poseedor de la Palabra de Dios no la enseña a menos que sea llamado a hacerlo, no debehacerlo por cuenta propia. Con esto se demuestra lo que significa servir a Cristo y la clasede reino que es el suyo, es decir, el invisible y espiritual. Su reino no se ve; por tanto sonsus Ministros los portadores de la Palabra y quienes gobiernan en nombre de ella
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. Así serige el reino de Cristo. Al decir que a Cristo sólo se le reconoce por la Palabra, anuncia laclase de ministerio que posee, el espiritual y el invisible. Pero ¿con qué propósito eres unapóstol? ¿Qué es lo que traes?No es sin motivo que añade las palabras «apóstol de Jesucristo», ya que tambiénleemos en Hebreos 3:5, que Moisés y los profetas se titulaban siervos de Dios, incluso elmismo David (1 S. 16:12-13). Moisés tuvo una misión y así la enseñó, tal como se cuentaen Éxodo 19 y 20; 2 Corintios 3:7 y Hebreos 12:21. «Estoy aterrorizado y tiemblo.» Nosólo era el pueblo el que tenía miedo de lo que enseñaba, también a él le dominaba eltemor. No tuvo fe en medio de las aguas de la rencilla (Nm. 20:12-13) y murió antes deentrar en la Tierra Prometida (Dt. 34:5). Sin embargo, Pablo no es la clase de siervo quefueron Moisés y los profetas. Como dice en 2 Corintios 3:7-11, trae algo mucho mejor. Poreso cita «un apóstol de Jesucristo» en 2 Corintios 5:20; y añade «para proclamar la fe», unafrase que debería emocionarnos, como asimismo debería hacerlo el título del Evangelio(Mt. 1:1) «Libro de la genealogía de Jesucristo», lo cual significa que asistimos a lapresentación del Unigénito y de los reyes y profetas que lo esperaban anhelantes. Por desig-nio, sirvió en primer lugar a los judíos que odiaban el nombre de «Jesús» , le llamaban«Thola»
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. Así lo cuentan los Hechos en 17:5 y en 25:24; los gentiles, específicamenteFesto, lo corroboran. El siervo del Señor, empero, fue una excepción tal como se evidenciaen sus epístolas: «Aunque me odiéis, sigo siendo el apóstol de Aquel que fue prometido anuestros padres» y «el que me desecha a mí, desecha al que me envió» (Le. 10:16).
Conforme la fe:
palabras extraordinariamente excepcionales y rebosantes de doctrina.De ellas puede derivarse la suma total de la vida cristiana. Contradicen los falsos dogmas.El apóstol suele unir fe y verdad, como en 1 Timoteo 4:12 y en Efesios 4:13-15 en queafirma que, al alcanzar la unidad en la fe y por el conocimiento del Hijo de Dios, con-seguimos llegar a la Verdad; nuevamente en (Tit. 1:15) «Todas las cosas son puras para lospuros». La fe es aquella por medio de la cual creemos en el Señor Jesucristo a través de lapalabra de los apóstoles. Por ello, a través de Cristo, obtenemos la justicia y el perdón delos pecados como dice el canto de Zacarías (Le. 1:77) «Para dar conocimiento». La primeraparte de nuestra doctrina es saber que a través de Cristo obtenemos el perdón de lospecados; dice en 1 Corintios 1:30: «Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho de parte de Dios,sabiduría». A partir de esta fe, evidentemente se obtiene el conocimiento de la verdad. Y siposeo el conocimiento, vivo en el reino de la misericordia. Si resbalo y caigo, puedo volvera levantarme. También se deduce que las cosas exteriores no contribuyen en nada a la justicia, cosas como el lugar donde vivo y el traje que llevo encima, etc... En Calatas 2:21,concluye: «Pues si por medio de la ley se obtuviese la justicia, entonces Cristo hubieramuerto en vano». Portante «la circuncisión es nada y la incircuncisión es nada» (1 Co.7:19); ni los votos monásticos, ni las misas, ni las cosas denominadas «espírituselementales del universo». Saber esto es conocer la verdad. Así, de la fe surge elconocimiento que es la verdad, y cualquier cosa aparte de la fe no justifica. Se instituyerontantas formas de orar entre los judíos y entre nosotros que son incontables. «Id y aprendedlo que significa» (Mt. 9:13) es lo más importante y la única cosa que cuenta. Por ello, se
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