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Apuntes Sobre La Casa de Bernarda Alba

Apuntes Sobre La Casa de Bernarda Alba

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Published by: Repaso y aprendo: Refuerzo escolar on Mar 24, 2013
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REFLEXIONES SOBRE LA CASA DE BERNARDA ALBA
1.
 
La idea y su tratamiento dramático. Argumento
Terminada en
1936
-el manuscrito lleva fecha de
19
de junio, dos meses antes de sumuerte-,
La casa de Bernarda Alba
 ,
considerada su obra maestra, representa la cima delteatro de García Larca. Se estrenó en Buenos Aires en
1945
(en España, la primerarepresentación o se produjo hasta
1964),
y ese mismo año y en el mismo lugar tambiénapareció la primera edición.
La casa de Bernarda Alba
 ,
como ocurre con la mayoría de las obras de García Lorca,tiene una base real. En
1935,
hablando de
Bodas de sangre
y de
Yerma,
había dicho: «De larealidad son fruto las dos obras. Reales son sus figuras; rigurosamente auténtico el temade cada una de ellas... ». Para
La casa de Bernarda Alba
 ,
Lorca se inspira en el personajede una tal Francisquita Alba, y sus hijas, que vivían en la casa colindante a la que tenía lafamilia García Larca en el pueblo de Valderrubio; tan contigua que incluso compartían elpozo de agua: “En una ocasión en que veraneaba en Valderrubio, Federico descubrió esaextraña familia de muchachas que sufrían la vigilancia tiránica de la madre, viuda desdehacía muchos años. Intrigado, el poeta decidió sorprender la vida íntima de las Alba.Utilizando el pozo de agua como puesto de observación, espió, estudió, tomó notas...”En ese mismo sentido, se ha manifestado Francisco García Lorca, hermano del poeta,quien ha puesto de relieve que «son reales, en su mayoría, los nombres de lospersonajes», así como todos acontecimientos y personajes que no forman parte de
La casa
 y que aparecen en escena, o simplemente se mencionan, proceden de la realidad, así como las referencias que podríamos llamar ambientales». Pero el autor ha transcendidoestos
o aquellos elementos reales para llevar a escena las trágicas consecuencias que sederivan de un problema profundamente humano como el del abuso de autoridad,enfrentando la autoridad irracional con los derechos de la espontaneidad y de la naturaleza.La acción de
La
casa
de Bernardo Alba,
«drama de mujeres en los pueblos de España», como lasubtitula Federico García Lorca, se desarrolla en un pueblo cualquiera de Andalucía, y suargumento gira en torno a la firme decisión de Bernarda, a la muerte de su segundo marido, deimponer para sí y para sus cinco hijas un luto de ocho años de duración. La rigurosidad del luto,el aislamiento, es tan completa y absoluta que, como afirma Bernarda, «no ha de entrar en estacasa el viento de la calle. Haceros cuenta -prosigue- que hemos tapiado con ladrillos puertas yventanas». Y esto en nombre de la costumbre inveterada, de los convencionalismos sociales,por la sencilla razón de que «así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo»El autoritarismo sin sentido de Bernarda va a chocar violentamente contra los deseos degozar de la vida y del amor de sus jóvenes hijas, que no se resignan con un futuro de ver pasarlos días como si estuvieran en un convento o en una cárcel. Semejante situación va a provocarestallidos de rebeldía, más o menos explícitos, en las hijas, desde la mayor, Angustias, que noes ninguna adolescente pues cuenta con 39 años, y es la prometida de Pepe el Romano, hastala más pequeña, Adela, que está en la flor de su juventud con sus 20 años, y que mantienerelaciones amorosas a escondidas, precisamente, con el prometido de su hermana. Aunque, en
 
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verdad, Pepe el Romano es pretendido, en secreto, también por Martirio, pues para todas se haconvertido en el símbolo de la pasión amorosa y de la libertad fuera de las normas impuestas.La suposición de que Pepe el Romano ha muerto por los disparos que efectúa Bernarda Albacuando le sorprende rondando por la casa en horas inoportunas, conduce a Adela a ladesesperación y al suicidio. Y de nuevo, como al inicio del drama, se hace sentir el gravoso pesode la muerte y el silencio... «¡Silencio he dicho! ¡Silencio!», sigue gritando Bernarda.
2.
 
Acerca del género
Aunque la obra lleva como subtítulo «Drama de mujeres en los pueblos de España», se haplanteado la cuestión de si
La casa de Bernarda Alba
no sería también una tragedia, unacontinuación de
Bodas de san
gre
y de
Yerma,
como una trilogía, al formar también parte de esaexposición del mundo dramático de las tierras de España. Elementos comunes no faltan: todasellas están protagonizadas por mujeres, el elemento sexual actúa como motor de la acción,acaban de un modo trágico, pues la muerte es el punto final en cada una de ellas,
y,
también,tienen como marco común el ambiente rural. Y, sin embargo, si atendemos a los subtítulos queGarcía Lorca les adjudica y que, en cierto
modo, las definen, observamos que
Bodas de sangre
es una tragedia», que
Yerma
es un "poema trágico» y, no obstante,
La casa de Bernarda Alba
es un "drama”.La observación de otros elementos nos llevan, sin embargo, a considerar
La casa deBernarda Alba
 
como un drama, como un drama poético de ambiente andaluz. En efecto,en esta obra ya no aparecen aquellos personajes cargados de contenido alegórico osimbólico como la Luna o la Muerte como ocurría en
Bodas de sangre,
ni danzas contrasfondos de significado mitológico como en
Yerma,
ni otras significaciones de caráctertelúrico y ritual. Tampoco aparece, salvo en dos breves canciones, el elemento poético,entendido como "verso», ni coros que resalten
y
comenten los hechos que suceden en laacción u otros elementos procedentes de la tragedia griega. Todo ello lleva a laconsideración de que
La
casa
de
Bernardo Alba
es la culminación de un proceso, un procesode depuración, de estilización quintaesenciado, que tiene como término el drama en suestricta pureza, de una austeridad y sobriedad rigurosas. Se suele afirmar que de estedrama, refiriéndose a su contenido, exclamaba García Lorca: “¡Ni una gota de poesía!¡Realidad! ¡Realismo!”
3.
La unidad de acción
La casa de Bernarda Alba
se estructura en tres actos continuados, prescindiendo Lorcade la división en escenas. De este modo, la acción -en la que apenas si suceden hechos deinterés- discurre resueltamente, sin que la división en escenas interrumpa el discurso, paracentrarse, por contraste, en el violento drama interior de los personajes y en susfrustraciones individuales.A lo largo de todo el drama no se produce más que una sola acción, lo que ayuda acondensar e intensificar los conflictos interiores de los personajes. Sin embargo, muchomás importante que lo que ocurre en el interior de la casa es lo que sucede fuera de ella.Incluso se puede afirmar con exactitud que lo que ocurre entre aquellas cuatro paredes no
 
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es más que un eco -de dramáticas resonancias- de lo que sucede realmente fuera de ellas.Así, cobran especial significación los miedos "al qué dirán” de Bernarda y sus hijas, a lo quepuedan pensar los demás vecinos sobre ellas: "De todo tiene la culpa esta crítica que nonos deja vivir», exclama Amelia. También, en este sentido, más íntimas resonanciasprovocan en el ánimo de las hijas los cantares de los segadores, cantares que llegan hastael interior de la casa, en sones amortiguados, y que hacen suspirar de pasión a Adela: “¡Ay,quién pudiera también salir a los campos!” Y, sobre todo, de mayor trascendencia en eldrama son los hechos que suceden por los alrededores de la casa, las silenciosas visitasnocturnas de Pepe el Romano...El Acto primero hace la función tradicional de presentación de la acción. En él asistimos,de un modo indirecto (ya que ocurre fuera de escena) a cómo se va desarrollando elsolemne funeral por el alma del marido de Bernarda Alba. Y a través de la conversaciónque mantienen La Poncia y la Criada, el espectador queda apercibido, sobre todo, delcarácter y modo de ser de Bernarda, pero también del odio de La Poncia, quien lleva, noobstante, treinta años a su servicio. Este clima de odio soterrado, reprimido y noexteriorizado, es el que se respira en el ambiente a lo largo de toda la obra, hasta queestalla. Bernarda es una «mandona» y una «dominanta», a quien le gusta que las cosasestén limpias y relucientes, en especial porque luego vendrán todas las vecinas y vecinos alvelatorio; y, celosa de su casa, quiere dar la impresión de «buena fachada y armoníafamiliar», que es lo que exige su clase y posición social. De modo que cuando aparezcaautoritaria en escena, exigiendo «¡Silencio!», en el espectador ya se ha creado una actitudde animadversión contra ella. Una vez despedido el duelo, y de la orden de Bernardaexigiendo a sus hijas ocho años de luto, y que durante ese tiempo «no ha de entrar en estacasa el viento de la calle», por lo que han de hacerse a la idea de que «hemos tapiadopuertas y ventanas», la acción se centra en la situación anímico en que coge a cada una delas hijas tan riguroso luto. En especial en Angustias, pretendida por Pepe el Romano -aunque es de «público» conocimiento que más que ella es su dinero-; y, sobre todo, Adela,la más joven de las hijas, que no puede hacerse a la idea de permanecer encerrada: «Esteluto me ha cogido en la peor época de mi vida para pasarlo [... ] Yo no puedo estarencerrada. No quiero que se me pongan las carnes como a vosotras; no quiero perder miblancura en estas habitaciones; mañana me pondré mi vestido verde y me echaré a pasearpor la calle. ¡Yo quiero salir!»Si al principio del acto, la presencia de María Josefa se escondía tras la «Voz» que, desdedentro, llama insistentemente a su hija, a Bernarda, esa misma presencia se hará realidad,con ímpetu, al final del mismo. Por una parte, oponiéndose al autoritarismo de Bernarda,que se pone de relieve, en este Acto primero, con su continua exigencia de silencio, al queMaría Josefa parece responder con un «No, no me callo»... Y por otra, al gritar de maneradesaforada lo que las hijas no se atreven a exteriorizar: «Me quiero casar, [...] quierocasarme con un varón hermoso de la orilla del mar [...] Yo quiero un varón para casarme ypara tener alegría», convirtiéndose en portavoz, sin proponérselo, de sus conciencias y desus deseos íntimos.En el Acto segundo, después de la violenta escena con que termina el acto anterior, amodo de anticlímax, las hijas de Bernarda y La Poncia se encuentran atareadas con la laborde cortar y bordar las sábanas -ironías de la vida, las sábanas de un ajuar que nunca

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