ECOLOGIA: Mitos y Fraudes
108
Se trata de una decisión política.»
Se imponía así el tremendo precedenteque, en materia ecológica, los hechos científi
-
cos carecen de importancia, y que lo únicoque cuenta es la presión de las campañasecologistas. La prohibición del DDT se convir
-
tió entonces, en la
«Madre» de todos los frau
-
des ecologistas por venir
, desde la salvaciónde la «
hierba piojera
» hasta el insecticida
ALAR
, el 2,4,5-T, la dioxina, el Calentamien-to Global y El Agujero de la Capa de Ozono.El patrón es siempre el mismo: se pre
-
senta un escenario catastrófico inminente, laprensa lo promociona como de una urgenciaterrorífica, y la campaña llena las arcas dequienes la inventaron. Eventualmente, lascampañas terminan dando forma a las polí
-
ticas ambientales y a prohibiciones irracio
-
nales. No importa cuán descabellado puedaser el escenario presentado: una vez que hasido repetido la cantidad de veces necesaria,la gente termina por aceptarlo como un he
-
cho real y comprobado. En la década de los30, el Ministro de Propaganda nazi, JosephGoebbels recomen-daba a sus seguidores
: «
¡Mentir, mentir y mentir... que algo siem
-
pre queda
!»
El ecologismo nutre sus raícesen este tipo de fascismo.El DDT había eliminado, en poco más de20 años de uso, a la mayoría de las enferme
-
dades que antiguamente habían impedido alos habitantes de amplias regiones tropicalesrealizar un buen día de labor productiva. ElDDT permitió, tal como lo asevera el Dr. Al
-
bert Schweitzer en su biografía, que la genteocupara grandes áreas de África, Asia y Amé
-
rica del Sur (que antes eran inhabitables porlas enfermedades producidas por insectos yartrópodos) para poder cultivar y cosecharalimentos. Esto fue muy importante, porquela desnutrición provoca en los niños un dañocerebral irreversible, condenando a las vícti
-
mas a una vida de mentalidad subnormal yde logros inferiores.El DDT fue el principal responsable, enla década del 40, del espectacular incremen
-
to de la producción de alimentos cosechadosa escala mundial, aumentando la productivi
-
dad y los rendimientos, bajando los costos yayudando a mantener bajo el precio de losalimentos. Pero, por sobre todo, el DDThabía casi provocado la erradicación de lamalaria en todo el mundo, permitiendo asíque cientos de millones de seres humanospudiesen vivir vidas plenas y productivas,sin el flagelo de las recurrentes y postrantesfiebres palúdicas.Lo mismo se puede decir con respecto ala Fiebre Amarilla, la
Leishmaniasis
, lasEncefalitis y Meningitis, el Chagas, Denguey muchas infecciones más transportadas ytransmitidas por insectos. Por ello, RachelCarson y los ecologistas que impulsaron laprohibición del DDT comparten por igual lahorrible responsabilidad de las
2 a 4 millo
-
nes de personas que mueren anualmente demalaria
, y otras enfermedades transmitidaspor insectos, además de las 200 millones depersonas que contraen las fiebres cada año,con terribles consecuencias para sus sistemasinmunológicos, sus vidas, las economías re
-
gionales y el bienestar de sus familias.
Una Mentira Detrás de Otra
La primera de las mentiras de Rachel Car
-
son fue la dedicatoria
: «A Albert Schweitzer que dijo que: 'El hombre ha perdido la capa
-
cidad de prever y prevenir... Terminará por destruir a la Tierra.»
Dado que el libro deCarson es antipesticida, el lector puede serllevado - ladinamente - a creer que Schweit
-
zer se oponía al uso de pesticidas. Sin embar
-
go, en su autobiografía, (pág. 262) dice clara
-
mente:
«¡Cuánto trabajo y pérdida de tiempo nos causan estos malditos insectos...! Pero un rayo de esperanza, con el uso del DDT, se ex
-
tiende hacia nosotros!
» Al leer su libro, unose da cuenta que Schweitzer estaba más pre
-
ocupado por las armas atómicas, que por lospeligros del DDT!. Cuando el profesor J. Gor
-
don Edwards daba clases a sus alumnos, solíaingerir delante de ellos una cucharadita deDDT para demostrar la falta de peligrosidaddel insecticida! Entonces dejemos que sea elProfesor J. Gordon Edwards quien nos cuen
-
te qué fue lo que realmente sucedió con elDDT. Preste mucha atención:
Leave a Comment