/  200
 
El 18 de julio de 1844, en el pueblo de CarmenAlto (Arequipa), el general Ramón Castilla derrota-ba al director supremo Manuel Ignacio de Vivanco.Esta victoria –producto de una batalla más en lostiempos de la anarquía militar que se remontaba alos primeros años del Perú independiente– signifi-caba no sólo el inicio del encumbramiento deCastilla al poder político, sino el comienzo de unaetapa de relativa calma institucional.
CASTILLA Y LA CARRERA MILITAR
Ramón Castilla (Tarapacá, 1797-1867), soldadoaudaz, de vida azarosa y que, según Jorge Basadre,“había visto nacer la Patria de la punta de la espa-da”, pasó de ser realista a pelear junto con San Mar-tín y Bolívar hasta ganar la guerra de la independen-cia. Su carrera militar fue en ascenso entre cuartela-zos y conspiraciones durante los turbulentos añosdel caudillismo militar. Prefecto de Tarapacá y dePuno, además de apoyar siempre a caudillos de ten-dencia autoritaria: Salaverry, Nieto y Gamarra. Opo-sitor a la idea de la Confederación Perú-Boliviana,estuvo entre los emigrados peruanos que desde Chi-le participaron en las campañas restauradoras quepusieron fin al proyecto santacrucino; tuvo destaca-da actuación, al lado del chileno Manuel Bulnes, enla batalla de Yungay (1839), que significó la derrotadefinitiva de Santa Cruz y el fin de la Confedera-ción. Volvió a apoyar a Gamarra en sus planes de in-vadir Bolivia, siendo capturado luego de Ingavi(1841) y enviado a una prisión de Oruro. Volvió al
EL PROCESO POLÍTICOEL PROCESO POLÍTICO
IEL PERÚ DE RAMÓN CASTILLA 
Ramón Castilla y Mazarredo (1797-1867), una de las principales figuras de la política peruana del siglo XIX,contribuyó a la creación de una nueva institucionalidad política, luego de varias décadas de asonadas y golpesmilitares.
 
Perú, y triunfante entrelos caudillos de la anar-quía entre 1842 y 1845,el Congreso lo nombrópresidente de la Repú-blica el 20 de abril de1845.Ya en el poder, Cas-tilla tenía una ventajacon respecto a sus ante-cesores: su dilatada ca-rrera militar lo habíahecho un buen conoce-dor del territorio perua-no y sus habitantes,además de haber trata-do a todos los gober-nantes que había tenidoelpaís tras la indepen-dencia. Por último, como la mayor parte de los cau-dillos, carecía de formación académica y compromi-so doctrinal. Sus gobiernos demuestran un eclecti-cismo en las soluciones políticas: aunque su preo-cupación por dotar al Estado de un sólido marcoinstitucional de acuerdo con las pautas del constitu-cionalismo coincide con los liberales, frente a lanueva oleada de liberalismo anticlerical que adquie-re fuerzas en esta década, Castilla vino a dar a lassoluciones tradicionales un apoyo más eficaz por-que esquivaba posiciones demasiado militantes(Halperin 1985). Esto explica que entre sus minis-tros estuvieran personajes como Felipe Pardo yAliaga (conservador) y José Gregorio Paz-Soldán(liberal) en la cartera de Relaciones Exteriores; o vi-vanquistas como Echenique y constitucionalistascomo San Román en el despacho de Guerra.
PRIMER GOBIERNO DE CASTILLA
El Perú de 1845 se encontraba en escombros.Por ello Castilla en su primer gobierno adoptó unestilo administrativo más cuidadoso y practicó unapolítica menos aventurera, tratando de ordenar unpaís donde ya se sentían los saludables efectos de laventa al exterior del guano (excremento de avesmarinas depositado principalmente en las islas deChincha). Más aún: la exportación de este fertili-zante fue uno de los principales factores que permi-tieron al Perú la estabilidad política. Los caudillosanteriores, cuando llegaban al poder, no contabancon los suficientes recursos para derrotar a sus opo-sitores ni para satisfacer las demandas de sus parti-darios. Castilla, con eldinero del guano, nosólo podía mantenersecon relativa tranquili-dad en el poder, sinotambién iniciar una po-lítica de ordenamientonacional.De este modo, el nue-vo presidente declaróamnistía para todas lasofensas políticas y mili-tares, derogando, asi-mismo, todas las expa-triaciones. De otro lado,trató de introducir lamodernidad sobre labase del progreso mate-rial. Dio impulso al co-mercio y a la navegación a vapor en el Pacífico, quehabía iniciado Mr. Wheelright en 1840. La travesíaya no era sólo entre el Callao y Valparaíso, sino quese extendió a Panamá, incrementándose el númerode vapores. Se crearon fábricas de esterina, bujías,ácido sulfúrico, cristales y papel; se introdujo el pri-mer telar mecánico, el mismo que comenzó la fabri-cación en serie de los primeros hilados y tejidos dealgodón a partir de 1847. En 1851 se terminaba deconstruir el ferrocarril Lima-Callao, el primero enfuncionar en Sudamérica.En el campo económico inició el ordenamientode la hacienda pública estableciendo el primer pre-supuesto de la República para el bienio 1846-1847,que arrojó un déficit del 30%. En consecuencia, elEjecutivo propuso un programa de austeridad enlos gastos, pero descuidó el tema de la recaudacióntributaria; era el guano el que cubría el endeuda-miento. Con esta difícil experiencia, cuando se di-señó el segundo presupuesto para el bienio 1848-1849, las feroces críticas de parlamentarios comoDomingo Elías y Francisco Quiroz provocaron la re-nuncia del ministro de Hacienda Manuel del Río yhasta la censura del propio presidente de la Repú-blica.Pero no todo quedó allí. En marzo de 1847 seinició el pago o “consolidación” de la deuda inter-na, es decir, el pago a los acreedores internos del Es-tado por obligaciones que se remontaban a las gue-rras de independencia y a los años del caudillismomilitar. El proceso fue controvertido, llegando a loslímites del escándalo durante el siguiente régimen,el del general José Rufino Echenique. Un punto a
 José Gregorio Paz-Soldán, ministro de Hacienda y canciller durante el gobierno del general José Rufino Echenique, en unasatírica caricatura que lleva el sello de L. Williez, 1855.

Share & Embed

More from this user

Recent Readcasters

Add a Comment

Characters: ...

Edwin Vegaleft a comment

eso esta muy bièn..

This document has made it onto the Rising list!