6 HEBREOS
del período intertestamentario; alguien que nos explique las palabras, alusiones, leyendas y técnicas interpretativas de aquelloshebreos que vivían en tres mundos: el de la Ley de Israel, el de la filosofía griega y el del Imperio Romano.Y somos muy afortunados; porque «es verdad que tenemos el guía ideal que necesitábamos y que nos convenía tener»William Barclay. A sus reconocidas dotes de comunicador, adjunta aquí sus conocimientos enciplopédicos de la antigüedadclásica, que fue su primera carrera universitaria; y, sobre todo, de la lengua y cultura helenística, de lo que era profesor en laUniversidad de Glasgow. Con su estilo conversacional característico nos reconstruye ese periodo que, nos dice, «los cristianosdebemos estudiar con interés especial; porque, si sus enemigos hubieran conseguido destruir totalmente la fe de Israel, como se propusieron, ¿cómo se habrían hecho realidad las promesas de Dios?»En muchas cosas se identifican el autor y el comentarista de La
Carta a los Hebreos.
A William Barclay también se le puedeaplicar, lo que él dice de aquél: «El autor de
Hebreos
llega aquí a las consecuencias prácticas de todo lo que ha estado diciendo.De la teología pasa a la exhortación práctica. Es uno de los teólogos más profundos del
Nuevo Testamento,
pero toda su teologíaestá gobernada por el sentido pastoral. No piensa sólo para sentir la emoción de la aventura intelectual, sino para apelar con másfuerza a los hombres para que entren en la presencia de Dios.»Tampoco tienen los dos nada más que un «tema», que es Jesús, al Que nos presentan en esta cantera inagotable de piedad ydoctrina cristiana como El gran Pastor de las ovejas, Nuestro Precursor, El Pionero de nuestra Salvación, Ministro delSantuario, El Autor y Consumador de nuestra Fe, Rey y Sumo Sacerdote supremo, Apóstol de nuestra Confesión, Sacrificiodefinitivo e irrepetible, y otros títulos gloriosos que sólo Le pertenecen a Él, que podremos saborear y asimilar en la lectura yestudio de este libro.
Alberto Araujo
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