Estos dos elementos están íntimamente unidos y se requieren recíprocamente. Busquemos elsentido de la palabra latina
arbor
o la palabra por la que el latín designa el concepto «árbol», esevidente que sólo las comparaciones consagradas por la lengua nos parecen conformes con la reali-dad, y descartamos cualquier otra que pueda imaginarse.
Esta definición plantea una importante cuestión de terminología. Llamamos
signo a
la combina-ción del concepto y de la imagen acústica: pero en el uso corriente este término designa, general-mente, a la imagen acústica sola, por ejemplo, una palabra
(arbor,
etc.). Se olvida que si
arbor es
lla-mado signo, es sólo porque lleva en sí el concepto «árbol», de tal suerte que la idea de la parte sen-sorial implica la de la totalidad.La ambigüedad desaparecería si se designara a las tres nociones aquí presentes mediante nom- bres que se impliquen recíprocamente al tiempo que se oponen. Nosotros proponemos conservar la palabra
signo pata
designar la totalidad, y reemplazar
concepto e imagen
acústica respectivamente
por significado y significante;
estos últimos términos tienen la ventaja de señalar la oposición queles separa, bien entre sí, bien de la totalidad de que forman parte. En cuanto a
signo,
si nos contenta-mos con ese término es porque, al no sugerirnos la lengua usual ningún otro, no sabemos por cuálreemplazarlo.El signo lingüístico así definido posee dos caracteres primordiales. Enunciándolos dejaremossentados los principios mismos de todo estudio de este orden.
§ 2. PRIMER PRINCIPIO: LO ARBITRARIO DEL SIGNO
El lazo que une el significante al significado es arbitrario, o también, ya que por signo entende-mos la totalidad resultante de la asociación de un significante a un significado, podemos decir mássencillamente:
el signo lingüístico es arbitrario.
Así, la idea de «sœur» [hermana] no está ligada por ninguna relación interior con la serie de sonidoss
-ö-r
que le sirve de significante; también podría estar representada por cualquier otra: prueba deello: las diferencias entre las lenguas y la existencia misma de lenguas diferentes: el significado«bœuf» tiene por significante
b-ö-f
a
un lado de la frontera y
o-k-s (Ochs)
al otro.El principio de lo arbitrario no es impugnado por nadie; pero con frecuencia es más fácil descu- brir una verdad que asignarle e¡ lugar que le corresponde. El principio enunciado más arriba dominatoda la lingüística de la lengua; sus consecuencias son innumerables. Cierto que no todas aparecenal primer golpe de vista con la misma evidencia; sólo se las descubre tras muchas vueltas, y conellas la importancia primordial del principio.Una observación de pasada: cuando la semiología esté organizada, deberá preguntarse si los mo-dos de expresión que se apoyan en signos completamente naturales —como la pantomima— le co-
Curso de Lingüística General - Ferdinand de Saussure3
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