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Antiguedad Del Poblamiento Indigena Venezolano o Poblamiento Prehispanico

Antiguedad Del Poblamiento Indigena Venezolano o Poblamiento Prehispanico

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11/05/2013

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ANTIGUEDAD DEL POBLAMIENTO INDIGENA VENEZOLANO o POBLAMIENTOPREHISPANICO
El poblamiento prehispánico de Venezuela es consecuencia del de América. Ello establece, además de otras cosas,una conexión entre las gentes que entraron al continente por el estrecho de Bering y las que fueron extendiéndosepor América y lo que actualmente conocemos como territorio venezolano. En términos generales, ya que no esposible precisarlo con la exactitud deseada, la fecha de las primeras presencias humanas en Venezuela ha sidocalculada por la arqueología entre 20.000 y 25.000 años, por José M. Cruxent e Irving Rouse, en tanto que MarioSanoja e Iraida Vargas suponen que la presencia humana en nuestro territorio data por lo menos de hace 15.000años y Jorge Armand la estima en 16.500 años. En cuanto a quiénes fueron las gentes que progresivamentepoblaron Venezuela y a un perfil humano de nuestro tiempo prehispánico, Rouse y Cruxent lo expresan medianteuna división en cuatro etapas a las que denominan Palo-Indio, Meso-Indio, Neo-Indio e Indo- Hispano.Miguel Acosta Saignes, en base a esta clasificación y estableciendo comparaciones con otros lugares del continenteamericano, habla de cuatro capas de población prehispánica a las cuales caracteriza como recolectores-cazadores,pescadores, agricultores y agricultores avanzados. Sanoja y Vargas, por su parte, sugieren tres grandes períodoshistórico-sociales que estarían constituidos, respectivamente, por migraciones de cazadores, de recolectores y deagricultores. Estas formulaciones son las que utilizaremos como base para visualizar el tiempo prehispánico deVenezuela, del que primeramente daremos una visión general para luego particularizarlo a través de la periodizaciónpropuesta por Rouse-Cruxent. Antes de ello, sin embargo, es necesario y particularmente ilustrativo que revisemos
 
lo que se conoce como Teoría de la H, planteamiento que da base científica a lo concerniente al poblamiento antiguou originario de Venezuela, independientemente de las correcciones menores que se han hecho a esta formulación.Este planteamiento parte de la idea de que en el poblamiento prehispánico de Venezuela existieron dos grandesejes migratorios norte-sur: uno al occidente y otro al oriente. A través del primero habrían ingresado influenciasculturales de Centroamérica y del oeste suramericano; a través del segundo lo habrían hecho influenciasprovenientes del este y del noreste de Sudamérica. En el centro de lo que actualmente es el territorio venezolano, ypor influencia de migraciones, habría ocurrido un intercambio de elementos de uno y otro eje. Esta formulación es laque se ha difundido como Teoría de la H, en la que, gráficamente hablando, el eje occidental correspondería al trazoizquierdo de dicha letra, en tanto que el eje oriental correspondería a su trazo derecho. En cuanto a su centro, no setrataría, en realidad, de una rígida barra horizontal sino más bien de una serie de líneas para representar lasdiversas migraciones, vías de difusión e intercambio cultural internos.Esta teoría ha permitido a algunos estudiosos la formulación de lo que se conoce como dicotomía cultural deVenezuela, aunque los trabajos arqueológicos de Erika Wagner en los Andes venezolanos han dado pie para que sehable más bien de una tricotomía cultural. La base del planteamiento radica en la consideración del maíz y la yucacomo los dos grandes e importantes productos agrícolas del occidente de Venezuela, respectivamente, a los cualesse agregaría, por vía del replanteamiento, el cultivo de la papa en el sector alto de nuestros Andes. Los estudios
 
botánicos en Venezuela ubican históricamente la importancia de aquellos productos. Henry Pittier, a quien
seguiremos para comprobarlo y caracterizar cada uno de ellos, dice del maíz o Zea Mays L., SP, que es “el cereal
americano por excelencia, nacido del mismo suelo y cultivado desde la más remota antigüedad por los pueblos de lagran cordillera y de las mesetas centroamericanas, de donde se esparció hasta las márgenes de los mares ygradualmente hasta las partes orientales del continente. En Venezuela, este grano formaba la base de la
 
alimentación de los pueblos autóctonos, mientras la yuca era el principal medio de subsistencia de origen vegetal de
los invasores caribes”. Acerca de la yuca amarga o Manihot utilissima Phol, Pittier apunta que “los orígenes de su
adaptación a las necesidades de la humanidad se pierden en la noche de los tiempos, y sus raíces formaban aún enla época de la conquista la base de la alimentación de los pueblos de las grandes selvas orientales de Sudamérica;principalmente de los Caribes y los Tupi-
Guaraníes…”, apuntando, seguidamente, que “Una de las razones del gran
esparcimiento de esta planta alimenticia ha debido ser la facilidad con que se reproduce por medio de estacas o
pedazos de los tallos insertos en el suelo…” Sobre la papa, o Salanum Tuberosum L., el
 
autor destaca que “En
tiempos de la conquista, la papa se cultivaba solamente en la región de los Andes, que se hallaba bajo el dominio delos Incas, incluyendo Perú, Bolivia, Ecuador y parte de Chile y Colombia. De allí se llevó a Europa. De allí se llevó aEuropa. La papa se cultiva en Venezuela -dice Pittier-
en la faja comprendida entre 750 y 3.000 m”. La distribución
del cultivo de estos tres productos, según las conclusiones de la botánica, concuerda perfectamente con las de laarqueología ya que al
decir Cruxent, “el cultivo del maíz es occidental, el de yuca oriental y sureño y el de la papa delas alturas de los Andes…” [Cruxent, Apuntes, 1971, p.50]. Otra idea vinculada también a la de la Teoría de la H y a
la tricotomía cultural de lo que hoy es nuestro territorio, es que en su tiempo prehispánico parece haber sido una
especie de encrucijada o “paso natural”, ya que Venezuela
- según dice Osgood -
“Es un país de influencias
culturales interlazadas, que se extiende a través de grandes extensiones de sabanas desde los Andes hasta lasselvas tropicales, y de las tierras costeras cubiertas de cactáceas hasta las ricas hoyas fluviales del sistema del
Orinoco”. Esta idea fue planteada por Osgood en 1943, conjuntamente con la Teoría de la H, como una form
a de
“establecer una serie de unidades culturales diferenciadas”, y uno de sus objetivos fue intentar el argumento del“conocimiento general de la arqueología venezolana…” esta formulación fue fortalecida un año después por Alfred
Kidder II cuando afirmó q
ue “las culturas venezolanas… parecen haber resultado de la fusión de muchos elementos
occidentales, posiblemente centro-americanos, muchos de los cuales parecen haber pasado hacia el este y el sur de
 
Venezuela propiamente, y de elementos más definitivamente de origen oriental y del sur, muchos de los cuales, a su
vez, parece que pasaron hacia el norte y el oeste”.
 
 
Sobre los resultados de estos procesos, Kidder los visualizaba dentro de “una situación que uno puede predecir 
razonablemente sobre fundamentos geográficos, pero los factores del tiempo, adaptación local y cambio se
combinan para hacer de ella una situación muy compleja”. Trazadas las líneas verticales de la letra H, José M.Cruxent advirtió en 1951 que su barra o segmento horizontal “no debe se
r considerada sólo como una sola líneaatravesada de derecha a izquierda o viceversa, sino [como] una serie de líneas (es decir, rutas de migración u otrasclases de difusión), por las que seres humanos y elementos culturales han procedido en diversas dire
cciones”. La
 
formulación de una H para explicar y entender el poblamiento antiguo de Venezuela, ha ido más allá delestablecimiento de importantes rutas y del comportamiento general de elementos culturales y gentes asociados atales movilizaciones. Es así como Rouse, Howard y Cruxent han observado interrelaciones entre las culturasprecolombinas de las Antillas y Venezuela, lo que Rouse y Cruxent expresaban hipotéticamente a través de unacronología de cuatro períodos. Asimismo, se ha sugerido la existencia de nexos culturales prehispánicos de Brasil,
 
Venezuela y las Antillas, y Cruxent, de quien procede esta idea, ha hablado de “la posibilidad de que Venezuela
habría estado conectada con algún centro clásico del Perú (pre-incaico), por una o más de las siguientes rutas: a)descenso del Amazonas, subiendo luego el Río Negro y descendiendo al Orinoco; b) más directamente, desde elnorte del Perú a través del Ecuador y Colombia, para penetrar en Venezuela por el occidente; y c) descenso por elAmazonas hasta su
s bocas y luego moviéndose hacia el norte por la costa hasta el oriente de Venezuela”. Laprimera ruta, según dicho autor, conduciría a Barrancas y la segunda a La Cabrera, en el Lago de Valencia “pues el
material arqueológico de estas dos estaciones, por su antigüedad y alta calidad, sugiere su posible derivación delPerú, extendiéndose finalmente hacia el norte a través de la cadena de islas antillanas, en un movimiento lento, que
originó grandes transformaciones en el proceso”. Esta procedencia externa e
interacción de influencias y elementosculturales ha sido matizada con la idea de un poblamiento protagonizado por oleadas migratorias que al parecerformaron dos significativos núcleos de población, y cuyas especificidades se referirían a un tronco occidental,
“caracterizado principalmente por movimientos de grupos humanos provenientes del O de Suramérica y América
Central que habrían originado culturas como la Timoto-Cuica, la Achagua; y otro oriental, cuyo origen estaríalocalizado en la cuenca amazónic
a”. [M. Sanoja e I. Vargas, Poblamiento].
 Estas oleadas pobladoras, a su vez, han sido identificadas como pertenecientes a dos grandes familias lingüísticassuramericanas, la arawak y la caribei, originarias, según los lingüistas, de la región central de
Sudamérica. “En
 
general -apuntan Sanoja y Vargas, entre otros- se ha considerado que los grupos sedentarios más antiguos que seasentaron en el actual territorio venezolano, eran de filiación lingüística arawak y a ellos se les atribuye laintroducción y
desarrollo de la agricultura”. A estas poblaciones de filiación arawak se les considera como lasconformadoras de lo que ha sido denominado “estrato étnico básico” cuya fragmentación se habría producido por la
irrupción de una significativa oleada migratoria Caribe por el oriente, también extendida hacia lugares tan lejanoscomo la actual República de Colombia. El itinerario e influencias de esta oleada parecen poder inferirse por lapresencia de nombres de lugares o topónimos entre las regiones del Orinoco y el área central de Venezuela y másseguramente por la existencia de pueblos de filiación caribe concretamente el Lago de Maracaibo y Sierra de Perijá.De hecho, esta dicotomía lingüística básica existía a la llegada de los españoles a Venezuela y así fue percibida. Unperfil de arawacos y caribes nos lo aporta uno de sus estudiosos desde el punto de vista etnohistórico, Miguel
Acosta Saignes, quien dice de los caribes que se “resistían a los invasores, peleaban, se negaban a veces a entrar 
en contacto con ellos, aprendían rápidamente el manejo de los elementos culturales aportados por los naveganteseuropeos, hasta utilizarlo contra estos mismos para defenderse; eran guerreros tradicionales y defendían su suelocon decisión y fiereza. Los arawacos, en cambio -continuaba Acosta Saignes- sobreponían las relacionescomerciales a la violencia necesaria, eran amigos de largos parlamentos y esperas, de negociaciones, de
intercambios de todas clases”. [Época, p.50]. Este perfil étnico se visualiza claramente, e i
ncluso la define, en laconquista del oriente caribe -desde Paria hasta Borburata- y del occidente arawaco -la actitud más pacífica quebélica del cacique Manaure- de la Venezuela del siglo XVI. Estos modos étnicos de ser, ya visualizados y descritospor los cronistas, parecen tener en los caribes, guajiros y otros grupos, expresiones de sus gentilicios característicosen las de ana karina rote, amucon apororo itoto nanton -nosotros somos la gente, los demás son esclavos- y entre
 
los goajiros actuales quienes se consideran descendientes de los caribes y lo expresa a través de su gentilicio wayú,que significa hombres cabales, verdaderos. La arqueología y la etnohistoria, principalmente, han aportado la idea,además, de que el poblamiento antiguo de Venezuela no se reduciría a concebirlo como protagonizado por elavance de aquellos dos importantes troncos arawacos y caribes, sino que hubo también corrientes migratoriasmenores que igualmente dejaron sus huellas. Es el caso, por ejemplo, de lo que aprecia Miguel Acosta Saignescomo rasgos mesoamericanos -aztecas, principalmente- entre los guamonteyes, otomacos y guamos del área delOrinoco y entre los caribes, a propósito del juego de pelota, del autosacrificio de sangre y el uso de la barba, entre
 
los primeros, y otras formas de sacrificio de víctimas humanas entre los segundos.
 
La teoría autoctonista
 afirma que el hombre americano se originó en nuestro continente como resultado de la evolución.El autoctonismo que fue planteado el siglo pasado por el argentino Florentino Ameghino, se viofavorecido por los estudios de Darwin sobre el origen del hombre.A fines del siglo XIX Florentino Ameghino realizó importantes aportes en los campos de lapaleontología y la geología de su país. También planteó una hipótesis sobre el origen del hombreamericano y del mundo en general. Para él, los humanos habrían evolucionado en las Pampasargentinas, y desde este lugar habría migrado al resto del planeta. Este postulado sobre lahominización causó gran revuelo, cuando fue presentado en 1879 en el primer CongresoInternacional de Americanistas, realizado en París.Ameghino planteaba que la cuna de la humanidad fue la Pampa argentina, en la era terciaria. Lagenealogía se originaba con un grupo de mamíferos planoangulados del periodo mioceno, que aldesplazarse hambrientos por las llanuras, se vieron forzados a erguirse sobre sus extremidadesposteriores para así explorar mejor el horizonte y ubicar sus alimentos, deviniendo en evoluciónlineal hasta llegar al Homo Pampeanus. Algunos estadios intermedios en su cuadro filogenéticoeran: el Tetraprotohomo, el Triprotohomo, y el Diprotohomo, hasta llegar al Homo pampeanus.Estos géneros se habrían difundido en primera instancia hacia Norteamérica y luego al Viejo
Mundo en varias oleadas migratorias, cruzando supuestos “puentes intercontinentales” a fines de
la era terciaria.En 1908 el antropólogo checo-norteamericano Alex Hrdlicka rebatió contundentemente esta teoríaautoctonista, rechazándola en base a nuevas evidencias. Fue Hrdlicka quien demostró:a) Que los estratos geológicos donde encontró los restos óseos, no eran de la era terciaria; sino dela cuaternaria.
b) Que a fines del terciario no existían “puentes intercontinentales” que unieran América con el
Viejo Mundo.c) Que aquellos restos fósiles eran de monos americanos y felinos mezclados con huesos dehumanos recientes.

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