Cocinar es para muchos adultos una pasión; para otros, una obligación; y paramuchos, un medio para lograr alimentarse.Para los chicos y adolescentes, cocinar puede ser, en cambio, un juego, pero un juego al que le podemos asignar beneficios y aprendizajes que poco tienen quever específicamente con la habilidad en la cocina.Cocinar es valorar lo primario y básico de la vida, el alimento, y la bendición deacceder a él.Cocinar es desarrollar un trabajo artesanal, producir transformaciones, sertestigos de un proceso de refinamiento que altera la materia prima y le imprimesabores inimaginables.Cocinar es aprender a autoabastecerse, a manejarse en forma autónoma, a serselectivos con la calidad de los alimentos que ingerimos.Cocinar es quebrar la idea de que la cocina es territorio femenino, esdemocratizar las reglas de relación de nuestros futuros adultos, es valorar ladedicación y el tiempo que todavía muchas mujeres-madres, abuelas,empleadas-invierten.Cocinar es contactar a los niños y adolescentes con el hacer, la manipulación deelementos, la tarea compartida y solidaria con el grupo.Cocinar es también la satisfacción de la comida que surge como resultado, y delos gustos nuevos y los ya conocidos.Cocinar comida judía tiene, además, el propósito de acercar a los interesados auna herencia culinaria que cada vez más se percibe como lejana y abstracta; porello, cocinar comida judía crea una identificación que nos une a una historiapasada y a otros dueños de la misma herencia. Y después de cocinar... ¿quién querrá lavar los platos?
Jewishprograms.org
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