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La cuestión del poder
El desarrollo del movimiento revolucionario en Catalunya chocó bien pronto con una realidadcontradictoria. Su posición de vanguardia en relación al resto del Estado y la falta de un poderúnico centralizado capaz de afrontar tanto los problemas económicos como los militares, llevaron aplantear la cuestión de la dirección política de la zona antifascista. Para republicanos,socialistas moderados y el PCE -en Catalunya, el recientemente creado PSUC- había que acabar larevolución para no asustar a las democracias burguesas, evitar la aproximación de éstas a laAlemania y a la Italia fascistas, y que obtuviesen de ellas un apoyo militar (el cual nunca seconsiguió). Estos motivos hacían imprescindible la restauración del orden republicano y lacentralización de la lucha militar.Esta línea de argumento era defendida, sobre todo, por los estalinistas, dado el interés de laURSS en establecer una alianza con estas democracias contra Alemania. Además, tampoco interesaba aMoscú la existencia de una revolución que no controlaba el partido comunista puesto que podríapresentarse como alternativa al estalinismo a nivel internacional.Por otro lado, la CNT, el POUM y sectores de izquierda socialista defendían la vinculaciónentre la guerra y la revolución. Pero también para estas fuerzas se hacía cada vez más evidente lanecesidad de una forma de centralización política, económica, y, sobre todo, militar. La principalorganización revolucionaria, la CNT, se encontraba enfrentada a un dilema, ya que centralizar larevolución y la guerra significaba establecer un nuevo estado, cosa que era incompatible con suspostulados ácratas. Según García Oliver, hablando el 20 de julio, había que "
elegir entre elcomunismo libertario que significaba la dictadura anarquista y la democracia, que significaba lacolaboración
". Eso condenaba sesenta años de pensamiento anarquista, al comparar la sociedadlibertaria con una "dictadura". La experiencia de la guerra civil significaría el inicio de unacrisis mortal para el anarcosindicalismo en el Estado español. Sólo el POUM contrapuso alpragmatismo anarquista y a la restauración del Estado republicano la creación de un "Gobiernoobrero", basado en "
comités de combatientes, obreros y campesinos
". Pero su posición minoritaria ysu incidencia casi exclusivamente ceñida a Catalunya hicieron que su proyecto quedase reducidosólo al nivel propagandístico.
El nuevo Gobierno catalán
A pesar de que el Comitè de Milícies se había convertido en el poder real en Catalunya en lasprimeras semanas de la guerra, seguía existiendo el Gobierno de la Generalitat, dado que la CNT novio la necesidad de acabar con esa situación. El Gobierno autónomo sólo podía dedicarse alegalizar las conquistas ya hechas por la revolución. Así, aprobó un incremento general desueldos, la incautación de las empresas abandonadas, y la ley de sindicación obligatoria. A pesarde su falta de poder, su mera existencia, combinada con la presión que se ejercía sobre Catalunyadesde el Gobierno central, eran suficientes como para darle una cierta legitimidad. Aprovechandoel aumento de los problemas económicos y militares del Comitè de Milícies, la Generalitatconsiguió persuadir a la CNT para que aceptase la formación de un poder unificado que sería elConsell de la Generalitat -se evitaba, de paso, la palabra "Gobierno"-. La CNT, tras no pocadiscusión, aceptó la propuesta como la única forma de conseguir más ayuda militar y financiera deMadrid y de impedir que se minase la revolución.En esta situación, el día 26 de septiembre se constituyó el nuevo Gobierno catalán, compuestopor tres representantes de ERC, tres de CNT, dos del PSUC, uno del POUM, uno de la Unió deRabassaires, uno de Acció Catalana y un militar republicano. Unos días después se disolvió elComitè de Milícies, y el 9 de octubre el Consell disolvió todos los comités Revolucionarioslocales y los sustituyó por nuevos consejos municipales basados en la misma distribución derepresentantes del nuevo Gobierno de la Generalitat. Eso significaba la extensión de la influenciadel PSUC y de la UGT a muchas localidades donde no tenían presencia. Los anarcosindicalistasaceptaron este cambio porque esperaban, en vano, que les ayudaría a conseguir una representaciónmás elevada en otras zonas del Estado, donde no la tenían.A pesar de la disolución del Comitè de Milícies y de los comités locales, el PSUC y ERC noconsiguieron acabar con el poder de las fuerzas revolucionarias porque todavía tenían mucho peso,tanto por sus milicias cómo por las "patrullas de control". Eso hacía que el procesorevolucionario quedase reflejado en el trabajo del nuevo Consell.Dentro de la legislación del Consell se encuentra la creación de los Tribunales Populares,"tribunales de clase", según su creador, el Conseller de Justicia, Andreu Nin. De esta forma, seregularizó la justicia revolucionaria con unos tribunales cuyos jurados estaban formados porrepresentantes de las organizaciones antifascistas.Pero fue en la economía donde el nuevo Gobierno catalán -cuyo programa fue el del yadesaparecido Consell d'Economia- desarrolló una labor más notable, sobre todo con el famoso"Decreto de Colectivización y Control Obrero" de 24 de octubre de 1936.Este decreto, "
un monumento revolucionario a la autogestión
", regularizó las colectivizacionesya existentes y permitió llevar a cabo la de cualquier empresa de más de cien trabajadores. Lasque tenían entre cincuenta y cien obreros, podían ser colectivizadas si lo deseaban las dosterceras partes de la plantilla, y en las de menos, se permitía el control obrero. Esta últimamedida, insuficiente según el PSUC y la ERC, estaba destinada a proteger a los pequeñosempresarios leales a la República. El cincuenta por cien de los beneficios de cada Colectivizacióntenía que ser ingresado en una "Caja de Crédito Industrial", creada por la Generalitat, con el finde ayudar a las empresas colectivizadas. Cada empresa tenía su "consejo directivo" compuesto pordelegados sindicales elegidos por los trabajadores.
La revolución en peligro
A pesar de la influencia que los sectores revolucionarios tenían sobre el nuevo Consell de laGeneralitat, la colaboración que dieron en los primeros momentos a la reconstrucción del Estadorepublicano en Catalunya les trajo unas repercusiones que no esperaban. Descartada la toma del
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