JULIO VERNE4
PRÓLOGO
Muchos Robinsones han despertado ya lacuriosidad de nuestros jóvenes lectores. Daniel deFoë, en su inmortal
Robinsón Crusoé,
ha puesto enescena al hombre solo; Wyss, en su
Robinsón Suizo
, ala familia; Cooper, en
El Cráter
, a una sociedad consus múltiples elementos, y yo en
La Isla Misteriosa
hepresentado a algunos sabios luchando con lasnecesidades de su penosísima situación.Se ha escrito también
El Robinsón de doce años, El Robinsón de los hielos, El Robinsón de las niñas
, y otros;pero con ser tan grande el número de novelas quecomponen la serie de los
Robinsones
, no la considerocompleta, y he creído que para ello sería convenientepublicar un libro cuyos protagonistas fueran algunosjovencitos de ocho a trece años, abandonados enuna isla, luchando por la vida en medio de las
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