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Acuerdos de Convivencia Latino

Acuerdos de Convivencia Latino

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Acuerdos de Convivencia de la Escuela Polimodal Latinoamérica
Acuerdos de Convivencia de la Escuela Polimodal Latinoamérica

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Published by: Claudio Alvarez Teran on Mar 10, 2009
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ESCUELA MEDIA LATINOAMÉRICA
DIPREGEP Nº 3815
ACUERDO INSTITUCIONAL DE CONVIVENCIA
El presente Acuerdo Institucional de Convivencia se enmarca normativamente en la Constitución Nacional, laLey Federal de Educación Nº 24.195, la Ley Provincial de Educación Nº 11.612 y la Resolución del Consejo Generalde Cultura y Educación Nº 1593/02.La implementación de un proyecto de Convivencia Escolar plantea para la comunidad Educativa una reformaesencial para llevar a cabo la democratización del aula y de toda la institución educativa.Entendemos que un proyecto de convivencia se construye día a día y no se acaba en la redacción de un con- junto de normas, sino que, esencialmente, debe permitir y propiciar la puesta en práctica de diversas acciones con elfin de mejorar la convivencia de la institución.La elaboración de un Acuerdo Institucional de Convivencia (AIC), constituye una de las herramientas clavesen la función formativa que las instituciones educativas cumplimos con los jóvenes que a ella acuden. Por este fin, esque estamos firmemente convencidos que el mismo no es que debe guardar una íntima coherencia con el ModeloPedagógico (MP) sustentado por la Institución, sino que el mismo forma parte de dicho Modelo.Lo anterior nos da cuenta que ante la inminencia de un nuevo ciclo lectivo, nos encontramos ante la “novedad”de que nuestra escuela, habiendo previamente realizado las consultas pertinentes al personal docente y no docentede nuestra Institución, a nuestros alumnos y a los padres de los mismos, debe elaborar un AIC que, de acuerdo anuestra lógica, constituye, tal como se explicó previamente, parte integrante de nuestro MP.La elaboración de un AIC como parte integrante de un MP, no puede partir desconociendo ni ignorando laactual crisis que desde distintos ángulos afecta a nuestra sociedad y a nuestros alumnos. En este contexto, conside-ramos que es preciso replantear muchas de las acciones que institucionalmente se vienen implementando.Norberto Ianni y Elena Pérez, en su libro “Convivencia en la escuela” realizan un interesante diagnóstico de la épocaen que nos toca vivir y analizan su incidencia en la escuela. Ambos autores destacan la enorme diferencia entre paí-ses desarrollados y periféricos, el enorme confort versus una enorme marginalidad y pobreza, la ciencia avanza tam-bién para la guerra, el planeta peligra ante la devastación del mundo natural y la contaminación; Estado, familia, traba- jo, antes valuartes, han sufrido profundas transformaciones, los sistemas de valores variaron vertiginosamente dejan-do vacíos difíciles de llenar, la corrupción y la impunidad se han incrementado hasta límites impensados generandoanomia, temor y desconcierto social. Estos fenómenos, propios de lo que algunos ideólogos llaman posmodernidad secaracterizan por:
Desencanto, fin de las utopías y la ausencia de grandes proyectos.
Incremento del individualismo con deterioro de las redes comunitarias y de solidaridad
Consumismo irrefrenable.
Competencia egoista y desleal
Acceso a distintas formas de poder.
Se prefiere lo frívolo y lo circunstancial.
Se descree del esfuerzo para el logro de ideales.
Se vale por lo que se tiene y no por lo que se es.
Se privilegia el tiempo presente, el “ya”, por lo que fue, las tradiciones, lo que será.La crisis económica agrava este escenario y la juventud es una población de alto riesgo. La escuela es caja de re-sonancia a todo esto, y está siendo seriamente cuestionada por su desactualización, su rigidez, pero fundamental-mente porque sus alumnos no obtienen la formación necesaria que los capacite para dar respuestas a estas crecien-tes demandas de la sociedad. No obstante ello, y con sus fallas,
es la institución que sigue nucleando a un signifi-cativo número de adolescentes, que no encuentran otra institución social que los cobije y contenga
. En estascondiciones y bajo este contexto, es que insistimos, que la escuela debe abordar la problemática de la convivenciacomo un elemento inherente de su proyecto pedagógico.Comenzaremos por la explicitación de nuestro MP: el mismo se define como un modo de relación entre
do- cente 
,
alumno 
y
objeto de conocimiento 
, cuyo contenido está dado por una relación dialéctica entre los medios y losfines. Adquiriendo ambos (medios y fines) valor simétrico, y teniendo como meta final la formación de un ser humanointegral conforma a los valores y principios que nuestra sociedad necesita y reclama para su continua transformación.Los valores que creemos que indiscutiblemente deben contener nuestro MP y nuestro AIC son:
vida, libertad,bien, paz, igualdad, justicia, responsabilidad, respeto, solidaridad, placer por el conocimiento, confianza, fe, esperan- za, amor, compromiso y participación 
. Si bien cada uno de estos valores adquiere sentido en íntima conexión con losdemás, creemos conveniente realizar una pequeña caracterización de los mismos, sin perder de vista que durante laconstrucción del AIC (tanto en su etapa previa como en su etapa de implementación) se torna importante discutir susacepciones en cada contexto histórico y social.No obstante lo señalado precedentemente, creemos que la
responsabilidad 
guarda una íntima relación con losprincipios de libertad y autonomía. Un sujeto es responsable en la medida en que sabe lo que quiere, se fija objetivosy diseña estrategias para su consecución. Está en íntima relación con el proceso de subjetivación (construcción de laidentidad). Valor éste difícil, pero no imposible de “ayudar” a construir en el sujeto teniendo en cuenta su etapa evolu-tiva y la incertidumbre que nos plantea el futuro. Ahora bien, a nada conduciría (o lamentablemente sí, pero entraríaen contradicción con los principios de libertad y autonomía) “ubicarse! Frente a los alumnos de manera coloquial yprescriptiva, señalándoles las ventajas que un sujeto adquiere si es responsable; todo lo contrario, debemos ser capa-ces de elaborar estrategias dialógicas y no discursivas que nos permitan ir construyendo junto a nuestros alumnos elsentido y el valor de la responsabilidad. El conocimiento y los principios morales son duraderos y efectivos en tanto yen cuanto se producen en un contexto de construcción activa del sujeto.El
respeto 
no está constituido por el hecho de tratar de Ud. o de manera reverencial al otro, estos aspectos, sibien necesarios en ocasiones y algunos contextos, no hacen a la verdadera esencia del respeto. El respeto pasa poraceptar al otro tal cual es, por hacer un esfuerzo sincero en el reconocimiento sincero de sus virtudes y defectos, parapotencializar las primeras, de modo que, a partir de una fuerte autovaloración personal, sea el mismo sujeto en forma-ción el responsable de que las mismas oculten a las segundas.Sintetizando, que uno aprenda a valorarse a sí mismo, sacando hacia afuera, con efectos positivos en su rela-ción con los demás, lo mejor de cada uno. Conviene aclarar, que ésto no debe ser considerado como dejar que nues-tros educandos “hagan lo que quieran”, pues todo proceso de enseñanza supone la existencia de ciertos límites indis-
 
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pensables para garantizar el aprendizaje. En otras palabras, el orden y la conducción de la clase son elementos queindefectiblemente deben estar presentes en todo acto educativo.Una persona respetuosa del otro, daría como resultado la constitución de una persona
solidaria 
. Como es re-lativamente escaso el tiempo que nuestros alumnos están en la escuela, la solidaridad como valor debería apuntalarsea través y a partir de dos ejes: el
trabajo en clase 
y las
tareas extraescolares con sentido comunitario 
. Respecto alprimer eje, cobraría nuevamente relevancia el trabajo con grupos heterogéneos orientados hacia la resolución de si-tuaciones problemáticas, hipotéticas, con distintas soluciones y no con soluciones “cerradas”. Respecto de las tareasextraescolares con sentido comunitario, es necesario el compromiso de todos. Vivimos en un país en que el 53% de lapoblación se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Ya no puede la escuela seguir mirando para otro lado. Porla sencilla razón de que no sólo está inmersa en la crisis general que afecta a toda la sociedad y a todas las institucio-nes, sino también porque debe comenzar a enseñar a dar respuestas, por cuestionables que fueran, a los males queafectan a nuestro país.Considerando el marco legal del Sistema Educativo Argentino (Ley Federal de Educación y Ley de Educaciónde la Provincia de Buenos Aires), así como distintos documentos emanados del Ministerio de Educación de la Nacióny de la Dirección General de Cultura y Educación, vemos que en ellos se destaca que la función de la escuela es latransmisión de conocimientos. Si consideramos lo que venimos proponiendo y lo establecido por la Resolución1593/02, adquieren gran relevancia el papel que cumplen tanto la escuela, como formadora de sujetos con conoci-mientos y convicciones democráticas, y los docentes, como aquellos que tienen esta indelegable función formativa.Entendemos que al plantear la Resolución 1593/02 la construcción de un AIC con la participación de todos losactores de la comunidad educativa, con el propósito de que las escuelas construyamos un marco normativo con unmayor grado de legitimidad, nos abre el camino hacia la posibilidad de ponernos de acuerdo en la construcción de unainstitución cuyo principio rector sea el de
garantizar los derechos de todos sus miembros 
.Es la Ley de Educación de la Provincia de Buenos Aires la que, en su capítulo XII, establece los derechos ydeberes de los miembros de la comunidad educativa (creemos que un AIC debe contemplarlos y hacer explícita refe-rencia a ellos, pues tenemos el deber de remitirnos a ellos con el propósito de no cometer arbitrariedades).En el capítulo señalado precedentemente, Artículo 21, se detallan los siguientes derechos de los educandos:a. A recibir educación en cantidad y calidad tales que posibiliten el desarrollo de sus conocimientos, habilidadesy sentido de responsabilidad y solidaridad social.b. Ser respetados en su libertad de conciencia, sus convicciones religiosas, morales y políticas en el marco de laconvivencia democrática.c. Ser evaluados en sus desempeños y logros, conforme con criterios rigurosa y científicamente fundados, entodos los niveles, ciclos y regímenes especiales del sistema, e informados al respecto.d. Recibir orientación vocacional, académica y profesional-ocupacional que posibilite su inserción en el mundolaboral o la prosecución de otros estudios.e. Integrar centros, asociaciones y clubes de estudiantes u otras organizaciones comunitarias para participar enel funcionamiento de las unidades educativas, con responsabilidades progresivamente mayores, a medidaque avance en los niveles del sistema.f. Desarrollar sus aprendizajes en edificios que respondan a normas de seguridad y salubridad, que cuenten coninstalaciones y equipamiento que aseguren la calidad y la eficacia del sistema educativo.g. Estar amparados por un sistema de seguridad social durante su permanencia en el establecimiento escolar yen aquellas actividades programadas por las autoridades educativas correspondientes.Respecto de los padres o tutores de los educandos, la misma Ley les reconoce los siguientes derechos:a. Ser reconocidos como agente natural y primario de la educación.b. Participar de las actividades de los establecimientos educativos en forma individual o a través de losórganos colegiados representativos de la comunidad educativa.c. Elegir para sus hijos/as o pupilos/as, la institución educativa cuyo ideario responda a sus convicciones fi-losóficas, éticas o religiosas.d. Ser informados en forma periódica acerca de la evolución y evaluación del proceso educativo de sushijos/as.Los padres y/o tutores de los estudiantes tienen los siguientes deberes:a. Hacer cumplir a sus hijos/as con la Educación Obligatoria o con la Educación Especial.b. Seguir y apoyar la evolución del proceso educativo de sus hijos/as.c. Respetar y hacer respetar a sus hijos/as las normas de convivencia de la unidad educativa.Antes de hacer referencia al cuerpo normativo de nuestro AIC, queremos manifestar nuestro grado de total co-incidencia con lo que se señala en el Tercer Documento de trabajo propuesto por la DGCyE durante el ciclo lecti-vo próximo pasado. En él se afirma que la buena formulación de la norma establece el límite que la misma impo-ne. Este límite no sólo impide, sino que
posibilita 
. Si las reglas de un juego nos impiden hacer ciertas cosas, tam-bién nos permiten jugar y disfrutar del juego. La institución que pone límites, socializa y ayuda a madurar.Se desprende de los párrafos anteriores, que la construcción y puesta en marcha del AIC, no será considera-da un cuerpo prescriptivo y prohibitivo de determinadas conductas que tengan como finalidad la “formación” de losalumnos según criterios externos a ellos. Insistimos que el AIC debe servirnos para garantizar los derechos de to-dos los miembros de la comunidad educativa, garantizándoles a los docentes su ejercicio y perfeccionamiento através de su práctica, y a los alumnos el derecho a acceder equitativamente a los conocimientos socialmente sig-nificativos, en un clima de libertad, responsabilidad y calidad.¿Cómo creemos que se construye un clima de convivencia institucional? Si bien ya lo establecimos, convieneapuntalar algunas cuestiones. La convivencia institucional no se logra a partir de un decálogo de normas dictadopor las autoridades, pues ésto sería disciplina y no convivencia. Tampoco aboliendo normas, esto será un laissezfaire (dejar hacer). Crear un clima de convivencia implica crear espacios para la participación y ámbitos para lacomunicación, ámbitos concretos, pautados. El código de convivencia que resulta es sólo una parte. Se producecolectivamente de manera continua, a partir de sucesivas evaluaciones y rectificaciones. Se supervisa, se respeta,se acata.Construir la convivencia no significa poner el acento en lo punitivo sino en lo educativo que puede despren-derse de cualquier situación escolar cotidiana. Esto, reiteramos, no significa no sancionar. Significa pasar del te-mor al castigo a “hacerse cargo” de la falta cometida, sea ésta de naturaleza física o verbal.
 
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Poner el acento en lo educativo significa poner el acento en la palabra como aquello más propio del sujeto, ypor lo tanto, el mejor camino para su crecimiento y su ubicación en el contexto. Cuando la institución da lugar a lapalabra, lo no hablado deja de obstaculizar las relaciones. El silencio lleva a acciones insensatas, conflictos, des-confianza, mala fe. Apostar a la palabra significa generar espacios para ponerla en juego. Hacerse cargo de ellase convierte en una acción personalizante, grupal, coordinada por adultos confiables que, aunque no lo pretendan,se convierten en referentes y modelos de identificación de los adolescentes.Entender a la convivencia como una cuestión pedagógica, alude fundamentalmente a uno de los temas bási-cos de la pedagogía: el aprendizaje, o sea el proceso por el cual un sujeto adquiere o desarrolla una nueva con-ciencia y conocimiento que le proporcionan nuevos significados, Para que este aprendizaje se dé, los vínculos in-terpersonales que llamamos convivencia deben construirse cotidianamente, mantenerse y renovarse cada día,según los valores sustentados por el cuerpo axiológico y normativo. Sólo privilegiando la comunicación, el respetomutuo, el diálogo y la participación se genera un clima adecuado para posibilitar5 el aprendizaje. Así, convivenciay aprendizaje se condicionan mutuamente pero no basta uno solo de estos aspectos. Pues en la escuela no pue-de darse un adecuado aprendizaje sin una adecuada convivencia, pero tampoco es suficiente una buena convi-vencia son aprendizajes, pues la escuela perdería su identidad para pasar a ser una guardería de jóvenes comocontención frente a muchos de los males que aquejan a nuestra sociedad.Cuando se habla de convivencia tácitamente se piensa en los alumnos, parece que ellos deben aprender aconvivir, como si los adultos ya lo supieran o no fueran miembros de la institución. ¿Cómo se aprende la convi-vencia?. Creemos que a partir de las siguientes acciones y actitudes: interactuando, interrelacionándose, dialo-gando, participando, comprometiéndose, compartiendo propuestas. Y esto se logra a través de proyectos institu-cionales que sean convocantes, significativos para todos los actores, y de utilidad a la institución y fuera de lamisma. Es en estos proyectos donde los roles rotan y cada integrante asume nuevas responsabilidades. Estaspropuestas impregnan a toda la institución que, sin trabajar específicamente la convivencia, aprende a convivirconviviendo.Este modo de proceder en torno a la convivencia nos permitirá que la misma pase a constituir un lugar claveen torno a la prevención. Prevenir significa llegar antes de..., que aquello temido no tenga lugar (prevención prima-ria); la prevención secundaria opera impidiendo la repetición. El campo de prevención es todo lo que atenta contrala vida: accidentes, violencia, enfermedades evitables, embarazos tempranos, drogas legales o no, etc. Ahorabien, ¿cómo hacer prevención en la escuela? No precisamente atemorizando, ni dejando este tema en manos deexpertos ajenos a la escuela, no por acciones aisladas ni porque está en el programa o “porque hay que tocarlo”.Creemos que la respuesta está en la comunicación, el juicio crítico y la confianza, sobre la base de normas y valo-res que permitan la vida en sociedad; si somos capaces de no segregar, de organizar acciones que fomenten lasganas de vivir, de armar proyectos participativos de interés para los alumnos coordinados por adultos referentes,en los que los actores se conozcan y puedan crear lazos entre sí y con esos adultos, sean conocidos y reconoci-dos, y se desarrollen en el compromiso y la solidaridad siendo útiles a su comunidad, estaremos impulsando a lavida, al deseo... no imaginamos otra institución que tome el relevo de esta función.Desde la práctica, para que esto sea posible, el Proyecto de Convivencia propone la creación de varios rolestendientes a democratizar las decisiones y formar una actitud positiva hacia el respeto y tolerancia entre todos losactores. Estos roles propuestos son la figura del profesor consejero, el alumno delegado y la constitución de unConsejo de Convivencia Escolar cuyas funciones serán detalladas oportunamente.Dentro de este marco, es un objetivo del Acuerdo que los miembros participantes de toda la institución alcan-cen la autodisciplina, proceso que supone un camino largo de internalización y maduración de las normas y valo-res respetados en la Convivencia Escolar.El presente proyecto no tiene el carácter de algo fijo, sino que debe ser susceptible a cambios a partir de lasdistintas situaciones que se vayan generando en la dinámica de la institución.Sólo será posible el cambio cuando los actores en juego alcancen una adaptación activa a las propuestas ysugerencias incluidas en el proyecto. Adaptación que exige compromiso, responsabilidad, respeto, actitud positivay conducta solidaria hacia los demás.Siguiendo estos fundamentos, docentes, alumnos y padres de la Comunidad Educativa, hemos acordado quelas siguientes normas y principios, a regir a partir del ciclo lectivo 2003, serán los pilares tenidos en cuenta parafacilitar y hacer posible el logro de los objetivos de la institución, además de organizar la convivencia y las relacio-nes interpersonales entre los distintos actores involucrados.
NORMAS Y PRINCIPIOS 
En nuestra escuela, el principio rector de las relaciones humanas será el respeto mutuo (alumno- alumno;docente- alumno; docente- docente).
Se entenderá como respeto mutuo, el cumplimiento de los horarios de entrada y salida de la institución,como así también los recreos y horarios de clase, ya que la responsabilidad guarda una íntima relacióncon los principios de libertad y autonomía.
Se consensuarán, asumirán e informarán la responsabilidad de cada uno de sus integrantes, de acuerdoa los roles específicos de cada uno.
Se deberán fundamentar los criterios de evaluación ante los alumnos y las calificaciones parciales y fina-les que cada educando vaya obteniendo en sus procesos de aprendizaje.
Se cuidará el ámbito de formación y crecimiento, manteniendo el aula limpia y ordenada, arrojando los re-siduos al cesto, cuidando el estado de mesas, sillas, paredes, láminas, pizarrones, etc.
La ingesta de infusiones, bebidas frías, comidas, etc., se realizará durante el transcurso de los recreos,por una cuestión de seguridad de los alumnos y por prevención de futuros accidentes.
Durante el desarrollo de las clases, alumnos y docentes deberán permanecer dentro del aula.
Para una mejor comunicación familia- escuela, los alumnos deberán concurrir diariamente a clases con elcuaderno de comunicaciones, ya que todos los actores intervinientes supervisarán el mismo.
Se deberán mantener conductas y actitudes tales que permitan el normal desarrollo de los procesos deenseñanza y los procesos de aprendizaje.
Se estimulará el uso de un vocabulario adecuado al ámbito escolar.

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