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El Chavez Que Yo Conoci

El Chavez Que Yo Conoci

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Domingo 17 de Marzo de 2013
EDICIÓN ESPECIAL
 
Domingo 17 de Marzo de 2013
2
EDICIÓN ESPECIAL
Í
bamos de regreso a Caracas ya no re-cuerdo de dónde, en esos días de cam-paña cuando los lugares se empatabanunos con otros, días intensos que vivía yocinematográficamente, tratando de grabarpara siempre cada imagen, cada cara, cadapalabra, cada silencio.Íbamos en la caravana presidencialhermanados en el acostumbrado atapuza-miento de la camionetica que nos llevaba.Cámaras, trípodes, mochilas, reposabansobre nuestros cuerpos que en algún mo-mento pedirían reposo, después de la victo-ria, porque reposar entonces era rendirse.Era de noche y habíamos trabajado duro,habíamos vivido intensamente otro día decampaña junto a un hombre infatigable, in-vencible. Pensábamos que la noche nos da-ría una pequeña tregua, un rato de sueñopara poder seguir soñando.Estábamos ya a pocos metros de Miraflo-res cuando cambió la seña: “Al museo. Va-mos al museo”. Se preguntaban mis com-pañeros qué íbamos a hacer a esa hora enel Museo Militar. Yo les dije que creía queno se trataba de ese museo, les confesé misospecha asombrada: “Creo que vamos a laplaza de los Museos, a la Ruta Nocturna, a lafiesta donde está esa muchachera esperan-do el lanzamiento del satélite Miranda”.Nuestras pilas a punto de caducar por eldía ahora nuevamente recargadas, alertas,esperando lo imposible, como es costumbrecuando uno anda por ahí con mi Presi, elComandante de los sueños.Se detuvo la caravana, saltamos fuera dela camionetica que nos llevaba, todos a lavez por una sola puerta. Corrimos. Yo yahabía aprendido a correr como una cam-peona siguiendo los pasos de mi Presi.Llegué casi sin aire a la esquina deUnearte, llegué casi de primera, medallade plata, creo. Lo vi ahí parado, sonriendo, junto a uno de sus escoltas. Chávez en unaesquina, tranquilo, como alguna vez leí queañoraba hacer Fidel. Como alguna vez dijoañorar mi Presi.La gente que pasaba no creía lo que esta-ba viendo, y por no creerlo, lo dejaron tran-quilo por unos breves segundos, no más.Una muchacha me tocó el hombro y vi susojos que pedían que la pellizcara, que esono podía ser un sueño. –¿Ese es el Presidente?– me preguntó. –¡Umjú!– respondí en voz bajita tratandode no responderle, tratando de preservarese momento para mi Presi.No valió de nada. La duda se hizo certe-za y luego avalancha. Como yo estaba cer-quita quedé atrapada, felizmente, en mediode ella. Quedé en en círculo inmediato querodeaba a mi Presi, quedé con los que sería-mos aplastados intentando que no lo aplas-taran, quedé en un sitio con vista a su co-gote, lugar privilegiado para quien queríavivir esta historia de cerquita para luegocontarla.Empezó la empujadera. Sentí lo que esno poder caminar con mis pasos. Aprendía no luchar y dejarme llevar por los pasosde la multitud que nos llevaba. Subimos ybajamos escalones a ciegas. Por momentos,muchos momentos, mis pies no tocaban elsuelo. La alegría y la sorpresa de los mu-chachos me hizo levitar a empujones quequerían ser abrazos.Era una locura, nos estaban aplastando,iban a aplastar a mi Presi de tanto amor.Todos quería tocarlo, miles de manos que-rían sentir el contacto de un solo hombre.Una muchacha gritaba detrás de mi mien-tras me tironeaba de la camisa: “¡Quítateque quiero tocarlo!”, y yo que no podía qui-tarme: estaba cuidando a mi Presi de la eu-foria desatada, estaba cuidando a la mucha-cha de quedarse sin aire como yo me estabaquedando. Usé mi mejor arma y le di uno,dos, tres piadosos culazos.Descubrí que a culazos podíamos hacercamino hasta el aire que necesitábamos yal son de la música, a culazos fuimos avan-zando. Entonces me venció la multitud yquedé fuera recuperando el aliento con mimirada fija en el cogote de mi Presi mien-tras se alejaba.Me quedé junto a los muchachos queaplaudían emocionados creyendo por finese episodio increíble que estábamos vi-viendo. Vi a mi Presi perderse entre la mu-chachada. Cuando no lo vi más quise des-cansar un poco. Pensé que ya iba rumbo aMiraflores.Pensé mal. Desde la tarima anunció Ale- jandra Benitez que el Presidente estaba to-mando un poquito de aire y que en breveestaría allí con nosotros. ¡Dios mío!, ¡yotengo que estar allá con mi Presi y estoyaquí! Empecé a abrirme paso como pude,y pude. Llegué hasta las puertas cerra-das del museo. Pedí que me dejaran pasarpero no me dejaban. Pedí, pedí, grité, gri-té, grité...entré.Como en una película, se abrió la puerta yme vi en el museo de noche, casi vacío. Ahí,sudada, desgreñada, llena de barro de piesa cabeza, con los lentes choretos, jadeante,ahí parada en medio me encontró mi Presi: –Mi Carola, ¿qué te pasó? –me dijo, aguan-tando la risa. –Te estaba cuidando –le contesté. Te cui-dé a culazos, mi Presi. ¡Pum, pum! Culazopor aquí, culazo por allá…Me miró con los ojos chiquitos y bri-llantes de gozadera y soltó una carcajada.“Bueno, la verdad es que tienes con qué”.Me abrazo. –Tú esta loca, chica, tú estás loca. –¡Loco eres tú, mi Presi lindo! –le dije,loca de amor y él rió más todavía y me es-trujó con un abrazó. –¡Vamos, pues! –nos dijo, y salimos. Salídel abrazo dulce. Lo vi subir a la tarima, via los muchachos celebrando. Lo vi regresara casa mientras yo me quedaba ahí turule-ta, con una inevitable sonrisa acalambrán-dome los cachetes.Ahí va mi loco lindo. El loco que se atre-vió a soñar, que se atrevió a hacer posibleslos grandes sueños de todos y que, aquellanoche improbable, se atrevió a hacer posi-ble su sueño de normalidad cotidiana devolver a ser un ratico, aunque fuera un bre-ve ratico, Hugo parado en una esquina.
Hugo en una esquina
Carola Chávez
(escritora-humorista)
 
Domingo 17 de Marzo de 2013
3
EDICIÓN ESPECIAL
Alí Rodríguez Araque
L
o más resaltante de la llegada deHugo Chávez al poder es que se esta-bleció definitivamente un antes y undespués. Como lo ha dicho Fidel con muchapropiedad: “El genio se salió de la botella yya no hay nadie que pueda regresarlo”.El genio es el pueblo que ha saboreadoel ejercicio del poder, su capacidad paradecidir, cada vez más sobre sus propiosasuntos, aun cuando esto es un proceso queapenas está en sus comienzos. Solo cuandolos Consejos Comunales y las comunas es-tén plenamente asentadas en la geografíanacional y se articulen orgánicamente entodo el país, podremos afirmar que hemosdejado atrás el modelo estatal que fue vacia-do en los moldes de la Cuarta República yque, en mi opinión, es el mayor obstáculo avencer para poder avanzar con soltura ha-cia los grandes objetivos en los cuales tantoha insistido el presidente Chávez y tantoreclaman los sectores más conscientes denuestro pueblo.Por eso he afirmado, y lo reitero, que elproceso socialista en Venezuela será unhecho irreversible, cuando este cambio ocu-rra. Pero esto no es una cuestión formal deagrupar a la población en asambleas parala toma de decisiones. Es, sí, un paso muyimportante, pero no suficiente. Todo depen-de del grado de conciencia democrática delpueblo organizado en las bases. Como seríaun gravísimo error idealizar estos procesos –no olvidemos que los conflictos por el podersiempre están presentes y que, en Venezue-la, la presencia de la renta incorpora, mu-cha veces, disputas por su distribución–, serequiere una fuerte presencia de control, entodos los órdenes, por la base popular orga-nizada y su permanente ejercicio del poderde decisión. Y esto lleva tiempo, perseveran-cia, paciencia y mucho trabajo para lograrloa plenitud, pues comprende, además, resol-ver el problema de la participación popularorganizada en el proceso productivo.Lo repito, no hay que olvidar aquellamáxima de que son “las condiciones ma-teriales de existencia las que determinanla conciencia social” y no al revés, aúncuando la explicación, la educación popu-lar, contribuya a la formación de una con-ciencia en el pueblo. En nuestro caso, bastacon detenerse a pensar un momento en loque se requiere para ir sustituyendo unaconciencia donde predomina el reparto derenta por una conciencia del trabajo y el es-fuerzo productivo, que es lo mismo.Como me preguntas por la trascendenciade Chávez en el poder, quizás lo más impor-tante entre tantos logros, como el restable-cimiento de la independencia y la sobera-nía en la toma de las decisiones políticas delpaís, es que ese proceso de cambios cualita-tivos en el ejercicio del poder, todavía conmuchas imperfecciones, ya ha comenzado.La tarea es avanzar, avanzar, avanzar, enesa dirección, aun con todas las dificultadesque haya que vencer. En la medida en quelas bases adquieran aún mayor concienciay esta se transforme en organización viva,activa y eficaz, este proceso cobrará unafuerza indetenible e irreversible.Cualquiera puede preguntarse si el pue-blo venezolano estaría dispuesto a aceptarimpasible que le arrebataran sus conquis-tas, no solo en lo que se refiere a la mejo-ría notable en sus condiciones de vida, desalud, de educación, de alimentación, sinoesa conquista de participar activamenteen las decisiones y criticar abiertamente asus dirigentes, sin que por ello sean repri-midos. Se ha llegado a tal grado de demo-cratización que en la Constitución Boliva-riana se consagró el derecho revocatoriode los cargos de elección popular; cada vezque el pueblo decida que sus mandatariosno están cumpliendo con el mandato otor-gado por el voto, recoge una cantidad defirmas y pide la convocatoria de referén-dum. Ya la oposición lo hizo para revocarel Gobierno de Chávez, pero perdió. Elpueblo ratificó su mandato en el Coman-dante. Dime en qué país que se diga demo-crático existe este derecho consagrado ensu Carta Magna.Los primeros avances en el desarrollodel Poder Comunal indican que, en la me-dida en que ese proceso definitorio de unsistema socialista, avance, esta Revoluciónse irá haciendo cada día más irreversible,hecho que todavía no se puede dar por rea-lizado. El único que puede hacerlo es elpueblo consciente y organizado ejerciendola plenitud del poder. Por ello creo que estaes la más grande apuesta que ha hecho esteproceso y que, en su éxito o fracaso, se juegala suerte del socialismo venezolano.En la sociología política existe el términode “ruptura del clima”. La toma de Paríspor los revolucionarios de la Comuna fueuna ruptura de ese tipo, aun cuando fue-ra derrotada. La insurrección popular deMoscú en 1905, pese a ser derrotada, abrióel camino para la triunfante de 1917. La de-rrota de la Primera República en Venezuelaabrió el rumbo para el proceso de Indepen-dencia de América. El 26 de Julio en Cubaabrió la brecha para todo lo que ha ocurri-do después. Y es exactamente lo que ocu-rrió en Venezuela con el 4 de Febrero, fue elgran catalizador del haz de contradiccionesque cada día se hacían más críticas en la so-ciedad venezolana. De ello ya existen paraestos tiempos sobradas evidencias.Fue un factor determinante en el triunfoelectoral de Chávez, en su liderazgo y, unavez en el ejercicio del poder, la realizaciónconsecuente y sin vacilaciones de las trans-formaciones planteadas.Resumiendo podría decir que la tras-cendencia de Chávez radica en: haber re-tomado por la raíz el verdadero ideal boli-variano y haberlo llevado de manera muypedagógica a la gran masa de venezolanosy latinoamericanos; haber asumido lasbanderas del socialismo cuando muchosya lo daban por muerto; haber planteadouna nítida política antiimperialista y, portanto, de defensa intransigente de nuestraindependencia y de nuestra autonomíapara tomar nuestras propias decisionessin aceptar interferencia externa alguna,de allí su decisión, desde un comienzo, deestrechar las relaciones con Cuba revolu-cionaria y con Fidel, rompiendo en parteel bloqueo criminal contra el pueblo cu-bano; su profunda convicción en la nece-sidad de la unión de Nuestra América, dela cual ha sido un apasionado propulsor;haber roto la dicotomía entre la FuerzaArmada y el pueblo que se miraban mu-tuamente como factores extraños y mu-chas veces contradictorios; y lo último enorden, pero de ninguna manera en impor-tancia, haber despertado la esperanza enlas grandes masas de que otro mundo esposible, de haber creado las condicionespara que, progresivamente, se eduquenen el ejercicio del poder para que este seaverdaderamente democrático. Hoy la con-ciencia del pueblo venezolano lo ha colo-cado en tal posición que aquel que quieraarrebatarle los derechos conquistados seva a encontrar con una resistencia nuncavista. Y me atrevo a decir que esto va másallá de nuestras fronteras.
Palabras de Alí Rodríguez Araque, secretario generalde la Unasur, tomadas del libro
Antes de que se olvide: Conversaciones con Rosa Miriam Elizalde 
.Editora Política. 2012. Pp 161-163
“Hoy la conciencia delpueblo venezolano lo hacolocado en tal posiciónque aquel que quieraarrebatarle los derechosconquistados se vaa encontrar con unaresistencia nunca vista”
Un antes y undespués de Chávez

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