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Desde entonces…
En marzo del año 2003, la Argentina debía definir su rumbo, luego delestrepitoso derrumbe económico y político de diciembre del 2001 y enero de 2002. Secerraba de esta forma, de manera dramática, el primer ciclo de la democraciarecuperada, abierto en 1983.Quienes habíamos sido protagonistas de ese período –en uno u otro lugar- nosvimos obligados a pasar en limpio nuestras posiciones luego de un profundo examen deconciencia y un análisis que respondiera a las concepciones y lucidez de cada uno.Las opciones que se abrían en esa elección presidencial eran seis, tres de ellas deorigen peronista, y otras tres de origen radical. De esas seis, cinco expresaban unarelativa paridad de fuerzas y una, la que ofrecía la institucionalidad del viejo partido,ofrecía el decadente espectáculo de servir de “mascarón de proa” para las “tareassucias” del oficialismo de entonces, generado en los episodios golpistas del 2001 quehabía acompañado como cómplice menor pero singularmente importante, al haber actuado como caballo de Troya en el gobierno derrocado.Los artículos que siguen dan cuenta de una visión crítica de quien decidiómarginarse de la política de representación –respondiendo al clamor popular del “que sevayan todos”- pero sin renunciar al derecho y la obligación ciudadana de analizar ymanifestar su opinión sobre el proceso público desde entonces.Es, además, una especie de rendición de cuentas pública a los pocos ciudadanosa los que les interese saber la opinión de un ex político sobre la marcha de esta “nuevaArgentina” que, en su opinión, sigue expresando lo peor de la vieja y no alcanza aún aabrir las puertas a la verdadera Argentina pujante y vigorosa de las jóvenesgeneraciones, al país del futuro.El autor Buenos Aires, febrero de 2007
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