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El caso de Alberto García García es uno de esos claros ejemplos de vocacióny tenacidad por todo lo que respecta al tema hostelero-gastronómico. Desdemuy pequeño, concretamente a los 12 años, en que dio los primeros pasos en elcampo de la hostelería, -en el Café España-, este joven lucense no ha dejado deluchar salvando multitud de obstáculos, pero con una línea clave, con unobjetivo definido: poseer un negocio propio, un establecimiento hostelero en elcual pudiera atender con cordialidad y esmero a los clientes que supieranapreciar el aroma y el sabor de sus guisos, la calidad de sus platos, hechos conlas excelentes materias primas de las que tan pródigo es el país galaico,ofreciéndoles además un alojamiento digno y cómodo.
Así hoy Alberto tiene ya un amplio historial como empresario-restaurador, conseguido con muchas horas de trabajo ydespués de darle vueltas a las cosas, antes de encontrar el camino adecuado que comenzaría en Barcelona a donde se fue en1967 para ver y aprender cosas diferentes, que influirían profundamente en su vida profesional, al adquirir unos conocimientosque son la base de su trayectoria como empresario.
De regreso a su Lugo natal y después de su paso por el "Portón do Recanto" - "en donde me empezó a tirar profundamenteel restaurante y allí aprendí a conocer más interiormente este sector con la ayuda de grandes profesionales" - se hace cargode la regencia del Restaurante "Río Miño", hasta que en 1975, adquiere en traspaso el "Bar Buenos Aires", local modesto y dereducida capacidad, que él convierte en el "MESÓN DE ALBERTO", en donde derrocha entusiasmo, dedicación y bien hacer,que no pasó inadvertido a una clientela en aumento que demanda una atención especial y permanente, lo cual motivó el que ,con Flor Fernández, su esposa y su mejor colaboradora, se decidiera a dar un nuevo aire al Restaurante. Se cambia la cocina,se habilitan nuevos comedores, se hace una barra-bodega-quesería, se moderniza, en suma, aunque sin perder cierto carácterrústico tradicional.
En la actualidad el "MESÓN DE ALBERTO" es un restaurante que no sólo ha dado un giro ampliando sus instalaciones ysobre todo la bodega, sino que ofrece a su asidua clientela una carta que incluye, tanto platos tradicionales y de cocinainternacional, como de cocina rápida, complaciendo así a aquellos que prefieren una degustación sin sobremesa. Para elloAlberto no dudó en adentrarse en lo mejor y más provechoso de las nuevas tendencias culinarias. Sabe que son muchos losque exigen platos recios y racionales abundantes, pero tampoco olvida que hay un público deseoso de comer "otras cosas" queno sean el marisco o el clásico lacón con grelos. Alberto supo combinar una oferta con ambas demandas, la clásica y lamoderna, contando con las excelencias de unas materias primas bien trabajadas y respetadas en sus más secretos sabores.
En todo caso su carta cuenta con una interesante oferta de mariscos -todos ellos autóctonos-, pescados y carnes de óptimacalidad, con preparaciones variadas, pudiendo comprobarse cómo unos simples grelos de la tierra, lo mismo los prepara alestilo tradicional, como en ensalada o con bacon, o bien sirve un buen plato de grelos con merluza.
Los productos "enxebres", como el pulpo, la empanada o el más nacional chuletón de Lugo, son manjares que llegan a lamesa del comensal en su justo punto, lo mismo que los mariscos, procedentes de las Rías Gallegas, de los que está bienprovisto su negocio.
Las raciones son amplias y generosas que satisfacen al más exigente, que también puede realizar un "menú degustación"eligiendo para ello de entre la oferta de cocina rápida que incluye en la carta.
Una comida sin postre puede ser para muchos algo así como una rosa sin perfume. Pues bien, en el MESÓN DE ALBERTOno hay cuidado, porque ofrece algo así como una veintena de "larpeiradas" que pueden satisfacer la demanda del máscaprichoso. Filloas de varias clases, amplio surtido de tartas o un estupendo roscón de almendras, son algunas de lasmuestras que servirán de remate a una buena comida, bien regada con uno de los vinos, bien sea de la tierra o foráneos, de lamejor calidad, que guarda en su bodega.
Pero la trayectoria de Alberto no finaliza aquí, sino que atento a la evolución y mejora de su empresa, adquiere en 1995aquel "Portón do Recanto" en donde había dado sus primeros pasos e iniciado su andadura profesional, convirtiéndolo en el"HOTEL JORGE I", con magníficas instalaciones e imprimiéndole su sello característico de atención esmerada al cliente,ofreciéndole unos servicios que le satisfacen plenamente.
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