• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
JAIME BAYLY - LOS AMIGOS QUE PERDI
JAIME BAYLY - LOS AMIGOS QUE PERDI
Queridísima Melanie:Ayer, después de tanto tiempo sin hablarnos, te llamé a tu casa enNueva York. Estaba nervioso. No sabía bien qué decirte. Pensé: ojaláme conteste la máquina. Así fue. Escuché tu voz, tu perfecto inglés:Hi, this is 464-2151, if you want to leave a message either forMelanie or Eric, please speak after the tone. No sé si me alegrósaber que sigues con Eric. Supongo que sí. A pesar de que no loconozco, le tengo simpatía. En realidad, lo vi una vez, hace años,en Austin, una mañana en que tú y yo caminábamos felices y un chicomás bien bajito, de pelo negro, te pasó la voz y te saludó desdelejos, con una cierta (encantadora) timidez, como respetando nuestracomplicidad, y tú le sonreiste y le dijiste algo de paso y creo quequedaron en verse pronto. Tú estabas decepcionada de un pintor muyguapo, profesor de la universidad, que prometió llamarte y nocumplió. Ya te habías desencantado de Brian. Estabas sola.Necesitabas un hombre, la ilusión del amor. No sospeché siquieravagamente que ese chico tímido, cuyo rostro no alcanzo a recordar,se convertiría en tu hombre. Es bueno saber que siguen juntos. Porla manera suave y distante como te saludó, me quedé con un bonitorecuerdo de Eric.Traté de hablarle a tu contestador con una voz cálida: Hola Melanie.Soy Manuel. Es domingo, son las cuatro de la tarde, te estoyllamando desde mi casa en Miami. Conseguí tu teléfono eninformación. Espero que no te moleste esta llamada. Te llamo porquevoy a ir a Nueva York en dos semanas y me encantaría verte. Si teprovoca que nos veamos, llámame a mi casa al 305 361 4020. Meencantaría saber de ti. Si no, te mando un abrazo, espero que estésmuy bien, te recuerdo siempre con mucho cariño. Chau, chau. Me sentí bien de haberte llamado. No dudo que habrás notado mis nervios, miinseguridad. Odiaría que hayas pensado: otra vez el pesado de Manuelentrometiéndose en mi vida, para luego escribir sobre mí. Te llamésimplemente porque te extraño. Y no me atrevo a decirte que nuncamás escribiré sobre ti. Quizás siempre escriba un poquito de ti,sobre ti, pensando en ti. Es lo que estoy haciendo ahora. Es unamanera de decirte que, aunque no me llames y no me hables más,siempre te voy a querer.Esta mañana me levanté a las diez -tú sabes que soy un dormilón yque adoro levantarme tarde y sin prisa-, bajé a la cocina y viapenado que el teléfono no había grabado ningún mensaje. Todavía nome has llamado. Sé que no me llamarás. Por eso me he sentado aescribirte esta carta.Recuerdo bien la última vez que nos vimos. Fue en Lima, hace ya unpar de años. Pasé por el departamento de tu madre en el malecón, apocas cuadras del hotel donde estaba alojado, y, muerto de miedo,como te imaginarás, porque no quería cruzarme con tu madre, que debede estar furiosa conmigo por los libros que he publicado, toqué eltimbre y, al oir la voz amable de la empleada, me animé a preguntarpor Laura, tu hermana, que no sabía si seguía en Nueva York o habíaregresado a Lima.Dije mi nombre por el intercomunicador y esperé resignado a queapareciese tu madre en bata por la ventana diciéndome un par depalabrotas. Tu madre, que es una dama, es incapaz de decirme un parde lisuras desde la ventana, lo sé, pero yo, que siempre me esperolo peor, temía que ella me echase a gritos de su casa. No fue así,por suerte. Para mi sorpresa, apareciste tú por la ventana delquinto piso y, con el pelo mojado y una sonrisa inesperada ymaravillosamente dulce, me dijiste chino, qué haces aquí, espérameque ahorita bajo. No demoraste mucho en bajar. Nos dimos un granabrazo, un abrazo como los de antes, y es que nadie, Melanie, nadie
file:///D|/Mis%20Libros/Letra%20B/Bayly%20Jai...0-%20Los%20Amigos%20Que%20Perdí%20(2000).html (1 of 155) [28/01/2003 17:25:18]
 
JAIME BAYLY - LOS AMIGOS QUE PERDI
me abrazó tan rico como tú en aquellos años en que fui tan malocontigo (y conmigo). Hablamos cuatro cosas sin importancia, yo porsupuesto embriagado por la felicidad de ver que todavía me queríasun poquito, y me dijiste que sólo habías ido a Lima unos pocos díasy te dije que estaba alojado en el hotel a la vuelta y me dijisteque odiabas ese hotel porque había llenado de carros y ruido elvecindario y quedamos en vernos ese fin de semana, antes de que tefueras, porque en ese momento estabas apurada, ibas a salir con unchico que estaba contigo arriba. Prometí llamarte, reprimí misdeseos de preguntarte quién era el afortunado que estaba contigoarriba escribiendo en la computadora, y nos despedimos bonito.El hotel definitivamente no te gustó. Me sorprendió que me dijerasque te parecía un hotel huachafo, de mal gusto. Dijiste que teparecía pretencioso. Yo lo encuentro elegante, refinado, inclusolujoso, y nada de eso, para serte franco, me molesta en absoluto. Sibien el hotel no te gustó, aceptaste quedarte allí conmigo, aunqueme pareció sentir que no estabas tan contenta de verme como la otramañana. Te veías linda, como siempre: tu pelo ensortijado, tuinvencible sonrisa, tus ojos que me vieron caído, ese cuerpoarmonioso, de una palidez tan sensual, que alguna vez acaricié peroque nunca fue mío en verdad.Pasamos al bar. Yo, en general, detesto los bares, porque no beboalcohol, no fumo y no tolero que fumen a mi lado y me intoxiquen conel humo, pero el bar del hotel estaba desierto y además nospermitieron subir a la mezzanine, como dijo Carlita, la adorablecamarera, y creo que allí, en ese lugar privado, con una enorme mesade billar, la más grande de Lima según nos dijo la dulce Carlita, yun sillón de cuero muy bonito en el que rápidamente nos instalamos-yo por supuesto dándote mi mejor perfil, el derecho-, creo que allí te sentiste más cómoda que afuera, en el lobby y la biblioteca, que,aún no me explico por qué, no te gustaron para nada. Pedimos jugos yalguna cosita rica para picar. Carlita se marchó en su uniformeverde que hacía juego con la mesa de billar.Me contaste que te habías ganado una beca para hacer un doctorado ensociología en Yale, pero que sólo aguantaste un semestre y luego tetrasladaste a Columbia, donde estabas feliz, pues habías cumplido unviejo sueño, irte a vivir a Nueva York, y habías hecho buenos amigosy vivías sola pero seguías con Eric, que se había quedado en Austin.Te dije que te admiraba, que me sentía orgulloso de ti. Sigoadmirándote. Has hecho una brillante carrera académica. Maestría enAustin, doctorado en Nueva York. Y sola, Melanie. Sin la ayudaeconómica de tus padres. Gracias a tu inteligencia y tu espíritu delucha. Nunca imaginé que la chica reilona que se paseaba tan levepor la vida, aquella chica que conocí en la universidad, llegaríatan lejos como has llegado. Yo, te lo dije en el bar sólo pararobarte una sonrisa, a duras penas terminé el colegio. Y mira tútodo lo que has logrado por tus propios méritos. Si yo fuera tupadre, estaría tan orgulloso de ti. Tu padre, ese señor tímido,delgado, demasiado civilizado para una ciudad tan caótica como Lima,ese señor que no triunfó como arquitecto ni prosperó en los negociossólo porque siempre hizo las cosas derechas y obedeció las leyes,ese señor que nació en el país equivocado y escogió equivocadamenteel mundo cruel de los negocios y que, como tú me dijiste alguna vez,habría sido tanto más feliz como científico en una buena universidadnorteamericana, tu padre, don Antonio, a quien vi hace años en elaeropuerto de Lima y prefirió tímidamente no saludarme, tu padredebe de estar tan orgulloso de ti. Bien por eso, Melanie.Yo te conté que seguía viviendo en Miami, haciendo televisión,porfiando por escribir. Te dije que por fin había aceptado misexualidad y que había hecho buenos amigos en Miami. Mentiras. Sóloquería impresionarte, darte una imagen de madurez. No sé si me heliberado ya de las culpas que me han impedido aceptar serenamente -ygozar todo lo posible- mi condición de bisexual o, si quieres quesea más preciso, de bisexual con una inclinación más fuerte a lasmujeres. Digo esto último porque yo de ti, hace ya más de diez años,
file:///D|/Mis%20Libros/Letra%20B/Bayly%20Jai...0-%20Los%20Amigos%20Que%20Perdí%20(2000).html (2 of 155) [28/01/2003 17:25:18]
 
JAIME BAYLY - LOS AMIGOS QUE PERDI
me enamoré, a mi torpe manera pero me enamoré, y no era el mío unamor encendido por el deseo físico sino por la complicidad y laternura, y no me atrevo de decir que tú te enamoraste de mí, pero sialgo parecido al amor sentiste por mí, estoy seguro de que no estuvoinspirado por mi cuerpo esmirriado y mis presurosos besos deprincipiante. Me duele confesarte ahora la verdad, Melanie: tengotreinta años, nunca me he permitido la felicidad de amar, no tengoamigos aquí en Miami, la ciudad en la que sigo viviendo, solo y ensilencio, y aquello que te dije en el bar del hotel, en Miami mesiento libre y puedo ser feliz como me dé la gana, me suena ahora auna mentira. Y demasiadas mentiras te dije cuando me enamoré de ti.No quiero seguir mintiéndote. La verdad es que no sé qué diabloshago aquí en Miami, no sé cuándo voy a tener el coraje de regresar aLima y darle la cara a mi destino.Quizás nada de esto te interesa ya, quizás yo sea sólo un recuerdoamargo para ti, pero voy a seguir escribiéndote esta carta, noporque tenga una vaga esperanza en salvar nuestra amistad, a la quetú al parecer has decidido poner punto final, sino porquesimplemente siento la necesidad de decirte todas estas cosas y otrasmás, pedirte disculpas por las imprudencias que cometí y seguramentete disgustaron y hasta te hicieron sufrir, darte una explicación sila encuentro y me suena convincente, y sobre todo decirte que, paselo que pase, será difícil dejar de recordarte con cariño.Eso mismo traté de decirte en el bar del hotel, aquella tardeneblinosa. Mirándote a los ojos, que me devolvían una mirada fría ydesconfiada, y tratando de contener las lágrimas, esfuerzo quecoroné con dignidad, te dije que nunca escribí con rencor hacia ti,que nunca quise hacerte daño, y que los personajes de mis primerasnovelas que alguna gente en Lima dijo que estaban inspirados en ti,dos chicas lindas, un poco ingenuas, mimadas por la vida, no eran enrealidad tú misma, mi amiga Melanie, y ni siquiera se te parecíandemasiado, aunque tal vez sí las había imaginado pensando en ti,extraña manera de seguir recordánte y queriéndote, pero casi todo loque esas mujeres hacían en mis novelas era inventado por mí, puraficción, y no un recuento o testimonio de lo que tú y yo habíamosvivido. Sé que no te convencí. Parecía una contradicción: escribí pensando en tí pero en esos personaje no estás tú, y lo que ellasviven en mis libros no es lo que vivimos juntos tú y yo. Pero es laverdad: no pude evitar la urgencia de escribir sobre lasturbulencias de mi pasado, tampoco pude evitar que tu recuerdoazuzara mis fantasías, sin embargo es cierto que mucho de lo queescribí pensando en ti fueron puras fantasías y que nunca quisehacerte daño ni cobrarme una revancha. ¿Por qué, Melanie, si siemprefuiste tan buena conmigo?Poco importan ya mis explicaciones. Nada de lo que diga teconvencerá de que no quise hacerte daño, de que nunca quise burlarmede ti o someterte al escarnio de los chismosos. Eso sentí mirándoteen el bar. Permaneciste en silencio y, cuando terminé de hablar, medijiste, con deliberada indiferencia, que no habías leído mis librosni los pensabas leer. Me quedé helado. No me esperaba esa respuesta.Me dolió. Creo que es lo peor que le puedes decir a un escritor: note he leído, no me interesas. Pero comprendí tus razones: cuando tevinieron con el chisme de que yo había escrito maliciosamente sobreti, decidiste no leerme, ignorarme. Me sorprendió tu dureza. Yo nohabría podido. Yo, en tus zapatos, curioso y chismoso como soy,hubiera corrido a leer aquellos libros que, según decían, hablabande mí o me aludían vagamente. Seré franco contigo, Melanie: me apenóque no quisieras leerme, que mis libros te interesaran tan poco. Ysentí que seguías enojada conmigo. Sentí tu frialdad. Sentí que nome tenías el menor respeto como escritor, que mis libros te parecíanpoca cosa. Eso, te confieso, hizo que te sintiera distante. En otromomento me contaste que querías escribir. Pero yo no escribiríasobre mi vida, añadiste, y fue evidente que me lo dijiste con unacierta condescendencia, con un leve aire de superioridad. Después
file:///D|/Mis%20Libros/Letra%20B/Bayly%20Jai...0-%20Los%20Amigos%20Que%20Perdí%20(2000).html (3 of 155) [28/01/2003 17:25:18]
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...