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El entrenamiento de la velocidad en el balonmano
Resumen
 El trabajo que se presenta a continuación pretende desarrollar una orientación metodológica para el entrenamiento de lavelocidad en el balonmano a partir del análisis de las exigencias energético-funcionales y lúdicas que plantea el propio juego.
Palabras clave
: Entrenamiento cognitivo. Velocidad. Balonmano.
Carlos Lago Peñas*
pulgri@mundofree.com 
Pilar López Graña**
(España)
1. Introducción
El tiempo es uno de los parámetros que en mayor medida condiciona el desarrollo de laacción de juego en los Juegos Deportivos Colectivos (JDC). El reglamento de cadaespecialidad regula este parámetro en una doble dimensión: estructura formal y funcional(Hernández Moreno, 1996).En el caso del balonmano, las modificaciones reglamentarias han provocado un aumentoprogresivo de la velocidad en el juego debido a la mayor intensidad con la que los jugadores realizan sus acciones motrices. Este incremento de la velocidad, que se refleja enel mayor número de ataques que se suceden en cada encuentro, no ha hecho disminuir sinembargo la eficacia de las acciones realizadas por los jugadores sino que, por el contrario,se constata como el éxito de los ataques va en aumento: hay más ataques y se producenmás goles.En el contexto de los juegos deportivos colectivos (JDC), el éxito en el alto rendimientodepende, en buena medida, de la rapidez, de la velocidad de respuesta o de movimiento yde la facultad del deportista para gestionar las aceleraciones segmentarias o globales,aumentando la velocidad si fuese necesario, en la ejecución de sus acciones motrices(Martín Acero, 1993).En este sentido, el balonmano moderno se caracteriza por sus elevados niveles deimplicación bioenergética y el creciente incremento de los denominados
esfuerzos de alta intensidad 
. El aumento de la velocidad del juego es un dato constatable: en 1994, elnúmero de ataques por partido era de 47,8; en 1995 alcanzaba 52,6; siendo la tendenciaascendente en los años posteriores (Suter, 1996).Desde el punto de vista deportivo, la velocidad representa la capacidad de un sujetopara realizar distintos comportamientos motores en un tiempo mínimo y con el máximo deeficacia. Para Harre (1987), la velocidad es la capacidad psicofísica que se manifiesta porcompleto en las acciones motrices cuando el cansancio no limita su máxima expresión.En cualquier caso, esta definición, que bien podría ser adoptada por aquellas categoríasde deportes en que las acciones veloces se caracterizan por su carácter cíclico y lassituaciones de juego se construyen individualmente, precisa ser matizada dentro de losdeportes de equipo. En efecto, los deportes colectivos presentan dos conceptosfundamentales que los diferencian de los individuales: la interacción grupal y laincertidumbre del espacio. Tales características determinan que los diferentes episodioslúdicos que conforman cada unidad de competición sean cambiantes e irrepetibles, razónpor la cual las adaptaciones técnico-coordinativas que los jugadores realizan durante la
 
ejecución de sus acciones motrices se manifiestan en el juego mediante respuestasespacio-temporales diversas e impredecibles: aceleraciones y desaceleraciones con o sinbalón, cambios en la dirección de los movimientos, golpeos variados del balón,… Así, mientras en los movimientos cíclicos el acento en el rendimiento se sitúa en eldesarrollo de las capacidades condicionales, en los movimientos acíclicos -movimientosdiferentes encadenados y desarrollados con la máxima rapidez- los aspectos determinantesse encuentran vinculados con las capacidades coordinativas y la toma de decisión, tal ycomo se pretende reflejar en las Figuras 1 y 2.
Figura 1
Factores relacionados con la velocidad en deportes cíclicos
FUENTE: García Manso, Ruiz Caballero y Ruiz Gutiérrez (1996).
Figura 2
Factores relacionados con la velocidad en deportes acíclicos
FUENTE: García Manso, Ruiz Caballero y Ruiz Gutiérrez (1996).
 
La velocidad en los deportes de equipo precisa de múltiples factores de naturalezadiversa, íntimamente interrelacionados y de importancia variable según las necesidadesconcretas que se desprenden de cada situación de juego. La expresión externa de lavelocidad se manifiesta a través de la actividad motriz intencional comprometida por losdeportistas en la competición (no instintiva ni refleja), y en la que se encuentran implicadostanto aspectos bioenergéticos como informacionales (Martín Acero, 1993). Las necesidadescondicionales de las acciones veloces en el balonmano precisan de elevados niveles deresistencia específica (resistencia a la velocidad) y de fuerza rápida (capacidadesneuromusculares) asociados a los diferentes elementos de técnica individual desarrolladospor los deportistas (coordinación). Ahora bien, en la selección de la conducta motrizdeseada y en su adecuación espacio-temporal a los objetivos perseguidos por los jugadoresintervienen con una influencia esencial los estímulos provenientes del entorno lúdico dondeel deportista realiza su actividad competitiva.La modificación constante de la organización de los acontecimientos y situaciones del juego, obliga al ejecutante a elaborar estrategias motrices singulares producto de lainterpretación personal que realiza de los diferentes lances del encuentro. La acción decompetición obliga al jugador a una continua percepción y anticipación compleja ydiferencial del juego, a una toma de decisión original y adecuada a la situación que deberesolver y a una permanente solución motora que debe estar dotada de la precisiónrequerida en el momento oportuno (Seirul-lo, 1993a, 1993b, 1998b). De esta forma, las
 condiciones externas
en las que el deportista desarrolla su participación suponen unaspecto determinante para la velocidad de los movimientos desarrollados por el jugador -ver Figura 3-. De esta forma, en los JDC es preciso sustituir el concepto de
velocidad máxima 
por el de
velocidad óptima 
(a veces máxima y a veces no) para poder resolver lasvariables demandas que reclaman los actos de competición. Así, siguiendo a Massafret(1998) consideramos que la velocidad constituye
la capacidad que nos permite proponer respuestas motrices rápidas y correctas (óptimas) a los diferentes estímulos y distintas necesidades que se suceden en el desarrollo del juego.
Figura 3
Factores que determinan la velocidad de los movimientos del deportista
FUENTE: Martín Acero (1993).
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