Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
4Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
80 años de Sanidad Vegetal en Colombia

80 años de Sanidad Vegetal en Colombia

Ratings:

4.33

(3)
|Views: 1,243 |Likes:
Published by ollirum

More info:

Published by: ollirum on Jan 23, 2008
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

11/14/2012

pdf

text

original

 
Antecedentes de un aniversario80 AÑOS DE ENTOMOLOGÍA ECONÓMICA Y SANIDAD VEGETAL EN COLOMBIALuis María Murillo SarmientoSanidad Vegetal
Poco dice la sanidad vegetal al lector desprevenido. Pero su impacto en la economía mundial jamásse podrá pasar por alto. Plagas como la roya del cafeto, la sigatoca negra del banano o el gusano blanco de la papa son apenas unos pocos nombres que nos recuerdan la devastación que causan las pestes que afectan loscultivos. La langosta no es una referencia más en las páginas de las Sagradas Escrituras: las mangas delangostas aún siguen sembrado a su paso por los campos desolación y hambre.La sanidad vegetal como dice la norma (decreto 1840 de 1994) mantiene las plantas y sus productoslibres de agentes dañinos o en niveles tales que no ocasionen perjuicios económicos, no afecten la saludhumana o la salud animal y no restrinjan su comercialización. La sanidad vegetal, en consecuencia, vela por la salud de cultivos y cosechas, reprime e investiga las enfermedades y las plagas, inspección productos,expide permisos de importación y certificados fitosanitarios, controla el uso de pesticidas y determina lasmedidas de protección fitosanitarias.La sanidad vegetal va de la mano de la entomología económica, pues es ésta la ciencia que estudia elefecto de los insectos en la economía y pone la investigación de los insectos al servicio de la economía.
La sanidad vegetal en Colombia
En junio de 1927 el decreto 945 creó el Departamento de Agricultura y Zootecnia en el Ministerio deIndustrias. Una de sus secciones, cuya mención es fundamental en esta historia, fue la de Agricultura,concebida con un jefe y seis subalternos. Por carencia de personal solamente se nombraron dos: el AgrónomoAyudante del Patólogo y Entomólogo y el técnico en Agrología y Química. El Patólogo y Entomólogo quedebía conseguirse en el extranjero jamás se contrató. Luis María Murillo Quinche fue el agrónomo ayudanteque en la práctica se convirtió en el jefe. De su sueldo salieron la biblioteca, el microscopio y otros elementosimprescindibles para la naciente sección, de su imaginación los criaderos para el estudio de las plagas, de su tesónel apoyo del Instituto Smithsoniano de Washington a sus investigaciones.En el informe del ministro de Industrias Francisco José Chaux al Congreso, en 1930, se consiga:“Las secciones de Fitopatología y Entomología vienen funcionando regularmente desde su fundación. Esnecesario advertir que ambas han carecido de un laboratorio adecuado y de los más indispensables elementos para que sus trabajos se coloquen en un terreno práctico y útil para la agricultura, deficiencia que en la medidade sus recursos particulares ha llenado el Entomólogo Ayudante señor don Luis María Murillo, ya que de su propio peculio, y sin esperanza de que algún día se le reembolse su dinero, se ha provisto de una grancantidad de material, con el cual le ha sudo posible llevar a cabo importantes estudios, que de otra maneraestarían todavía en proyecto”.Así nació el 19 de octubre de 1927, bajo la dirección de Murillo, la Sanidad Vegetal en Colombia. Élla organizó con tres departamentos: botánica, fitopatología y entomología. Se hizo cargo de este último y dejóen manos del agrónomo Antonio Miranda el de fisiopatología y del padre Enrique Pérez Arbeláez el de botánica.La entomología era entonces una ciencia en el país desconocida, que oficialmente sólo disponía de éste bachiller-entomólogo. Panorama desolador: un especialista en cierne y una sección vegetal sin presupuesto. Entretanto esos enemigos minúsculos –los insectos– causando millonarias pérdidas a la economía. Cuántadiferencia con el mundo desarrollado de la época. Bástenos pensar que Ministerio de Industrias –queenglobaba funciones de los que hoy son los ministerios de Agricultura, Minas y Energía y hasta Trabajo- conmillón y medio de pesos por todo presupuesto, no contaba más que con aquel entomólogo bachiller, frente aseiscientos especialistas en insectos del programa de entomología económica de los Estados Unidos, y a losmillones de dólares asignados anualmente al estudio de cada plaga. No obstante ese entomólogo hecho por sucuenta, hizo algo más que iniciar los servicios de entomología y patología vegetal, más tarde convertidos enSanidad Vegetal, los proveyó de la altura técnica y científica imprescindible para servir eficazmente al país y para brillar en el concierto universal.Paulatinamente la Sanidad Vegetal fue contando con agrónomos e inspectores de cuarentena paraimpedir la introducción de plagas, y en medio de las deficiencias propias de sus modestos recursos se
 
organizó en los puertos marítimos y terrestres. La introducción a Colombia de las graves plagas del algodón,del maíz, de la papa, de la caña de azúcar y de los árboles frutales no debía volver a repetirse.En 1938 el decreto orgánico del Departamento de Agricultura creó la sección de Biología Vegetal,convertido en Instituto de Biología Vegetal del Ministerio de la Economía, el cual funcionó en la Universidad Nacional en una saludable cohabitación con el Instituto de Ciencias Naturales. Ambos constituyeron de hechouna sola institución hasta su desaparición en 1947, cuando por arte de la burocracia un decreto del Ministeriode Agricultura y Ganadería puso fin al Instituto. La Sanidad Vegetal volvió a ser una modesta dependenciaque a cambio de investigación se concentró en la expedición de medidas y permisos. Para entonces también laUniversidad Nacional, urgida de una sede para una nueva facultad, dejó de alojarlo. Así terminó en la Granjade la Picota la colección entomológica que llegaba a 100000 insectos preparados y clasificados con rigurosaexactitud. Terminaba una época de oro en que especialistas norteamericanos y europeos visitaron confrecuencia el renombrado instituto.La Sanidad Vegetal trasegó por los ministerios de Industrias, Agricultura y Comercio, Economía,Agricultura y Ganadería en razón de tantos cambios orgánicos que han sufrido nuestros ministerios. Hoy elICA creado en 1962 y adscrito al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural es la entidad reconocidainternacionalmente para avalar la sanidad agropecuaria en Colombia.
La lucha biológica
La destrucción de las plagas de los cultivos por sus enemigos naturales se remonta al inicio del sigloXVIII vinculando nombres tan respetables como los de Erasmo Darwin, Carlos de Geer, Alberto Koebele,René Antonio de Reaumur y Antonio Vallisnieri. El Colombia el primer gran abanderado es Luis MaríaMurillo Quinche, quien temeroso del daño de los ecosistemas por los insecticidas, centró sus investigaciones enla lucha biológica, y la aplicó con éxito en la erradicación de los insectos nocivos, dejando enseñanzas que hoyconstituyen ejemplos clásicos de represión biológica. Anteriores a los suyos, nuestra historia sólo consigna losexperimentos de Federico Lleras Acosta -padre del presidente Lleras Restrepo- y Luis Zea Uribe, en 1913, cuandousando el método del profesor D'Herelle, inyectaron un hongo inocuo para el hombre, traído del Instituto Pasteur,a algunas langostas que pocas horas después presentaron una enfermedad diarreica que las extinguió.
El hombre detrás de los hechos
Luis María Murillo Quinche vio la luz el mismo día en que se extinguió trágicamente la vida del poetaSilva, el 24 de mayo de 1896. Fue discípulo del naturalista Joaquín Antonio Uribe y del sabio francés Apolinar María –fundador de la Sociedad Científica de la Salle, antecesora de la Sociedad Colombiana de Ciencias Naturales–, pionero en el país en el estudio de los insectos y en la represión biológica de las plagas, y fundador delos servicios de Sanidad Vegetal y de Entomología Económica en Colombia. Aunque fue profesor universitario,su vocación académica fue más allá de las aulas, llevando la instrucción a los agricultores y campesinos hastasus propias plantaciones, o a través de las páginas de los periódicos en prácticas enseñanzas que titulaba:“¿Qué son las plagas y como se combaten?”. Su lucha no fue sólo contra los insectos dañinos, sino contra lasuperchería opuesta al uso de las armas de la ciencia.Su mente inquieta y fascinada por todas las expresiones del entendimiento lo acercó a muchasdisciplinas. Fue un naturalista autodidacta que recorrió los cerros bogotanos con Otto de Greiff y RigobertoEslaba en búsqueda de fósiles; entusiasta intelectual que conformó con sus entrañables amigos Carlos y JuanLozano y Lozano y Augusto Ramírez Moreno la Sociedad Literaria Rufino Cuervo; estudioso de la química,la física y las ciencias nucleares, bajo la influencia de su maestro Antonio María Barriga Villalba; escritor y periodista; ávido lector; virtuoso del pincel y la pluma, aplicados primordialmente a su labor científica;consagrado académico y profesor universitario; y miembro o fundador de academias e institutos nacionales.
La vocación.
Aprendiz malogrado de la "alquimia" por la desaparición de su laboratorio en elterremoto de 1917, Luis María Murillo se internó en los cerros de Monserrate y Cruz Verde pero sin hallar unsolo fósil –motivo de sus excursiones-, descubrió entre el verdor de las montañas la riqueza de una fauna por su tamaño despreciada. Así nació su afición por los insectos, y en ausencia de esa disciplina en nuestro medio,se formó a sí mismo. Hizo de la naturaleza su universidad y transformó en ciencia aplicada el producto de susdescubrimientos. “Las Avispas Chibchas” su primer trabajo entomológico fue publicado en la revista “ElGráfico”; señalado como novedad científica y joya literaria, le abrió las puertas a la Sociedad Colombiana deCiencias Naturales, y ésta las del recién creado Departamento Nacional de Agricultura.
Labor y aportes.
Los conocimientos entomológicos de otras latitudes, no aplicables a nuestro mediofueron estímulo decisivo a sus investigaciones. Recorrió el país entero descubriendo plagas, describiendo sus
 
hábitos, su relación con el ambiente, su distribución geográfica y las formas para combatirlas, e inició en 1918 unacolección que llegaría a más de 100.000 insectos –nuevas especies entre ellos– y que sometida a constantes ylamentables pérdidas, encontró morada definitiva en Tibaitatá, donde conforma la Colección Taxonómica Nacional bautizada con su nombre. En el Museo Nacional de Washington reposan duplicados de esosespecimenes, llevados por Edward Chapin, jefe en el museo de la sección entomológica.Fue miembro del Ateneo de Altos Estudios, de la Sociedad Médico Quirúrgica Lombana Barreneche, dela Academia Colombiana de Historia, de la Sociedad Geográfica de Colombia, de la Sociedad Venezolana deCiencias Naturales, de la Real Academia de Ciencias de España, de la Real Sociedad de Entomología de Bélgica yde la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales creada en 1936, de la cual fue miembrofundador.Contemporáneo y amigo de don Gabriel Cano, de Eduardo y Enrique Santos Montejo, no escapó a lainfluencia del periodismo; así se vinculó a El Tiempo durante 15 años con su columna "Desde mi Universidad",tuvo a su cargo la sección de agricultura de El Diario Nacional, y fue colaborador de El Espectador 
 
en su secciónagrícola. Guardan aquellas páginas prácticas lecciones de entomología y la expresión de su vena literaria.De su fértil pluma, quedaron entre otras publicaciones: "Los insectos y el clima", "Treinta años desanidad vegetal", "La sanidad vegetal en Colombia", "El amor y la sabiduría de Caldas", "Francisco José deCaldas y los principios científicos del federalismo" y sus obras más importantes: "Sentido de una lucha biológica", "Colombia un archipiélago biológico" y el "Cantar de los cantares".Tras 42 años de labor fecunda, 22 más que los requeridos entonces para la jubilación por el Estado,Luis María Murillo se retiró en 1969 del Ministerio de Agricultura. Se entregó a la preparación de susmemorias, que inconclusas, fueron póstumamente publicadas por la Academia Colombiana de Ciencias, bajoel título “Luis María Murillo Quinche –Obra Selecta–“. El 6 de septiembre de 1974 una complicación postoperatoria había puesto punto final a la vida del iniciador de la Entomología en Colombia.
La denuncia temeraria ante el Senado
La entomología, término desconocido para la época, era para los pocos que alguna noción tenían delvocablo una chifladura, cuando no un gravísimo desperdicio del presupuesto nacional. No comprendían que "esos bichos insignificantes” podían destruir millones de dólares anuales de la economía, peor aún, se sorprendían deque el naciente servicio estuviera en manos de un funcionario sin título universitario. Hasta el Senado de laRepública llegó la acusación. Fueron sus jueces los senadores Carlos Uribe Echeverri y Emilio Robledo. Lacomisión visitó el Ministerio de Industrias para indagar al acusado. –¿Qué oficio desempeña usted aquí? –preguntó el senador Uribe. –Soy el ayudante de un entomólogo-fitopatólogo que aún no ha sido contratado – respondió Murillo. –¿Cómo se concibe un ayudante sin jefe? –Asumiendo el ayudante las funciones del jefe. –¿Dónde hizo usted sus estudios? –Con infinitas dificultades, sólo con libros de difícil consecución porque en Colombia no hay universidades paraesos estudios.Entonces los senadores indagaron por sus trabajos, y se enteraron que el interrogado era el mismofuncionario que había investigado con magníficos resultados los cafetales de Antioquia. No lo loabsolvieron sino que se volvieron sus amigos. "El bachiller entomólogo había sido pesado y hallado justo por la balanza de la democracia" diría en sus memorias el entonces encausado.Mucho tiempo después, al Murillo cumplir 20 años de servicio, el mismo senador Robledo hizoaprobar una ponencia del Congreso de la República en homenaje a aquél ayudante sin jefe que habíadesarrollado la Sanidad Vegetal en el país, y ya era en su campo autoridad mundial reconocida; únicolatinoamericano, por cierto, miembro honorario a la muy reconocida Real Sociedad de Entomología deBélgica.
La primera expedición entomológica
En 1929 inició Murillo en los cafetales de Fredonia y Chinchiná sus investigaciones científicas. Enaquél año los cultivos de Antioquia y Caldas fueron presa de una plaga que los consumía. Los cafeterosdifundieron la idea de que la hormiga olorosa o hedionda de Amagá –por su olor y su origen– era laresponsable. Las pesquisas de Murillo dieron con cafetales sanos, con hormigas pero sin cochinillas ni olor, loque lo hizo colegir que no eran las hormigas las causantes de la devastación. En las raíces de los cafetosdescubrió las minúsculas cochinillas que chupaban la savia de las plantas. Sus preparaciones le permitieron

Activity (4)

You've already reviewed this. Edit your review.
1 hundred reads
1 thousand reads
Miguel Montalvo liked this
Miguel Montalvo liked this

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->