puede ofrecerme uno de ellos. Lomedité durante un lapso más largo y juzgué que de 4 hijos que iba a tenerpodría sacrificar uno por su padre.Además podría terminar de educarlamientras tanto, no era un mal negocio.Acepté.Pero esa deuda acabó con mitranquilidad. Lo único que me consolabaera pensar en la pequeña fortuna queme iba a reportar la muerte de esenieto.
Hace algunas noches me caí de la camaa medianoche y me di un golpe en lacabeza. No fue muy fuerte, pero sí delicado. Ese golpe creo que liberó algoen mi cabeza, una caja de pandora ouna especie de archivo de los