como mediadores entre Dios y los hombres, y algunos llegaron tan lejos como para darles unaespecie de homenaje religioso o adoración. De manera que, era necesario no sólo que el apóstolinsistiera en que Cristo es el Creador de todas las cosas, y por tanto, crerador de los mismosángeles, sino en que era el Mesías en naturaleza humana resucitado y exaltado, a quien están sujetoslos ángeles, las autoridades y las potestades. Para probar esto cita varios pasajes del AntiguoTestamento. Comparando lo que Dios dice ahí de los ángeles con lo que dice a Cristo, se manifiestaclaramente la inferioridad de los ángeles respecto de Cristo. Aquí está el oficio de los ángeles: sonlos ministros o siervos de Dios para hacer su voluntad, pero, ¡qué cosas grandiosas dice el Padre deCristo! Reconozcámosle y honrémosle como Dios, porque si no hubiera sido Dios, nunca hubierahecho la obra de mediación y nunca hubiera llevado la corona del Mediador. Se declara cómo Cristofue apto para el oficio de Mediador y cómo fue confirmado en él: Lleva el nombre de Mesías por ser el Ungido. Sólo como Hombre tiene sus semejantes, y como ungido con el Espíritu Santo; peroestá por sobre todos los profetas, sacerdotes y reyes, que hayan jamás sido empleados al servicio deDios en la tierra. —Se cita otro pasaje de la Escritura, Salmo cii, 25–27, en el cual se declara el poder omnipotente del Señor Jesucristo, tanto al crear el mundo como al mudarlo. Cristo envolveráeste mundo como si fuera un ropaje, para que no se abuse más de él, ni sea usado como lo ha sido.Como soberano, cuando los ropajes de su estado estén doblados y guardados, sigue siendo elsoberano, de la misma manera nuestro Señor seguirá siendo el Señor cuando haya dejado de lado latierra y los cielos como un ropaje. Entonces no pongamos nuestros corazones en lo que no es lo quecreemos que es, y no será lo que es ahora. El pecado ha hecho un gran cambio en el mundo, para peor, y Cristo hará un gran cambio para mejor. Que estos pensamientos nos alerten, diligentes ydeseosos del mundo mejor. —El Salvador ha hecho mucho para hacer que todos los hombres seansus amigos, pero tiene enemigos, aunque serán puestos por estrado de sus pies, por la sumisiónhumilde o por la destrucción extrema. Cristo seguirá venciendo y para vencer. Los ángeles másexcelsos no son sino espíritus ministradores, sólo siervos de Cristo para ejecutar sus mandamientos.Los santos son herederos en el presente que aún no han entrado en plena posesión. Los ángeles lesministran oponiéndose a la maldad y al poder de los malos espíritus, protegiendo y cuidando suscuerpos, instruyendo y consolando sus almas, sometidos a Cristo y al Espíritu Santo. Los ángelesreunirán a todos los santos en el último día, cuando sean echados de la presencia de Cristo a lamiseria eterna todos los que pusieron su corazón y sus esperanzas en los tesoros perecederos y enlas glorias pasajeras.
CAPÍTULO II
Versículos 1—4.
El deber de adherirse firmemente a Cristo y a su evangelio.
5—9.
Sus sufrimientos no constituyen objeción a su eminencia.
10—13.
La razón de sus sufrimientos y loapropiado de ellos.
14—18.
Cristo asume la naturaleza humana porque era necesaria para suoficio sacerdotal, y no toma la naturaleza de los ángeles.
Vv. 1—4.
Habiendo demostrado que Cristo es superior a los ángeles, se aplica la doctrina. La mentey la memoria son como vasos quebrados que no retienen lo que en ellos se vierte, si no se ponemucho cuidado. Esto procede de la corrupción de nuestra naturaleza, las tentaciones, los afanes ylos placeres del mundo. Pecar contra el evangelio es rechazar esta salvación grandiosa; esdespreciar la gracia salvadora de Dios en Cristo, tomándola con liviandad, sin interesarse por ella niconsiderar el valor de la gracia del evangelio o su necesidad, ni a nuestro estado de condenación sinella. —Los juicios del Señor durante la dispensación del evangelio son principalmente espirituales, pero tienen que temerse más por eso. Aquí se apela a la conciencia de los pecadores. Ni siquiera sudescuido parcial escapará de las reprimendas; porque suelen traer oscuridad a las almas que nodestruyen definitivamente. —La proclamación del evangelio fue continuada y confirmada por los
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