Jean M. Auel Los Refugios de Piedra
Agradecimientos
No puede expresarse con palabras la gratitud quesiento por la cooperación de muchas personas queme han ayudado a conocer el antiguo mundo deaquellos que vivieron cuando los glaciaresdescendían hasta mucho más al sur de sus actualeslímites y abarcaban una cuarta parte de la superficieterrestre. No obstante, he decidido utilizar ciertosdetalles, en particular respecto a determinadas teoríasy a la cronología de algunos lugares yacontecimientos, que posiblemente no seanaceptados por buena parte de la comunidad profesional en el presente. En algunos casos puedetratarse de descuidos, pero en otros se trata dedecisiones deliberadas, normalmente porque le parecían más precisos a esta subjetiva novelista quedebe escribir acerca de las personas con unacomprensión de la naturaleza humana y de lamotivación lógica de sus acciones...Muy en especial deseo dar las gracias al doctor Jean-Philippe Rigaud, a quien conocí en mi primer viaje de investigación a Europa, en su excavaciónarqueológica del suroeste de Francia, que lleva por nombre Flageolet y fue en otro tiempo uncampamento de caza situado en una ladera desde laque se veían una ancha pradera y las manadas deanimales migratorios a los que proporcionabaalimento en la Época Glaciar. Pese a que yo era sólouna novelista estadounidense desconocida, dedicó parte de su tiempo a explicarme algunos de loshallazgos de aquel yacimiento y me ayudó aorganizar una visita a la caverna de Lascaux. Se mesaltaron las lágrimas al ver aquel santuario deesplendor prehistórico pintado por los primeroshumanos modernos en Europa durante el PaleolíticoSuperior, los hombres de Cro-Magnon, obra que nodesmerece al lado de las mejores de la actualidad.Más adelante, cuando volvimos a reunirnos en LaMicoque, un yacimiento de la primera etapa Neanderthal, empecé a tener de nuevo una percepción de ese tiempo único en los albores denuestra prehistoria en que los primeros humanosmodernos en sentido anatómico llegaron a Europa yencontraron a los neanderthales que vivían allí desdeantes de la Época Glaciar. Como deseabacomprender el proceso que se usa para investigar anuestros remotos antepasados, mi marido y yotrabajamos durante un breve período en la másreciente excavación del doctor Rigaud, la GrotteSeize. También me proporcionó numerosas ideas para comprender la vida en el rico y expansivoemplazamiento que hoy se conoce como LaugerieHaute, y que yo he llamado «Novena Caverna de losZelandonii».El doctor Rigaud ha sido de gran ayuda desde el principio de esta serie, pero deseo manifestarle miagradecimiento por su colaboración para este libroen particular. Antes de empezar a escribir
Losrefugios de piedra,
tomé toda la información quehabía recabado sobre la región y cómo era por aquelentonces, y construí el escenario de fondo de cara alargumento, inventando nombres para los distintosemplazamientos y describiendo el paisaje de formaque, cuando necesitara información, la tuvierasiempre a mano en mis propias palabras. He planteado innumerables dudas a muchos científicos yotros especialistas, pero no he pedido a nadie queverificara mi trabajo antes de la publicación.Siempre he asumido íntegramente miresponsabilidad sobre la selección de los detallesutilizados en mis libros, el modo en que decidíusarlos y la aportación debida a mi imaginación, ysigo asumiéndola. Pero como el marco empleado para esta novela es tan conocido, no sólo por losarqueólogos y otros profesionales, sino también por mucha gente que ha visitado la región, necesitabaque los detalles de fondo fueran lo más precisos posible, así que hice algo que no había hecho antes.Pedí al doctor Rigaud —conocedor de la región y laarqueología— que revisara la gran cantidad de páginas de ese material de fondo en busca de erroresevidentes. Yo no era consciente de la magnitud deltrabajo que le encargaba, y le agradezco profundamente el tiempo y el esfuerzo dedicados.Me hizo el cumplido de decirme que la informaciónera aceptablemente exacta, pero también me dio aconocer algunas cosas que yo ignoraba o no habíacomprendido, y que gracias a él pude corregir eincorporar. Soy la responsable final de cualquier error que pueda haber en la obra.Estoy también muy agradecida a otro arqueólogofrancés, el doctor Jean
Clottes, a quien conocí por mediación de su colega el doctor Rigaud. EnMontignac, en la celebración del quincuagésimoaniversario del descubrimiento de la caverna deLascaux, Clottes tuvo la gentileza de traducirme envoz baja lo esencial de algunas de las charlas dadasen francés en un congreso celebrado con motivo del
3
Leave a Comment