EL CURRÍCULO: REFLEJO HISTÓRICO Y ACTUAL DE LA EDUCACIÓN
Rodrigo Oswaldo Achury- Candidato a Mg en Dllo Educativo y Social
“El contenido es condición lógica de la enseñanza, y el curriculum es, antes que otra cosa, la selección cultural estructurada bajo claves psicopedagógicas de esa cultura que se ofrece como proyecto para la institución escolar”.
J. Gimeno Sacristán – El Curriculum: una reflexión sobre la práctica
Encontrar una definición clara y contemporánea de currículo o curriculum no es sencillo; las personas tienden a establecer una relación única con la educación – quizás por un legado histórico-, pero al consultar diversos textos y publicaciones sobre pedagogía y/o educación nos invita a reflexionar sobre su dinámica y trascendencia en las dimensiones ética, política, cultural y educacional que confluyen en la formación de sujetos. Otro punto de interés es la diversidad de significados frente a este término, que es relativamente nuevo entre nosotros (Gimeno Sacristán, 1996, p 13).
Nuestra pretensión en el presente ensayo, es dar una breve mirada histórica y analizar su episteme contemporánea, así como sus implicaciones en la postmodernidad en la praxis y de las instituciones que se relacionan con ella.
En las civilizaciones antiguas- griega, china, árabe, india- existían sistemas educativos que formaban a sus alumnos según el nivel de madurez que el aprendiz poseía y que dejaron legados históricos – como el modelo helénico – con gran influencia en el mundo contemporáneo. Platón, por ejemplo, iniciaba a sus estudiantes en gimnasia, danza, canción y la poesía, dejando a la matemáticas en el nivel más alto de educación; la filosofía se usaba para conocer los problemas y las respuestas de índole moral 1.
Durante la edad media, la ciencia tomo relevancia a través de las siete artes liberales (Microsoft Corporation, 2009), donde se configuro dos “currículos”2: el trívium y quadrivium. El primero de ellos contenía los saberes relacionados a la gramática – incluía el estudio de la literatura-, la retórica – contenía igualmente el estudio del derecho- y
lógica o dialéctica. El quadrivium constaba de aritmética, geometría –abarcaba la geografía e historia natural-, astronomía y música3.
En Europa, en el siglo XVI y XVII, se consolida el modelo escolar como opción en un juego producto de las reformas sociales y de las nuevas concepciones de hombre y de mundo. Esto implico el uso de nuevos términos, significados y prácticas en el contexto de educación (Orozco, 2009).
Cuando apareció la Revolución Industrial y Revolución Francesa, finales de siglo XVIII, impactó en los procesos educativos llevados hasta ese momento, resignificó la definición de currículo contemplando en ello aspectos sociales y culturales (Orozco, 2009).
En el siglo XIX, El movimiento pragmático, implantado en Estados Unidos favoreció la cooperación entre los estudiantes cuya formación tenía por objeto el bien de la comunidad y que institucionalizo la homogeneidad lingüística y cultural a la vez que se convertía en una herramienta de control estatal sobre las organizaciones escolares frente a los contenidos que se impartían en las escuelas.
Para mediados del siglo XX, los trabajos desarrollados en Estados Unidos por Dewey, Charters, Martin, Pinck, Bobbit y que fueron seguidos en Gran Bretaña, se caracterizaron por el desplazamiento de las ciencias y matemáticas a otras áreas, renovación de los temas (Curriculum Improvement and Innovation: a Partnership of Students, School Teachers and Research Scholar ) y asociaciones de maestros según su formación profesional o área de ejercicio los cuales propugnaban por el desarrollo sistemático del currículo(Posner, 2001).
La noción de currículo es aun confusa. Al revisar los acápites del desarrollo histórico de la educación, encontramos una primera aproximación al concepto en la filosofía analítica durante la posguerra y que como cite anteriormente, la noción de currículo son aún muy recientes.
Según el diccionario, currículo (Microsoft Corporation, 2009), proviene del latín (curriculum) que significa “Plan de estudios”. Otro significado dado es el “Conjunto de estudios y prácticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades”. En atención a esta última definición y parafraseando a STENHOUSE (1991), el currículo “es el medio por el cual el maestro puede aprender su arte“. Estos significados son los que con frecuencia se han fundido en el discurso de los que integramos la comunidad educativa, relegando a un plano institucional y desatendiendo los campos que configuran un significado global.
Pero es entonces cuando la escuela se convierte en el primer punto de estudio sobre la verdadera etimología del concepto. Algunos sostienen que un currículo es el conjunto de estrategias y enseñanza que los profesores planean utilizar (Posner, 2001). Esto nos invita a analizar currículos concretos y estudiarlos según su aplicación y referencia en un contexto determinado, en especial por la manera como estos se configuran y como se expresan en las prácticas educativas. En ese sentido, Bruner, nos aporta sobre la función del currículo y la complejidad de su definición, o porque no decirlo una contradicción frente a la concepción tradicionalista de este:
“La estrategia para ayudar y apoyar a un aprendiz se llama a veces “curriculum” y lo que hemos aprendido es que no existe esa cosa que llaman curriculum. Porque, en la práctica, un curriculum es como una animada conversación sobre un tema que nunca se puede definir del todo, aunque se le pueden poner limites” (Bruner, 1999).
La reflexión de Bruner abre la puerta a una reflexión ecléctica frente a la educación y frente al currículo, es decir desestimar la existencia de una respuesta desde el currículo que resuelva a satisfacción el fin de la educación. “Las personas que están buscando “la respuesta” a nuestros problemas educativos están buscando en vano,” (Posner, 2001).
Análisis del currículo
“El curriculum- dice LUNDGREN, (1981, pág. 40)- es lo que tiene detrás toda educación, transformando las metas básicas de la misma en estrategias de enseñanza. Tratarlo como algo dado o una realidad objetiva y no como un proceso en el que podemos realizar cortes transversales y ver cómo está configurado en un momento dado, no sería sino legitimar de antemano la opción establecida en los currículo vigentes, fijándola como indiscutible.” (Gimeno Sacristán, 1996)
El currículo no es un concepto o definición, sino una “construcción cultural” (Gimeno Sacristán, 1996), el cual puede analizarse desde cinco ámbitos formalmente diferenciados:
El currículo escolar debería ocuparse de promover, sobre todo, la iniciación racional en una serie de formas de conocimiento y comprensión “lógicamente diferenciadas” (Carr, 2005).
Los cinco currículos.
Se ha pretendido acercarnos al concepto y dimensión del currículo, pero, ¿existe solamente una “clase” de currículo?, ¿Cómo denominamos al currículo no formal, al no institucional pero que habita y regula muchas de las normas sociales de nuestro entorno? Posner (2001) los clasifica en cinco currículos simultáneos que son:
los sujetos de aprender, familiarizarse y convertirse en individuos críticos o de consumo. No cabe duda, que la influencia que ejerce los recursos tecnológicos empleados en la comunicación ( que podríamos llamar TIC’s) han propiciado, en gran medida, la devaluación de la institución escolar frente a su misión (Gimeno Sacristán, 1996).
Cuando hacemos lectura de los diferentes “niveles” de currículo, en especial su características definidas genera la pregunta ¿Cómo se podría configurar un currículo que acerque más la escuela a los procesos de aprendizaje que se dan fuera de ella?. David Perkins en su libro “La Escuela Inteligente”(1997), una propone dar una mirada a la educación que invita a reestructurar los procesos educativos en términos de modelos de aprendizaje basados en el contexto de los estudiantes. En relación de lo anterior, uno de sus capítulos plantea un curriculum que dé prioridad a la complementariedad de aquellos contenidos ausentes en los programas actuales, “un metacurriculum que se ocupe de un pensamiento y un aprendizaje de orden superior” (Perkins, 1997).
Frente a los cambios educativo de las últimas décadas y la influencia de los medios en aquello que Posner llama Extracurrículo, deja entrever la necesidad de un currículo flexible y de constante cambio (tal vez a través de la propuesta de metacurrículo en la Escuela Inteligente de Perkins) producto de un ejercicio que tome en cuenta las dinámicas externas(política, cultura, historia) e internas (funcionamiento escolar, currículo oculto); parafraseando a McKernan(2001): “… un curriculum invita pues a los profesores y a otros adoptar una postura investigadora hacia su trabajo, proponiendo una reflexión rigurosa sobre la práctica…”
A manera de conclusión, podríamos significar el curriculum como una propuesta, o hipótesis educativa que invita a una respuesta crítica de quienes lo ponen en práctica (McKernan, 2001)tomando como referente el contexto (políticas educativas, la cultura, la sociedad) correlacionándolas con los contenidos, dinámicas y tensiones que se viven al interior de la escuela.
BIBLIOGRAFIA
Bruner, J. S. (1999). La educación, puerta de la cultura. Madrid, España: Visor Dis, S.A.
Carr, D. (2005). El Sentido de la Educación. (M. Jiménez, & R. Ignacion, Trads.) Barcelona, España: Grao.
Gimeno Sacristán, J. (1996). El curriculum: una relfexion sobre a práctica. Madrid, España: Ediciones Morata, S.L.
Grundy, S. (1991). Producto o praxis del currículo. Madrid, España: Ediciones Morata S.L.
James, M. (2001). Investigación-acción y curriculum. (T. del Amo, Trad.) Madrid, España: Ediciones Morata, S.L.
Microsoft Corporation. (2009). Biblioteca de Consulta, Microsoft Encarta.
Orozco, J. C. (2009). Módulo: Enfoques y tendencias curriculares. Bogotá: CINDE. Perkins, D. (1997). La Escuela Inteligente. Barcelona, España: Gedisa.
Posner, J. G. (2001). Análisis de Currículo. (A. M. Gladys, Trad.) Bogotá, Colombia: McGraw-Hill.