Ecología: Mitos y Fraudes
140
si los experimentos realizados alimentandoanimales con dosis masivas de substanciastóxicas pueden ser extrapolados a los sereshumanos, que no se ven expuestos a dosisque, proyectadas al hombre resultarían serde kilogramos (a veces de toneladas) de tó
-
xicos que ningún ser humano estará ni re
-
motamente cerca de ingerir o de tocar. Además, la definición de “
cancerígena
”que recibe una sustancia,
no quiere decirque la ingestión o el contacto con ella le pro
-
vocará indefectiblemente un cáncer
. Veamos esto con poco más de detalle: conel objeto de establecer las dosis máximas olas prohibiciones sobre algunas substancias,se define como
cancerígena
a la sustancia ocompuesto que provoque cambios en el ADN,que lleven al crecimiento descontrolado delas células, es decir, lo que conocemos como
cáncer
. Los experimentos que se realizanpara determinar esta capacidad cancerígenade compuestos y substancias se hacen inyec
-
tando, pintando y alimentando de maneraforzada enormes y desproporcionadas canti
-
dades de la sustancia en cuestión, durante eltiempo que sea necesario, hasta que se obser
-
va el desarrollo de algún tumor, que puedeser
benigno o maligno
. Ya sea uno u otro eltipo de cáncer observado, la sustancia secataloga como cancerígena y se emiten en
-
tonces las alarmas correspondientes y selanzan las campañas necesarias para conse
-
guir su prohibición.Para los reguladores,
carece de toda im
-
portancia
que se hayan realizado numerosasinvestigaciones que prueban que una sustan
-
cia
no es cancerígena
. Las evidencias negati
-
vas no se aceptan, con el absurdo argumentoque
“quizás la dosis no lo suficientemente elevada, o el tiempo de exposición no fue del largo necesario para provocar la aparición del cáncer”
. La lógica y el sentido común (¡quéescaso se ha convertido!) nos indican que lorazonable sería determinar si las sustanciascon las que entramos en contacto todos losdías, a las dosis que se hallan en los alimen-tos y productos manufacturados, nos puedenprovocar cáncer, o si resultan inofensivas o,al revés, muchas son beneficiosas.La actual suposición de que todo lo “
na
-
tural
” u “
orgánico
” resulta beneficioso y quelo “sintético o artificial” es tóxico,
va en con
-
tra de todo el conocimiento científico dispo
-
nible en la actualidad.
Los compuestos sin
-
téticos están presentes en los alimentos aniveles mucho más bajos que los canceríge
-
nos naturales que producen las plantas oque tienen todos los alimentos, del origenque se desee. Además, en muchísimos casos, los compues
-
tos sintéticos tienen una potencia canceríge
-
na mucho menor que los cancerígenos natu
-
rales de nuestros alimentos. Como siempre,recuerde al Axioma de oro de la Toxicología:
la dosis es el veneno
. Muchos cancerígenosse producen en los alimentos durante sucocción y por la acción de microorganismos.Estos cancerígenos son más numerosos,están más amplia-mente distribuidos y enmuchos casos son más potentes que los can
-
cerígenos sintéticos.
Pesticidas naturales
Las plantas no tienen piernas para huir desus depredadores –como el resto de los seresvivos del planeta. Para protegerse contraellos, producen sustancias químicas que re
-
pelen los ataques y se conocen como los “
pes
-
ticidas naturales
”. Resultan muy tóxicos pa
-
ra los atacantes y les confiere a las plantasuna defensa muy efectiva. Existen otrassustancias en las plantas cuyo rol se desco
-
noce, pero que también son “
cancerígenas
”.De cualquier modo que sea, estas sustanciasquímicas no son nada nuevo para la ciencia,son “
100% natural
” y han estado con noso
-
tros desde que aparecimos en la Tierra.Estos tóxicos se encuentran en todos losalimentos que ingerimos, pero hasta hoyhan recibido muy poca atención. Después detodo, son “naturales” y lo natural,
presunta
-
mente
, no hace daño. Macanas. En realidad,nuestros alimentos contienen toxinas y can
-
cerígenos naturales en cantidades
100.000veces mayores que los productos sintéticosfabricados por el hombre, como los pesticidasy los residuos de PCB.
Leave a Comment