf

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Tribuna en SOSTENIBILIDAD EN ESPAÑA 2012. CAPÍTULO ESPECIAL. ENERGÍA SOSTENIBLE PARA TODOS [2012, AÑO INTERNACIONAL DE LA ENERGÍA]
Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), Universidad de Alcalá
Fundación Biodiversidad
NIPO: 280-12-255-2 (USB)
NIPO: 280-12-254-7 (En línea)
Depósito Legal: M-40919-2012
Tribuna en SOSTENIBILIDAD EN ESPAÑA 2012. CAPÍTULO ESPECIAL. ENERGÍA SOSTENIBLE PARA TODOS [2012, AÑO INTERNACIONAL DE LA ENERGÍA]
Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), Universidad de Alcalá
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NIPO: 280-12-255-2 (USB)
NIPO: 280-12-254-7 (En línea)
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Categories:Topics, Art & Design
Published by: Mariano Fernández Enguita on Mar 09, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

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05/14/2014

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SOSTENIBILIDADEN ESPAÑA
2012
95
CAPÍTULO 1.
DESARROLLO ECONÓMICO
No hace falta subrayar que el abandono escolar es hoy por hoy el mayor problema del sistema educativo español, como nos loacaba de recordar, una vez más, la OCDE en su Panorama de la Educación 2012 (http://vsb.li/lMvKGL). Los últimos años, no obs-tante, han dado lugar a cierto optimismo moderado, pues las cifras han ido cayendo de forma lenta e insuficiente pero regular,llegando al 28,4% en 2010 (cifras definitivas) y al 26,3% en 2011 (cifras provisionales). Aunque nadie ha preguntado a cada alumnoque obtiene un título post-obligatorio si preferiría no haberlo hecho ni, en tal caso, por qué lo ha hecho, parece razonable queesto se haya debido, por un lado, a la crisis económica, y en particular a su efecto en la construcción (uno de los grandes atractoresde la mano de obra no cualificada y, en sus días de gloria, relativamente bien pagada) y entre los jóvenes (que han llegado a so-portar, como es sabido, una tasa de desempleo del 50%, redondeando); prueba de ello sería que la tasa se haya reducido másdrásticamente, en relación a la anterior, en Comunitat Valenciana, Illes Balears y otras zonas de alto nivel de abandono inducidopor el empleo. Por otro lado, no es menos cierto que las administraciones educativas han hecho un notable esfuerzo por reducirel abandono a través de programas de vocación compensatoria en la enseñanza obligatoria, para reducir en todas sus formas elfracaso en la ESO que conduce a la salida forzosa y al derrumbe del horizonte escolar, y a través de la flexibilización de las víasno convencionales para mantenerse en el sistema o volver a él desde el mercado de trabajo.Ahora bien, es preciso señalar que las cifras de abandono que se ofrecen son indicadores, en cierto sentido, parciales y sesgados.Lo que las administraciones definen como abandono educativo temprano es la proporción de jóvenes de 18 a 24 años que no hanobtenido al menos un título post-obligatorio ni siguen ningún tipo de educación-formación. El indicador tiene a su favor que registrael resultado final, si tienen título o no sin importar cómo ni cuándo lo hayan obtenido, pero por ello mismo crea problemas. Primero,que una parte, aunque sea pequeña, de quienes están matriculados en ese tramo de edad para obtener el título que los sustraeríadefinitivamente del abandono no llegarán a obtenerlo, porque la tasa de éxito no es del cien por cien ni parecida. Segundo, que alparecer el INE, aunque el cuestionario permitiría otra cosa, descuenta también del abandono a los jóvenes que cursan estudios
Tribuna
ABANDONO ESCOLAR:¿LO COMIDO POR LO SERVIDO?
MARIANO FERNÁNDEZ ENGUITA
UNIVERSIDAD COMPLUTENSEWWW.ENGUITA.INFO
 
SOSTENIBILIDADEN ESPAÑA
2012
96
CAPÍTULO 1.
DESARROLLO ECONÓMICO
no reglados, que podrán serles muy útiles pero no les aportarán una titulación post-obligatoria (Fernández Macías et al.(http://bit.ly/QKV7sn)). Calcularon que este sesgo reducía artificialmente el abandono en un 4% en 2007. Tercero, si alguien, porejemplo, abandona la escuela con 16 años, tras terminar la ESO, vuelve con 20 y termina los ciclos formativos de grado medio oel bachillerato con 22, o cualquier otro cursum interruptum por el estilo, la fórmula habitual de cómputo lo excluye del abandono,y bien está que se celebre con especial alborozo el retorno del hijo pródigo, pero lo cierto es que abandonó antes de tiempo el sis-tema escolar, aunque después retornara, y que la política educativa no puede conformarse con la idea de que bien está lo quebien acaba, porque bien sabemos que estaría mejor y seguiría y acabaría mejor si el alumno hubiera hecho sus estudios con con-tinuidad.La otra parte del problema, a la que en mi opinión no se atiende lo suficiente, es que quien abandona no sólo va a alguna parte,sino que sale de otra. Como he explicado en alguna otra ocasión (Fernández Enguita et al.: http://bit.ly/SFsjTn), el abandono escolarprematuro puede considerarse una suerte de migración de la escuela al trabajo, y, como saben bien los estudiosos de las migra-ciones, éstas deben entenderse como una combinación de push and pull, atendiendo tanto a lo que expulsa del lugar de origencomo a lo que atrae en el lugar de destino. Pero cuando hablamos de abandono tendemos a dar por supuesto que en la escuelase está muy bien, o no consta que se pueda estar mal, o no entenderíamos que así fuera, y que el determinante es tan sólo la ca-pacidad de atracción del lugar de destino, del mercado de trabajo, en particular la fuerza de los cantos de sirena que el empleofácil en la construcción o la hostelería hacen llegar a los jóvenes, sobre todo a los jóvenes varones.Desgraciadamente no es así, sino que hay también un push que consiste en el deseo de abandonar la escuela lo antes posible yque, además, tiene ya una naturaleza dual: de un lado están las experiencias de fracaso, de deterioro de la autoestima, de des-atención por parte de la institución, de incapacidad real o aparente de cumplir sus exigencias, incluso de algún tipo de descalifi-cación, acoso o violencia que pueden convertir el paso por ella en una tortura para un adolescente; del otro están el puro y simpleaburrimiento, la monotonía, la falta de interés, el contraste entre las rutinas escolares y las impresionantes posibilidades queofrecen la ciudad y la red, la disonancia entre la pedagogía tradicional -incluida mucha que cree no serlo- y las formas más activasy creativas de acceso a la información, el conocimiento y el aprendizaje que permiten hoy los nuevos medios y las redes sociales.Por eso prefiero también hablar de abandono escolar, y no educativo (pues parte de esos jóvenes van a continuar aprendiendo oeducándose, incluso siendo educados, y de forma extensa e intensa, aunque ya no sea en la escuela); y prematuro, y no temprano,pues el riesgo y el problema no es en sí que lo hagan antes o después sino que lo hagan antes de tiempo o, para ser más exactos,antes de estar en condiciones de juzgar lo que mejor les conviene y/o de seguir aprendiendo eficazmente por otras vías.Ahora vivimos un momento de crisis en el que uno de los sectores que más está sufriendo es la educación. No me detendré en lapobre visión estratégica, la falta de visión de país y la cortedad de miras que delata el hecho de que la educación (como la inves-tigación, por cierto) ya no sea preservada de los recortes sino que los sufra en mayor medida que el conjunto del gasto público.Tampoco quiero meter todos los recortes en un mismo saco, pues es obvio, aunque una mayoría de los implicados y afectados nolo quiera ver así, que buena parte del aumento presupuestario de los últimos años, o decenios, no ha evitado el grave estado actualdel sistema educativo porque ha ido simplemente a pagar más por lo mismo y hasta por menos, generalmente a aumentar el nú-mero de profesores y elevar sus salarios o reducir su carga docente sin la contrapartida de más y/o mejor trabajo. Pero, dichoeso, parece claro que los recortes, que gravitan lógicamente (me refiero a la lógica política) hacia las partidas menos rutinarias,las que se apartan de lo normal, van a perjudicar especialmente a los sectores sociales más vulnerables.No voy a recorrer los capítulos presupuestarios con detalle, pero baste un ejemplo: en los presupuestos de 2012 se suprime porentero el programa Educa 3, destinado a potenciar la escolarización en el primer ciclo de educación infantil. ¿Es imprescindibleescolarizar a los niños entre 0 y 3 años? De ninguna manera, ni siquiera entre 3 y 6. ¿Es indiferente, entonces? Pues tampoco.Puede ser al mismo tiempo imprescindible e indiferente: indiferente para el hijo de una familia de clase media en la que los padresposeen un alto nivel cultural, tienen más tiempo libre, disponen de recursos para contar con personal de apoyo, saben orientarsemejor en la búsqueda de información y asesoramiento sobre la crianza y educación de sus hijos, etc.; pero imprescindible, encambio, para el hijo de una familia con una estructura inestable, sin recursos económicos, sin apoyo humano adicional, sin capitalcultural, etc. Y cada vez sabemos mejor que los primeros años de desarrollo son decisivos, en medida siempre mucho mayor quelos posteriores, de modo que no hay que ser ni adivino ni neuropsicólogo para vaticinar que el descuido de éste y otros programasempujará al alza tanto el fracaso y como el abandono, aunque otros factores puedan actuar al mismo tiempo en sentido contrario.No obstante, las causas principales del abandono ni siquiera son éstas. Hay que buscarlas en la ordenación institucional y la culturaprofesional. La primera, porque hemos creado un sistema que convive tranquilamente con el fracaso de tres de cada diez alumnosen la enseñanza obligatoria pero no tiene previsto que puedan seguir estudiando en esas condiciones, cuando lo que habría quehacer es asegurar la continuidad hasta el término de la secundaria superior o equivalente a todo el alumnado. La segunda, porquehemos generado una cultura profesional para la que se antoja natural que tres de cada diez alumnos sean descalificados por elsistema, que cuatro de cada diez repitan al menos un curso a lo largo de la enseñanza obligatoria, en fin, que no todo el mundo valepara estudiar, ni siquiera hasta el término de la enseñanza común. Mientras no cambiemos eso, de poco servirá el resto.
Referencias
Instituto de Evaluación. Sistema estatal de indicadores de la educación 2011Ministerio de Educación (2012) Datos y cifras. Curso escolar 2010-2011

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