La orientación educativa desde una perspectiva intercultural
comunidad, incluida la familia así como otros agentes sociales. De esta forma, tanto loque se enseña como el cómo se enseña y el cómo se evalúa deben estar bajo la miradaatenta del orientador y de los educadores. Se trata de dotar de unos esquemasconceptuales diferentes que nos permitan observar e interpretar la realidad de maneradistinta, a la vez que posibilite ofrecer alternativas de intervención también algodistintas a las que se vienen dando.Esta obra se organiza en siete capítulos. Los dos primeros, pretenden ayudar acentrar algunos de los conceptos básicos que están detrás de este enfoque. Laclarificación del concepto de cultura es uno de ellos, que se aborda en el Capítulo 1. Seofrecen diferentes visiones del término desde distintas disciplinas, y se procura señalarlas implicaciones prioritarias del mismo para la educación. Se termina el capítulohaciendo referencia a uno de los principios básicos que está detrás de todo este discurso,y no es otro que el de igualdad de oportunidades que busca su correlato en el deigualdad en educación.El capítulo 2, sienta algunos otros conceptos como son el de estereotipo,prejuicio y racismo, y comienza a señalar también algunos de los elementos definitoriosdel enfoque intercultural en educación. Todos ellos se tratarán de manera más detalladaen los próximos capítulos, intentando encontrar el camino apropiado para llevar estospresupuestos a la labor de uno de los grupos de educadores más representativos denuestro sistema escolar, hablamos de los orientadores.Antes de entrar a detallar todos estos aspectos, incluimos un capítulo previo, elcapítulo 3, en el que se realiza un bosquejo de la diversidad escolar tal y cómo es vistapor las estadísticas oficiales. Las descripciones categóricas son las principales,haciéndose especial mención a la población inmigrante, a los alumnos de educaciónespecial, a la población gitana, a la diversidad lingüística o al alumnado de zonasrurales. Este capítulo tiene el objetivo prioritario de cuestionar este tipo de visionesparciales de la realidad. La diversidad de nuestros alumnos no se puede restringir a lapertenencia o no a un grupo determinado, somos, son, mucho más complejo que todoesto.El capítulo 4 tiene ya una mayor implicación práctica. Se reflexiona tambiénsobre los modelos de intervención que suelen caracterizar la labor de los orientadores, yse propone un modelo colaborativo y dinamizador que busque el trabajo en grupo detodo el equipo docente. El orientador no debe ser considerado como un experto al quetodos acuden para que solucione una serie de problemas. El orientador debe ser unmiembro más del equipo, que trabaja de manera cooperativa con sus compañeros. Entretodos se intentarán buscar las soluciones a las diferentes situaciones que se dan en elcentro. La integración de estos presupuestos debe apoyarse en el trabajo compartido yen la inclusión tanto de los presupuestos y fines a perseguir como de los objetivos ycontenidos, así como las estrategias de enseñanza y evaluación, dentro del proyecto decentro. Se debe intentar la implicación de todos en un proyecto común. Se darán algunaspistas para alcanzar dicho objetivo.La puesta en práctica de estos planteamientos exige en el equipo de orientaciónuna serie de competencias, que se están viniendo en denominar competenciasinterculturales. En el capítulo 5, veremos cuáles son las competencias que parecen sernecesarias para asumir la orientación desde una perspectiva intercultural y se ofrecerán
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