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03/19/2013

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http://principesdeldesierto1.blogspot.com/ Página 1
Sus vidas eran totalmente opuestas. Receta para una cita con un jeque Ingredientes: Un rico jeque del desierto, Madani Tarim. 
 
 
http://principesdeldesierto1.blogspot.com/ Página 2
Una espabilada chica de ciudad, Emily Merit. El ruido de fondo de Manhattan. Añadir: Un compromiso matrimonial antiguo. Una decisión clara de no relacionarse con hombres. Una cantidad generosa de atracción. Mézclese bien y obsérvese cómo saltan chispas al chocar dos mundos completamente opuestos. 
CREO que ya he adivinado quién es el huésped de honor
dijo Arlene Williams desdela puerta de la cocina mientras observaba a hurtadillas el comedor de los Henderson,ricamente amueblado. Babs y Denby Henderson solían invitar a sus veladas en ParkAvenue a poderosas autoridades, renombrados académicos, dramaturgos premiados ymiembros de la nobleza europea. A Emily Merit, la chef que llevaba cinco añosencargándose de las cenas, no le cabía duda alguna de que el invitado de honor deaquella noche sería igualmente digno de admiración.
Pues no me tengas en vilo
contestó mientras servía los postres.
Creo que puede ser el modelo de los anuncios de ropa interior.
¿Los que están en todos los autobuses de la ciudad y las estaciones de metro?
preguntó Emily alzando la vista.
Y eso que jurabas que no volverías a mirar a un hombre
contestó Arlene con unasonrisa.
Y no lo he hecho, pero es imposible no ver esos anuncios.Arlene volvió a echar un vistazo al comedor y comentó en tono pensativo:
O podría ser el actor que hace de agente de la CIA en Restless Nights. Los dostienen la misma boca sensual.Emily puso los ojos en blanco. Había jurado no volver a relacionarse con hombres,pero ya había perdido la cuenta del número de ellos que habían hecho babear aArlene sólo en el último mes.
Apártate de la puerta y ven a ayudarme con los postres.
¡Oh, viene hacia aquí!Emily frunció el ceño: espectadores, justo lo que necesitaba. No le gustaba quehubiera gente en la cocina mientras trabajaba, sobre todo si se acercaban única-mente para flirtear con su ayudante. Aunque, técnicamente, aquélla no era la
 
 
http://principesdeldesierto1.blogspot.com/ Página 3
cocina de Emily, el principio valía igual.
Está con la señora Henderson
añadió Arlene mientras dejaba que la puerta secerrara del todo.Emily se relajó un poco al oírlo. Creía saber la razón de la visita. Había conocido aBabs cinco años antes a través de su novio de entonces, Reed, que tenía negocios conDenby, el marido de Babs. Un día cuando una compañía de catering dejó en la estacadaa los Henderson horas antes de la cena, Reed les propuso que contrataran a Emily.Por aquel entonces, acababa de salir de la escuela de cocina y sólo había organizadocomidas y cenas para su familia y amigos. Se había sentido aterrorizada, por nodecir algo peor. Pero, aquella noche, su cocina tuvo un gran éxito, y los Hendersonse convirtieron en el trampolín de despegue de su carrera.Como cliente, Babs podía ser frívola y exigente, pero conocía a mucha gente queestaba tan forrada como ella, y se había encargado de presentársela a Emily.Gracias en parte al patrocinio de los Henderson, Emily había renovado la cocina de sumodesto piso sin tener que recurrir a los ahorros para el restaurante que soñabatener un día.Lo más probable era que Babs llevara al invitado a la cocina para presentárselo.En opinión de Emily, el hecho de que fuese un posible cliente era más importanteque la profesión a la que se dedicara, incluso si de verdad se trataba del modelocachas que lucía abdominales y bíceps en los anuncios de ropa interior.Arlene agarró la bandeja con los postres y salió de la cocina justo antes de queentrara Babs con el hombre misterioso. Babs llevaba un vestido de Dior y se habíaperfumado con Chanel, como era habitual. Su peinado impidió que Emily viera bien asu acompañante.
Emily, querida, esta noche te has superado a ti misma
proclamó Babs en su tonoteatral característico. Su sonrisa brillaba tanto como el colgante de diamantes quelucía en el escote
. A todos los invitados les ha encantado el salmón con hierbas
sedio la vuelta y tomó al hombre del brazo para ponerlo a su lado
. Y eso incluye a miinvitado especial, el...
Llámeme Dan
interrumpió él.No era el modelo de ropa interior, pero, de todas formas, Emily se quedó boquiabierta.No podía culpar a su ayudante por haberse pasado media noche mirándoloembobada. Por Dios, ¡era guapísimo! Para caerse muerta allí mismo. Sin embargo,aquel nombre de una sola sílaba no le cuadraba. Era demasiado sencillo, dema-siado... occidental. Por eso frunció el ceño y preguntó:
¿Dan?
Es más bien un apodo
dijo él con un acento que Emily no supo identificar, pero quele produjo un intenso efecto, pues las hormonas comenzaron a chisporrotear como

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