146 ESTUDIOS PÚBLICOS
instrumento de retroalimentación en la actividad política de las socie-
dades libres. En relación a la posible influencia deformadora sobre el
voto que podrían ejercer los sondeos, o su difusión en fecha cercana a
las elecciones, se señala que no hay pruebas concluyentes al respecto,
ni hechos que avalen la suposición de que el electorado altera su
intención de voto en función de los resultados de las encuestas. Por
último, el autor subraya que la existencia de una pluralidad de encues-
tas, realizadas por distintas instituciones, cumple la función de neutra-
lizar el peligro siempre latente de intentos de manipulación a través dela información recogida o de la filtración interesada de los datos.
L
as campañas electorales exhiben, de un tiempo a esta parte, un alto
grado de profesionalismo, en virtud de lo cual los candidatos y dirigentes
políticos desarrollan estrategias cada vez más elaboradas, invierten cada vez
más recursos en la materia y se apoyan en las nuevas técnicas de los Medios de
Comunicación de Masas (MCM). El surgimiento del sondeo sistemático y
regular de la opinión pública coincide con el desarrollo de los tres aspectos
mencionados.
Durante largo tiempo, los partidos y candidatos a los cargos en disputa
se confiaron en sus intuiciones y sus impresiones generales a la hora deinterpretar el estado anímico del electorado y explicar los resultados electora-
les. Con todo, las encuestas de opinión, basadas en cuestionarios aplicados a
una muestra representativa del electorado, configurada sistemáticamente, en-
traron a tallar en la escena política ya a contar de la década de los treinta. Una
fecha clave es la de 1936, cuando la encuesta Gallup y las encuestas de Elmo
Roper predijeron de manera acertada los resultados de la contienda presiden-
cial Roosevelt-Landon en los Estados Unidos. En 1937 y 1938, se establecie-
ron filiales de Gallup en Gran Bretaña (el British Institute of Public Opinión) y
en Francia (el Institut Francais d'Opinion Publique, conocido habitualmente
como el IFOP), empleando métodos similares para estimar el estado de la
opinión pública. Pero fue tan sólo en la década de los sesenta que las encuestas
fueron ampliamente utilizadas, con fines electorales, por los MCM y los
partidos políticos. A contar de entonces, el uso de encuestas ha crecido en
términos casi exponenciales. Cada día hay más encuestas y la competencia
entre ellas se ha hecho más intensa. Treinta años atrás, la Gallup y sus filialeseran dominantes en Gran Bretaña, Australia y los Estados Unidos. En la
actualidad hay al menos seis otras firmas, de gran envergadura, especializadas
en éstos y en la mayoría de los restantes países.
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