Pablo Álvarez Funes _______________________ EL CLASICISMO CONTEMPORÁNEO
EL CLASICISMO CONTEMPORÁNEO
El debate acerca de qué es buena arquitectura es tan antiguo como la arquitecturamisma. Durante todas las épocas siempre ha habido intereses en definir los parámetros enlos que se pudiera basar una adecuada teoría y práctica arquitectónicas. Hasta la RevoluciónIndustrial, e incluso hasta la Primera Guerra Mundial, parecía haber una especie de eje entorno al cual se articulaba la buena arquitectura. Este eje se basaba en la tradición,prácticamente ininterrumpida, de la arquitectura clásica en Europa.Los cambios políticos, sociales y económicos que vinieron al finalizar la PrimeraGuerra Mundial dejaron patente que los caminos seguidos por esta tradición parecíanhaberse agotado. Las Vanguardias surgieron como alternativas entusiasmadas por esoscambios que en cuatro años habían cambiado un mundo relativamente estable desde lasguerras napoleónicas. Los avances tecnológicos, el nuevo protagonismo de la mujer, ladesintegración de los estándares sociales victorianos, la ansiada independencia de muchasnaciones dentro de los antiguos imperios, el reajuste de fronteras y gobiernos e incluso loshorrores de la Guerra; todos esos factores resultan novedosos y atrayentes en una sociedadque busca mirar hacia delante para olvidar. A su vez todos estos cambios plantean nuevosretos para estos movimientos, que intentarán resolver con mayor o menor éxito perosiempre con ilusión y fe en el progreso.Las vanguardias aparecen como movimientos fundados a partir de un manifiesto y su duración viene determinada por el grado de adhesión al mismo por parte de losfirmantes del mismo o de sus discípulos. Es aquí donde nace el Movimiento Moderno en Arquitectura, en esta amalgama de movimientos y manifiestos que poco a poco se uniránpara ir conformando un nuevo eje de la verdad arquitectónica. A partir de las experienciasde Le Corbusier y la Bauhaus, se sientan las bases de una nueva arquitectura funcional,maquinista, racional, que verdaderamente es capaz de dar respuesta a los nuevos problemasde la sociedad de forma real y no teórica. Todas estas experiencias institucionalizarán lasbases del denominado Estilo Internacional, que a partir de los años 30 y sobre todo tras laSegunda Guerra Mundial, se convierte en la arquitectura garante de las libertadesdemocráticas, frente a los abusos que los regímenes totalitarios fascistas y comunistashacían del clasicismo.Sin embargo, la omnipresente y omnisapiente verdad del Movimiento Moderno,convertida a partir de los años 50 en tradición, no tardó en demostrar que también cometíaerrores y no era capaz de dar respuesta a todas las necesidades. La primera generación del
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