sentía ni los aguacates que sostenía en los regazos paraenvolverlos en papel periódico y que estuvieran listos paramas tardar el día siguiente, quedó sentado para siempre oacostado también pensándolo bien, entonces pues Lisandro dejóde ir a estudiar y se encargó de trabajar y ser ese especiede padre u hombre de la casa que nunca supo ser, no teníaigual que ahora una mujer a su lado, sólo tuvo tres mujeresen su vida, su madre que cuidaba de don Socorro y buenotambién de el, pobre Tania, así se llamaba doña Tania que alos quince años ya estaba embarazada, fue buena de verdad quesi lo fue, sólo un poco tonta le decía su pareja, porquesiempre estaba como riéndose de cualquier cosa, pero mas quenada gozaba viendo las gallinas locas, así como son esosanimales de atarantados, se reía y reía, tonta según donSocorro pero la amaba tanto, tanto tanto… la veía como a laluna, se le quedaba viendo y los ojos como que le chillaban,parecía mas bien que iba a llorar, como que se le iba a caerel brillo de sus ojos café, no suspiraba para no hacersenotar y así que ella supiera que la estaba viendo, porque eraeso lo que le encantaba, verla completamente natural, “…naturalidad…” decía ya a sus años cuando Victoria lo fue avisitar al hospital dos días antes de morir el ahí mismo, “…naturalidad mi amor, sé natural…” le dijo cuando ella lecomentó acerca de actuar en una obra de la escuela, Cocorí oMaría seguramente. Pues sí allí murió don Socorro, talvezfeliz, talvez no, pero bueno murió y doña Tania un par deaños después, a pesar de que tenía doce años menos falleció,tenía una pierna que le molestaba y ya después con el tiempose fue a ver al médico y pues resultó un cáncer, si así nomas, cáncer y murió no en la misma cama que su esposo, perosi en la misma sala exactamente, la misma sala que donLisandro recuerda bien aún, ahí se fue la primera mujer de suvida, la amó, tantísimo más que su papá. La segunda criaturafemenina la conocía en la embajada de Estados Unidos, estabanhaciendo fila para conseguir la visa, claro que se lasnegaron y de allí volvieron una segunda vez, ya juntos porquese casaron al mes y medio de aquel día en la embajada, un mesy medio hermoso según leyó Victoria en unas hojas queguardaba siempre entre las páginas de la biblia, claro que lohizo sin que el se diera cuenta pero bueno ahí conoció aTina, doña Albertina la madre de la fallecida, que dio a luzun primero de mayo como ya se había mencionado, unos oncemeses de aquel día en la embajada, pero dios sólo sabe quesuerte le ha heredado a don Lisandro porque trece díasdespués de parir zarpó para aquel país sin nombre, porque aella si, a ella si le dieron la visa aquella segunda vez quefueron a solicitarla, y prometiendo y prometiendo tranquilizó
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