e)La necesidad de redefinir la verdad histórica y rescatar la memoria de las víctimas,cuya dignidad puede ser reafirmada a través de narrativas alternativas a la verdadoficial impuesta por los anteriores gobernantes. Esta redefinición de la memoria, enteoría, debería llevar a establecer bases sociales y culturales sólidas para laafirmación de la tolerancia y la convivencia democrática.f)Enfocarse en los componentes psicológicos de las secuelas de la violencia. Laperspectiva del perdón, dentro de este campo, no es entendida como unaprerrogativa estatal, sino como un acto moral de cada víctima que tiene la libertadde otorgarlo o no luego de recibir una expresión de arrepentimiento. Teniendo en consideración los distintos escenarios que plantea la problemática de losprocesos de Justicia Transicional como la serie de intereses que se encuentranvinculados a su alrededor, las respuestas sobre que hacer con el pasado inmediato deviolaciones a los derechos humanos se desarrollan en tres dimensiones
. Unadimensión
estratégico – política
, donde se debate la tensión entre la consolidación delsistema político democrático, las demandas de justicia y las amenazas de losperpetradores; la dimensión
ético – cultural
, en la que se presentan los reclamos de lasvíctimas, así como la posición que éstas tienen dentro de cada sociedad, hecho querepercute en la forma cómo se incorporan sus demandas y en plantearnos sobre lasdesigualdades dentro del país en transición; finalmente, la dimensión
técnico – legal
,vinculada con el funcionamiento de los instrumentos jurídicos para procesar a losperpetradores de violaciones a los derechos humanos y determinar responsabilidadespenales individuales.
1.2.La Reconciliación como problema central de la Justicia Transicional:
Todo país que se encuentre en trance de dilucidar qué hacer con las violaciones a losderechos humanos cometidas durante el régimen anterior o un conflicto armadointerno recientemente resuelto tiene la tentación de dejar el tema para más adelante,no resolverlo – es decir, el mero olvido -, u optar por otorgar algún tipo de derecho degracia a los perpetradores.Una primera duda que se genera en los encargados de dirigir la transición es si elproceso de insistencia en la verdad y la justicia puede llevar a una interrupción delproceso democrático. Muchos se preguntan si insistir en conocer los detalles de lossucesos de violencia y las causas que los generaron, así como el establecimiento deinvestigaciones y procesos judiciales, puede llevar a los antiguos actores del régimenautoritario o a los bandos en disputa durante el conflicto a enfrentarse a lasautoridades democráticas. Sin embargo, esta duda es planteada más como pretextoantes que como un verdadero problema. No ha existido en este tipo de procesosretroceso alguno que permita señalar que nos encontramos ante una amenaza real, porlo que no compartimos la inclusión de este argumento como un verdadero dilema quedefina si se actúa o no, siendo más una respuesta fácil para no asumir responsabilidadalguna con la herencia del pasado
. Como señala Juan E. Méndez, asumiendo lahipótesis que nos encontramos ante un peligro verosímil, este argumento sirve “
paramedir los pasos que se tomen y para encontrar los tiempos adecuados para insistir enlos mecanismos de verdad, justicia, reparación y reforma institucional, pero de ningúnmodo constituye ese riesgo un argumento válido para determinar a priori que es lo queno se puede hacer
”.
4
Ibíd., pp. 63 – 64.
5
Para ver más sobre el tema revisar, O’DONNELL, Guillermo y SCHMITTER, Philippe,
Transiciones desde ungobierno autoritario
. Volumen 4:
Conclusiones tentativas sobre las democracias inciertas
. Buenos Aires,Paidos, 1989.
6
MENDEZ, Juan E., "Introducción", en MAGARRELL, Lisa y FILIPPINI, Leonardo (editores),
El Legado de laVerdad. La justicia penal en la transición peruana
, Lima, Centro Internacional para la Justicia Transicional -IDEHPUCP, 2006, p. 24.