CAPITULO I
DE LOS SIMBOLOS Y LA SIMBOLICA
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odos los seres y las cosas expresan una realidad oculta en ellosmismos, la cual pertenece a un orden superior, al que manifiestan, y sonel símbolo de un mundo más amplio, más realmente universal, quecualquier enfoque particular o literal, por más rico que éste fuese. Enverdad la vida entera no es sino la manifestación de un gesto, lasolidificación de una Palabra, que contemporáneamente ha cristalizadoun código simbólico. Ese es el libro de la vida y del universo, en el queestá escrito nuestro nombre y el de todos los seres y las cosas, y losdistintos planos en que conviven y se expresan, comunicándoseperpetuamente, interrelacionándose entre sí a través de gestos ysímbolos. La trama entera del cosmos es en verdad un símbolo que cadauna de sus partes expresa a su manera.Y si toda la manifestación es simbólica y el universo un lenguaje, uncódigo de signos, nosotros somos también símbolos y conocemos y nosrelacionamos a través de ellos. Todo pasa entonces a ser significativo ycada cosa está representando otra de orden misterioso y superior a la quedebe la vida, su razón de ser.
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Entonces los símbolos están vivos yemiten sus mensajes, e interactuando los unos con los otros tambiénreciben y retransmiten innumerables señales y constituyen grupos,conjuntos, señales o estructuras de los que son parte. Los indefinidoscódigos simbólicos están manifestando un sólo modelo universal, laarquitectura de la tierra y el cielo, encuadrada en los límites del espacioy del tiempo.Son pues inevitables, consubstancial es al ser humano. Y ellos, como losgestos, generan el enmarque en que nos hallamos, promoviendo todas lasacciones, no sólo las que han pasado y las futuras, sino las del presente,las del ahora mismo. Si con el lenguaje pueden nombrarse todas lascosas, todas las cosas están implícitas en el lenguaje. Si lo numerabletiene signo, en esos signos está toda la posibilidad de lo numerable.Gracias al símbolo nos revelamos a nosotros mismos, pues merced a éstese forma la inteligencia, se crea nuestro discernimiento y se ordena laconducta. Pudiera decirse que él es la cristalización de una formamental, de una idea arquetípica, de una imagen. Y al mismo tiempo sulímite; lo que posibilita el retorno a lo ilimitado a través del cuerposimbólico, que permite así las correspondientes transposiciones
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