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http://www.scribd.com/people/view/3502992-jorge
GUERRA CIVIL Y REVOLUCIÓN
 Andy Durgan
 Andy Durgan fue asesor histórico de la película,
Tierra y Libertad 
. Es autorde varios trabajos sobre la revolución española, y sobre el el POUM y el BOC. Milita en el grupo En lucha
LA REVOLUCIÓN EN CATALUNYA 1936-1937
Hacia la revolución
Con la elección del Gobierno del Frente Popular en febrero de 1936, desaparecieron las pocasdudas entre los sectores más reaccionarios de la sociedad española sobre la conveniencia de unademocracia parlamentaria. El complot para acabar de una vez por todas con la República empezó contoda seriedad.Las masas tampoco se estuvieron quietas. Después de las frustraciones de los últimos cincoaños, no iban a esperar a que el Gobierno republicano satisficiera sus reivindicaciones. Asaltaronlas cárceles y así impusieron la amnistía para miles de presos políticos encarcelados después delos hechos de octubre de 1934. Además, en el campo, sobre todo en Andalucía y Extremadura, losjornaleros invadieron las fincas de los terratenientes para apoderarse de la tierra. También enlas ciudades empezó una ola de huelgas de gran combatividad.El Gobierno, respaldado por los partidos comunista y socialista, reclamó la calma y la vueltaal trabajo. Se utilizaron las fuerzas del orden público en contra de los huelguistas y gruposarmados fascistas empezaron a sembrar la muerte entre los militantes de izquierdas.Los trabajadores en muchos casos no hacían caso a las autoridades. Las organizaciones obrerasempezaron a organizar milicias para defenderse. Los fascistas pronto encontraron una resistenciacombativa en las calles de Madrid y otros sitios. La situación se hacía insostenible. Si la clasetrabajadora no estaba dispuesta a tomar el poder, la derecha sí que estaba dispuesta a intentarlo.El 19 de julio de 1936 comenzó, como en el resto del Estado español, la sublevación militar enCatalunya y, también como en otros lugares, fue sofocada por la resistencia popular. Lasorganizaciones obreras, y en Catalunya principalmente la CNT, fueron quienes tomaron la iniciativay combatieron la sublevación con las pocas armas de las que disponían. A pesar de que lospreparativos de los golpistas eran conocidos, las autoridades republicanas no se mostrabandispuestas a armar a las masas. Incluso en Catalunya, donde durante los días anteriores al 19 dejulio, se había establecido un Comité de Enlace entre la CNT y Esquerra Republicana de Catalunya,la Generalitat no sólo se negó a las urgentes peticiones de los anarcosindicalistas sino que laPolicía, bajo sus órdenes, procedió a desarmarlos.En esta situación, la CNT, el POUM y otras organizaciones obreras buscaban armasdesesperadamente.
La batalla de Barcelona
A las cuatro de la mañana del día 19, los militares salieron de los cuarteles gritando "Viva laRepública!", "Viva España!" con la intención de ocupar los puntos estratégicos de la ciudad.Inmediatamente, los grupos de trabajadores que estaban vigilando los cuarteles, abrieron fuegocontra los soldados, dieron la señal de alarma y las sirenas de las fábricas comenzaron a sonar.Había comenzado la batalla de Barcelona.Las tropas llegaron a tomar la plaza de Catalunya, la plaza España y la plaza Universidad, perocada vez estaban más cercados por los trabajadores. A primera hora de la tarde, la Guardia deAsalto se puso del lado de las masas y, lo que resultó más sorprendente, lo hizo también laGuardia Civil. Esto fue decisivo para el resultado de la lucha en la calle, pero para que estasfuerzas se sumaran fue fundamental el hecho de que las organizaciones obreras se lanzaran sinesperar ayuda del Gobierno. De esta forma, demostraron su determinación de impedir el triunfo delos golpistas. La mañana del día 20 detuvieron en Barcelona al cabeza de los sublevados, elgeneral Goded, y esta noticia hizo que muchos soldados se amotinaran, matasen a sus oficiales y sepasasen al lado del pueblo. Con el asalto final al cuartel de las Drassanes, el complot militarquedó totalmente vencido en Barcelona y prácticamente ahogado en el resto de Catalunya.
El Estado en ruinas
No sólo derrotaron a los sublevados, sino que las organizaciones obreras se encontraron tambiéncon un poder importante en sus manos. Cualquier otro poder parecía haber desaparecido. SegúnOssorio y Gallardo, abogado y jurista republicano, "
no quedó más que el polvo... las cenizas delEstado
". A todos los niveles, los obreros y los campesinos intervenían y se apoderaban, por propiainiciativa, de la administración de la vida cotidiana, de la economía, del orden público, de la
 
 
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defensa, de la justicia, de las comunicaciones, del abastecimiento, de la sanidad, etc. No sólohabía comenzado la guerra civil en todo el Estado, sino que en Catalunya había estallado larevolución social.El poder real estaba ahora en manos del
Comitè de Milícies Antifeixistes
, creado al díasiguiente de la victoria popular y constituido por tres representantes de la CNT, la UGT y ERC;dos de la FAI, y uno del PSUC, del POUM, de la Unió de Rabassaires y de Acció CatalanaRepublicana. Los anarquistas, reconocida su fuerza en toda Catalunya, ejercieron una influenciadeterminante. La primera tarea del Comitè de Milícies Antifeixistes se centró en elrestablecimiento del orden público y en la organización de las milicias para luchar contra losmilitares en Aragón y en Mallorca. Las patrullas de control -unos setecientos militantes, la mitadde ellos de la CNT- fueron organizadas rápidamente para imponer el orden revolucionario en laciudad. Se trataba de sistematizar la persecución de los elementos más reaccionarios en laretaguardia. A la vez, se pretendía evitar el desorden dentro del cual militantes de base, sobretodo entre los anarquistas, habían comenzado a ejecutar a personas entre las que había enemigos dela revolución y también miembros de organizaciones rivales.
Las milicias
Las milicias se organizaron a partir de diferentes partidos y sindicatos. Se incorporarontambién policías y soldados leales a la República. La primera columna de dos mil milicianosencabezada por el anarquista Buenaventura Durruti y el militar republicano Pérez Farrás, salió deBarcelona hacia Aragón el 24 de julio. En las primeras semanas de guerra, reconquistaron granparte de Aragón -unos doscientos cuarenta pueblos- y llegaron hasta las puertas de Zaragoza yHuesca, ciudades que quedaron bajo el dominio de los sublevados.En el plazo de dos meses, el Comitè de Milícies Antifeixistes había organizado a veintidós milmilicianos repartidos en un frente de trescientos kilómetros. A finales de año, el frente se habíaextendido unos ciento cincuenta kilómetros más, y las fuerzas militares republicanas sumaban unoscuarenta mil milicianos (y algunas milicianas).En su avance, las milicias anarquistas ayudaron a formar comités revolucionarios en lospueblos. En las tierras aragonesas bajo el control de las fuerzas revolucionarias se realizaron untotal de cuatrocientas cincuenta colectivizaciones agrícolas que afectaban a 423.000 personas.Estos baluartes revolucionarios eran una garantía para la retaguardia.Las milicias, especialmente las de la CNT y las del POUM, estaban organizadas democráticamente,sin jerarquía militar hasta el punto en que los oficiales o delegados eran elegidos entre losmismos milicianos. Había también algunos militares profesionales que actuaban como técnicos.Incluso, el Comitè de Milícies Antifeixistes, consciente de la falta de experiencia militar en susfilas, creó una Escuela Popular de Guerra organizada por el anarquista García Oliver. Las dosterceras partes de la primera promoción de esta escuela perdieron la vida en el frente.
La economía colectivizada
Otra de las tareas fundamentales de las fuerzas populares fue la de intentar ordenar laeconomía catalana y crear una industria de guerra. Desde los primeros días del conflicto por todaCatalunya, los obreros habían intervenido fábricas y talleres, sobre todo aquellos que losantiguos dueños abandonaban para incorporarse al enemigo. Al final, aproximadamente un 70% de laindustria catalana fue incautada por sus trabajadores. En cada centro de trabajo eligieron comitéscompuestos por los mismos trabajadores y generalmente las empresas fueron colectivizadas.En el campo, los campesinos tomaron la tierra y se establecieron unas 300 colectivizacionesagrícolas en Catalunya durante la guerra. Sin embargo, la existencia de un número importante depequeños propietarios limitó las colectivizaciones a un nivel inferior al de otras zonas delEstado donde había una presencia más grande de jornaleros y otros campesinos sin tierra.Debemos remarcar que este gran experimento socio-económico (en su totalidad más profundo quelos primeros pasos dados por la revolución rusa) no fue debido principalmente a la iniciativa delas mismas organizaciones obreras, a pesar del papel destacado de la CNT, sino a un movimientorealmente espontáneo de la base.En un intento de unificar la economía se creó el 11 de agosto el
Consell d'Economia deCatalunya
para, en sus propias palabras, "dar apoyo a la revolución y orientar decididamente susesfuerzos en la dirección de la colectivización de nuestra economía". Aunque fue la Generalitatquien formalmente organizó el Consell, las organizaciones obreras y el Comitè de MilíciesAntifeixistes lo dominaron. Su ambicioso programa escrito por Andreu Nin, del POUM, tenía comofinalidad la "transformación socialista" de la economía catalana. Los anarcosindicalistas, quetuvieron un papel clave en su constitución, esperaban poder consolidar su influencia a través deeste nuevo organismo.
La revolución toma fuerza
Paralelamente a estas iniciativas económicas y militares, las fuerzas revolucionariasorganizaron comités de transporte y de servicios públicos como los restaurantes populares, que yaen el mes de agosto daban comida gratuita -previa presentación del carné sindical- a más de120.000 personas diarias. El mismo Comitè de Milícies estableció un
Comitè de Abastament
quegarantizaba el abastecimiento de las milicias y los centros públicos como los hospitales. Tambiénse creó
l'Escola Nova Unificada
, un sistema de enseñanza gratuita, libre, laica, mixta y única. Larevolución también trajo consigo una liberación relativa en la vida de las mujeres. No solamentese incorporaron a todos los niveles de la lucha, desde las fábricas hasta el frente, sino quedisfrutaron de una nueva libertad en las relaciones sexuales, se estableció la legalización delaborto y la "unión libre" de las parejas, en lugar del matrimonio tradicional.Fuera de Barcelona, cada pueblo tenía su Comité Revolucionario compuesto por representantes delas organizaciones antifascistas que como el Comitè de Milícies, organizaron el nuevo ordenrevolucionario.
 
 
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La cuestión del poder
El desarrollo del movimiento revolucionario en Catalunya chocó bien pronto con una realidadcontradictoria. Su posición de vanguardia en relación al resto del Estado y la falta de un poderúnico centralizado capaz de afrontar tanto los problemas económicos como los militares, llevaron aplantear la cuestión de la dirección política de la zona antifascista. Para republicanos,socialistas moderados y el PCE -en Catalunya, el recientemente creado PSUC- había que acabar larevolución para no asustar a las democracias burguesas, evitar la aproximación de éstas a laAlemania y a la Italia fascistas, y que obtuviesen de ellas un apoyo militar (el cual nunca seconsiguió). Estos motivos hacían imprescindible la restauración del orden republicano y lacentralización de la lucha militar.Esta línea de argumento era defendida, sobre todo, por los estalinistas, dado el interés de laURSS en establecer una alianza con estas democracias contra Alemania. Además, tampoco interesaba aMoscú la existencia de una revolución que no controlaba el partido comunista puesto que podríapresentarse como alternativa al estalinismo a nivel internacional.Por otro lado, la CNT, el POUM y sectores de izquierda socialista defendían la vinculaciónentre la guerra y la revolución. Pero también para estas fuerzas se hacía cada vez más evidente lanecesidad de una forma de centralización política, económica, y, sobre todo, militar. La principalorganización revolucionaria, la CNT, se encontraba enfrentada a un dilema, ya que centralizar larevolución y la guerra significaba establecer un nuevo estado, cosa que era incompatible con suspostulados ácratas. Según García Oliver, hablando el 20 de julio, había que "
elegir entre elcomunismo libertario que significaba la dictadura anarquista y la democracia, que significaba lacolaboración
". Eso condenaba sesenta años de pensamiento anarquista, al comparar la sociedadlibertaria con una "dictadura". La experiencia de la guerra civil significaría el inicio de unacrisis mortal para el anarcosindicalismo en el Estado español. Sólo el POUM contrapuso alpragmatismo anarquista y a la restauración del Estado republicano la creación de un "Gobiernoobrero", basado en "
comités de combatientes, obreros y campesinos
". Pero su posición minoritaria ysu incidencia casi exclusivamente ceñida a Catalunya hicieron que su proyecto quedase reducidosólo al nivel propagandístico.
El nuevo Gobierno catalán
A pesar de que el Comitè de Milícies se había convertido en el poder real en Catalunya en lasprimeras semanas de la guerra, seguía existiendo el Gobierno de la Generalitat, dado que la CNT novio la necesidad de acabar con esa situación. El Gobierno autónomo sólo podía dedicarse alegalizar las conquistas ya hechas por la revolución. Así, aprobó un incremento general desueldos, la incautación de las empresas abandonadas, y la ley de sindicación obligatoria. A pesarde su falta de poder, su mera existencia, combinada con la presión que se ejercía sobre Catalunyadesde el Gobierno central, eran suficientes como para darle una cierta legitimidad. Aprovechandoel aumento de los problemas económicos y militares del Comitè de Milícies, la Generalitatconsiguió persuadir a la CNT para que aceptase la formación de un poder unificado que sería elConsell de la Generalitat -se evitaba, de paso, la palabra "Gobierno"-. La CNT, tras no pocadiscusión, aceptó la propuesta como la única forma de conseguir más ayuda militar y financiera deMadrid y de impedir que se minase la revolución.En esta situación, el día 26 de septiembre se constituyó el nuevo Gobierno catalán, compuestopor tres representantes de ERC, tres de CNT, dos del PSUC, uno del POUM, uno de la Unió deRabassaires, uno de Acció Catalana y un militar republicano. Unos días después se disolvió elComitè de Milícies, y el 9 de octubre el Consell disolvió todos los comités Revolucionarioslocales y los sustituyó por nuevos consejos municipales basados en la misma distribución derepresentantes del nuevo Gobierno de la Generalitat. Eso significaba la extensión de la influenciadel PSUC y de la UGT a muchas localidades donde no tenían presencia. Los anarcosindicalistasaceptaron este cambio porque esperaban, en vano, que les ayudaría a conseguir una representaciónmás elevada en otras zonas del Estado, donde no la tenían.A pesar de la disolución del Comitè de Milícies y de los comités locales, el PSUC y ERC noconsiguieron acabar con el poder de las fuerzas revolucionarias porque todavía tenían mucho peso,tanto por sus milicias cómo por las "patrullas de control". Eso hacía que el procesorevolucionario quedase reflejado en el trabajo del nuevo Consell.Dentro de la legislación del Consell se encuentra la creación de los Tribunales Populares,"tribunales de clase", según su creador, el Conseller de Justicia, Andreu Nin. De esta forma, seregularizó la justicia revolucionaria con unos tribunales cuyos jurados estaban formados porrepresentantes de las organizaciones antifascistas.Pero fue en la economía donde el nuevo Gobierno catalán -cuyo programa fue el del yadesaparecido Consell d'Economia- desarrolló una labor más notable, sobre todo con el famoso"Decreto de Colectivización y Control Obrero" de 24 de octubre de 1936.Este decreto, "
un monumento revolucionario a la autogestión
", regularizó las colectivizacionesya existentes y permitió llevar a cabo la de cualquier empresa de más de cien trabajadores. Lasque tenían entre cincuenta y cien obreros, podían ser colectivizadas si lo deseaban las dosterceras partes de la plantilla, y en las de menos, se permitía el control obrero. Esta últimamedida, insuficiente según el PSUC y la ERC, estaba destinada a proteger a los pequeñosempresarios leales a la República. El cincuenta por cien de los beneficios de cada Colectivizacióntenía que ser ingresado en una "Caja de Crédito Industrial", creada por la Generalitat, con el finde ayudar a las empresas colectivizadas. Cada empresa tenía su "consejo directivo" compuesto pordelegados sindicales elegidos por los trabajadores.
La revolución en peligro
A pesar de la influencia que los sectores revolucionarios tenían sobre el nuevo Consell de laGeneralitat, la colaboración que dieron en los primeros momentos a la reconstrucción del Estadorepublicano en Catalunya les trajo unas repercusiones que no esperaban. Descartada la toma del

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