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Sabana blanca.
Estando aún las piernas llenas de sangre mal cubiertas por lasabana blanca, los periodistas se amotinaban tras la líneaamarilla que la fuerza policial acaba de colocar frente a laacera en donde yace bella y muerta Victoria. Una joven “vivay dorada”, feliz e incapaz de darse cuenta que a la sombra delas drogas no se puede ocultar del sol, y si bien no consumíamas que su marihuana en la mañana, su marihuana después delalmuerzo y su marihuana como fiel compañera antes de dormir,para acompañar su soledad al entretejerse en la cobija que deniña su padre, ahora un viejo mas solitario aún, le regaló,un primero de mayo con su primer sueldo trabajado en lacompañía de fuerza y luz entregando los recibos de casa encasa, el día de su cumpleaños. Era sin duda alguna una joventalentosa porque todo lo vendía, todo lo lograba dar enventa; vendió una vez en una expomóvil, increíblemente, unperrito a una muchacha que acaba de comprarse un auto, con eltimo de que se vería más linda y mas acorde con las demásjóvenes que “hacían lo mismo”, ¿quién hacía lo mismo?, no losabía ni ella misma porque eso de perritos en el asiento delcopiloto o en los regazos de una joven con mas oportunidadesde vivir que una grandísima parte de los seres humanos sólolo había visto en la televisión, pero muy rara vez porque nitelevisión veía y no por querer o no gustarle sino porquetambién la había vendido. Siempre había sido así… sin embargono es, ó era mejor dicho, para otras cosas que no fueraconseguir el dinero para comer o comprar algo para la casa, ypor ahí es donde se metió ese tipo, el tal Elcer, quepromea, y aseguraba claro, el dinero que les faltaba a“Vic” y a don Lisandro el padre sumiso a sí mismo, pero sóloa el mismo porque ni habla, sólo se le ve como en una especiede charla con el silencio tremenda, de vez en cuando despuésdel otro trabajo que había conseguido, de seguridad nocturnaen una casa de empeños, a eso de las cinco y media de lamañana se sentaba frente a la panadería a esperar que leabrieran para comprar su piña de pan que tanto le gusta comercon mantequilla, solo mantequilla y siempre igual, se come elrelleno del pan, y se queda con la “cáscara” que la unta de apoquitos y poquitos en la misma caja de mantequilla. No es nibueno ni malo, simplemente no es, o a veces cuando trabaja yalguien le dirige una que otra palabra es un buen orador, esinteligentísimo, realmente lo es, pero estudiar no pudoporque estaba terminando el colegio cuando don Socorro, elabuelo de Victoria, cayó de un árbol de aguacate y mas nopudo mover sus piernas porque de la cintura para abajo no
 
sentía ni los aguacates que sostea en los regazos paraenvolverlos en papel periódico y que estuvieran listos paramas tardar el día siguiente, quedó sentado para siempre oacostado también pensándolo bien, entonces pues Lisandro dejóde ir a estudiar y se encargó de trabajar y ser ese especiede padre u hombre de la casa que nunca supo ser, no teníaigual que ahora una mujer a su lado, sólo tuvo tres mujeresen su vida, su madre que cuidaba de don Socorro y buenotambién de el, pobre Tania, así se llamaba doña Tania que alos quince años ya estaba embarazada, fue buena de verdad quesi lo fue, sólo un poco tonta le decía su pareja, porquesiempre estaba como riéndose de cualquier cosa, pero mas quenada gozaba viendo las gallinas locas, así como son esosanimales de atarantados, se reía y reía, tonta sen donSocorro pero la amaba tanto, tanto tanto… la veía como a laluna, se le quedaba viendo y los ojos como que le chillaban,parecía mas bien que iba a llorar, como que se le iba a caerel brillo de sus ojos café, no suspiraba para no hacersenotar y así que ella supiera que la estaba viendo, porque eraeso lo que le encantaba, verla completamente natural, “…naturalidad…” decía ya a sus años cuando Victoria lo fue avisitar al hospital dos días antes de morir el ahí mismo, “…naturalidad mi amor, natural…le dijo cuando ella lecomentó acerca de actuar en una obra de la escuela, Cocorí oMaría seguramente. Pues allí murdon Socorro, talvezfeliz, talvez no, pero bueno murió y doña Tania un par deaños después, a pesar de que tenía doce años menos falleció,tenía una pierna que le molestaba y ya después con el tiempose fue a ver al médico y pues resultó un cáncer, si así nomas, cáncer y murió no en la misma cama que su esposo, perosi en la misma sala exactamente, la misma sala que donLisandro recuerda bien aún, ahí se fue la primera mujer de suvida, la amó, tantísimo más que su papá. La segunda criaturafemenina la conocía en la embajada de Estados Unidos, estabanhaciendo fila para conseguir la visa, claro que se lasnegaron y de allí volvieron una segunda vez, ya juntos porquese casaron al mes y medio de aquel día en la embajada, un mesy medio hermoso sen leyó Victoria en unas hojas queguardaba siempre entre las páginas de la biblia, claro que lohizo sin que el se diera cuenta pero bueno ahí conoció aTina, doña Albertina la madre de la fallecida, que dio a luzun primero de mayo como ya se había mencionado, unos oncemeses de aquel día en la embajada, pero dios sólo sabe quesuerte le ha heredado a don Lisandro porque trece asdespués de parir zarpó para aquel país sin nombre, porque aella si, a ella si le dieron la visa aquella segunda vez quefueron a solicitarla, y prometiendo y prometiendo tranquilizó
 
a Lisandro de que no se iría sin el; bueno ya ella esta allá…y los abuelos y el padre se encargaron de la crianza deaquella desdichada alma, que once años mas tarde solo con supadre se ha quedado.¡Ay Victoria…! eso fue lo que se le logró escuchar a donLisandro al perder a la tercera mujer de su vida, y paratristeza de el, la que mas ama, bueno amó mejor dicho. Tresmujeres en una vida, en cuarenta y siete años, tres mujeresque juntas podrían sumar unos ciento setenta años no cupieronen menos de cinco décadas que ahora se ven agonizantes antela muerte de su hija. Su hija que en Eliécer se apoyó y enEliécer se hundió, bien le tiene puesto el ojo a ese tipo donLisandro, pero bueno nadie experimenta por cabeza ajenadicen, y así como dice el dicho literalmente experimentóVictoria con un golpe en la cabeza del propio Eliécer, buenono de el pero si de una orden que dio a otra de esas tantas“Victorias” para que la mataran, ¿será que el fin de todoaquel que se mete a vender drogas y decide “salirse” es elmismo? bueno es que Victoria si bien decidió salirse fue paravelar por el bienestar de la criatura que llevaba en suvientre, fruto del “amor” entre aquel que la envió matar alsaber uno: que pensaba dar a luz y dos: que se retiraría delnegocio, “…pero es que yo no le dije que la matara solo quela asustara, ¿ahora qué?...” le pregunespidamente aaquella que le ha dado fin de dos golpes en la cabeza aaquella que yace bajo la blancura linda de aquella tela queempieza a macharse de sabia roja, poco a poco mientras losperiodistas anuncian y hacen sus conjeturas sobre el crimenapuntados por la lucecita roja de las cámaras.“…Don Lisandro don Lisandro…” irrumpiendo la “calma” de unpadre que ve a su hija con el rabo del ojo a unos metros, “…don Lisandro don Lisandro…” seguía el afanado corresponsalque había irrespetado el
do not cross
policial
 
inquietándolohasta que con una pregunta punzante lo detuvo de noalterarse: “… ¿tenía su hija problemas de drogadicción? …” “…¿sabe que se le encontró con dos cigarrillos de marihuana enel pantalón?…” don Lisandro se levantó del caño en el queestaba sentado rodeado de personas y un psicólogo loco que leabrazaba inútilmente y tan sólo vió su carne de trabajo: “…Marco Araya…” y sin dar alguna información voltió y siguiócaminando hacia la unidad mas cercana de la fuerza pública.Meses después en el mismo noticiero en el que el periodistaAraya informaba acerca de una joven aparentemente involucradaen drogas que fue asesinada al frente de su hogar seanunciaba la muerte también de una joven, que a la salida deun bar-restaurante fue seguida y estrangulada y no se tieneningún sospechoso, la única e importante diferencia es que
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