Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
1Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Malinowsky, Bronislaw - Magia Ciencia y Religion[Rtf]

Malinowsky, Bronislaw - Magia Ciencia y Religion[Rtf]

Ratings: (0)|Views: 6 |Likes:
Published by Cutxo

More info:

Published by: Cutxo on Mar 28, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as RTF, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

10/07/2013

pdf

text

original

 
BRONISLAW MALINOWSKI
 
MAGIA, CIENCIA Y RELIGI?N
 
1
 
MAGIA, CIENCIA Y RELIGIÓN
I. EL HOMBRE PRIMITIVO Y SU RELIGIÓN
 No existen pueblos, por primitivos que sean, que carezcan de religión o magia. Tampoco existe, hade añadirse de inmediato, ninguna raza de salvajes que desconozca ya la actitud científica, ya la ciencia, a pesar de que tal falta les ha sido frecuentemente atribuida. En toda comunidad primitiva, estudiada por observadores competentes y dignos de confianza, han sido encontrados dos campos claramentedistinguibles, el Sagrado y el Profano; dicho de otro modo, el dominio de la Magia y la Religión, y eldominio de la Ciencia.Por un lado, hallamos los actos y observancias tradicionales, considerados sacros por los aborígenesy llevados a efecto con reverencia y temor, encercados además por prohibiciones y reglas de conductaespeciales. Tales actos y observancias se asocian siempre con creencias en fuerzas sobrenaturales, primordialmente las de la magia, o con ideas sobre seres, espíritus, fantasmas, antepasados muertos, odioses. Por otro lado, un momento de reflexión basta para mostrarnos que no hay arte ni oficio, por  primitivo que sea, ni forma organizada de caza, pesca, cultivo o depredación que haya podido inventarseo mantenerse sin la cuidadosa observación de los procesos naturales y sin una firme creencia en suregularidad, sin el poder de razonar y sin la confianza en el poder de la razón; esto es, sin los rudimentosde lo que es ciencia.El mérito de haber establecido los cimientos de un estudio antropológico de la religión pertenece aEdward B. Tylor. En su conocida teoría mantiene que la esencia de la religión primitiva es el animismo, osea, la creencia en seres espirituales, y muestra cómo tal creencia se ha originado de una interpretaciónequivocada pero congruente de sueños, visiones, alucinaciones, estados catalépticos y fenómenossimilares. El filósofo o teólogo salvaje, al reflexionar sobre tales cosas, dio en distinguir el cuerpo delalma humana. Pues bien, es obvio que el alma continúa viviendo tras la muerte porque se aparece en lossueños, persigue y obsesiona a los vivos en visiones y recuerdos y parece influir en los destinos de loshombres. De tal suerte se originó la creencia en los aparecidos y en los espíritus de los muertos, en lainmortalidad y en el mundo de más allá de la muerte. Ahora bien, el hombre en general, y el primitivo en particular, tiende a imaginar el mundo externo a su propia imagen. Y como los animales, las plantas y losobjetos se mueven, actúan, están dotados de una conducta, ayudan al hombre o le son adversos, es el casoque habrán de estar animados por un alma o espíritu. De tal modo el animismo, esto es, la filosofía y lareligión del hombre primitivo, se ha visto construido sobre la base de observaciones e inferenciasequivocadas pero comprensibles en una mente impulida y tosca.La interpretación de la religión primitiva debida a Tylor, a pesar de la importancia que en su díatuvo, se basaba en una serie de datos demasiado angosta y concedía al salvaje un status de racionalidad ycontemplación demasiado alto. El trabajo que sobre el terreno ha sido llevado a término por recientesespecialistas nos muestra el primitivo más interesado en pesca y horticultura, en hechos y festejos de sutribu, que en especulaciones sobre sueños y visiones o en explicaciones de «dobleo estadoscatalépticos, a la vez que revela otros muchos aspectos de la religión primitiva que es imposible encajar en el esquema de Tylor referente al animismo.El enfoque mucho más extenso y profundo de la antropología moderna encuentra su expresión másadecuada en los eruditos e inspirados escritos de sir James Frazer. En tales obras ha establecido éste lostres problemas madres que, en lo relativo a la religión primitiva, son los que ocupan a la antropología dehoy: la magia y su relación con la religión y la ciencia, el totemismo y el aspecto sociológico del credosalvaje; los cultos de la fertilidad y la vegetación. Será mejor que examinemos estos temas por orden.El libro de Frazer,
 La rama dorada
, ese gran código de la magia primitiva, muestra con claridad queel animismo no es la única, ni tampoco la dominante, creencia de la cultura salvaje. El primitivo buscaante todo consultar el curso de la naturaleza para fines prácticos y lleva a cabo tal cosa de modo directo, por medio de rituales y conjuros, obligando al viento y al clima, a los animales y a las cosechas, aobedecer su voluntad. Sólo mucho después, al toparse con las limitaciones del poder de su magia, sedirigirá a seres superiores, con miedo o con esperanza, en súplica o en desafío; tales seres superiores serándemonios, espíritus de los antepasados o dioses. Es en esa distinción entre lo que, por una parte, escontrol directo y, por otra, propiciación de poderes superiores donde sir James Frazer ve la diferenciaentre magia y religión. La magia, basada en la confianza del hombre en poder dominar la naturaleza demodo directo, es en ese respecto pariente de la ciencia. La religión, la confesión de la impotencia humanaen ciertas cuestiones, eleva al hombre por encima del nivel de lo mágico y, más tarde, logra mantener suindependencia junto a la ciencia, frente a la cual la magia tiene que sucumbir.Esta teoría de la religión y la magia ha sido el punto de partida de los más modernos estudiosconsagrados a esos dos temas gemelos. El profesor Preuss en Alemania, el doctor Marett en Inglaterra,
2
 
Hubert y Mauss en Francia, han elaborado independientemente ciertos enfoques que, en parte, son críticasa Frazer y, en parte, siguen las líneas de su investigación. Estos estudiosos postulan que, a pesar de susimilar apariencia, ciencia y magia difieren sin embargo de un modo radical. La ciencia nace de laexperiencia, la magia está fabricada por la tradición. La ciencia se guía por la razón y se corrige por laobservación; la magia, impermeable a ambas, vive en una atmósfera de misticismo. La ciencia estáabierta a todos, es decir, es un bien común de toda la sociedad; la magia es oculta, se enseña por medio demisteriosas iniciaciones y se continúa en una tradición hereditaria o, al menos, sumamente exclusiva.Mientras que la ciencia se basa en la concepción de ciertas fuerzas naturales, el hontanar de la magia es laidea de un poder místico e impersonal en el que creen la mayor parte de los pueblos primitivos. Tal poder,llamado
mana
por algunos melanesios,
arungquiltha
por ciertas tribus australianas,
wakan, orenda,manitu
por algunos indios de América, y que en otros lugares carece de nombre, es, se ha establecido, unaidea casi universal que se encuentra en cualquier lugar donde florezca la magia. De acuerdo con losestudiosos que acabo de mencionar, podemos encontrar, entre los pueblos más primitivos y entre los más bajos salvajes, una creencia en una fuerza sobrenatural e impersonal que mueve todas aquellasoperaciones que son pertinentes para el salvaje y son causa de todos aquellos sucesos verdaderamenteimportantes que acaecen en la esfera de lo sacro. De esta suerte, el mana, y no el animismo, es la esenciade la «religión preanimista» y, a la vez, constituye la esencia de la magia que, de tal modo, resultaradicalmente diferente de la ciencia.La pregunta, empero, de qué será el mana sigue en pie: en efecto, ¿qué es esa fuerza mágicaimpersonal que, en la suposición del salvaje, domina todas las formas de su credo? ¿Se trata de una ideafundamental, de una categoría innata de la mente primitiva, o acaso puede explicarse por elementos aúnmás simples y más primordiales de la psicología humana o de la realidad en la que el primitivo vive? Lascontribuciones más originales y más importantes a este problema han sido ofrecidas por el difunto profesor Durkheim, y tocan también el otro tema que abrió sir James Frazer: el del totemismo y losaspectos sociológicos de la religión.El totemismo, citando la clásica definición de Frazer, «es una íntima relación cuya existencia sesupone, por un lado, entre un grupo de gentes emparentadas y una especie de objetos naturales oartificiales por el otro, objetos a los que se llama tótems del grupo humano». De suerte que el totemismotiene dos caras: es un modo de agrupamiento social y un sistema religioso de creencias y prácticas. Cualla religión, expresa el Interés que el hombre primitivo confiere a lo, que le rodea, el deseo de postular afinidades y de dominar los mas importantes objetos: por encima de todo las especies vegetales oanimales, más raramente objetos inanimados que son útiles y, por fin y por gran infrecuencia, cosas queson producto de su propia industria. Como regla general las especies de animales y plantas queconstituyen el alimento cotidiano o, en todo caso, los animales comestibles o útiles comparten una formaespecial de reverencia totémica y son tabúes para los miembros del clan que está asociado con esa especiey que en ocasiones lleva a efecto ritos y ceremonias destinados a favorecer su multiplicación. El aspectosocial del totemismo consiste en la subdivisión de la tribu en unidades menores, apellidadas enantropología
clanes, gentes, sibas o fratrías.
En el totemismo vemos, por consiguiente, no el resultado de las tempranas especulaciones del hom- bre en torno a misteriosos fenómenos, sino una combinación de ansiedad utilitaria por los más necesariosobjetos de sus inmediaciones con cierta preocupación por aquellos que captan su imaginación y atención,como, por ejemplo, hermosos pájaros, reptiles y animales peligrosos. Merced a nuestro conocimiento delo que puede llamarse la actitud totémica de la mente, la religión primitiva se ve más cerca de la realidady de los intereses prácticos de la vida del salvaje que lo que parecía en su aspecto «animista», cual loacentuaron Tylor y los primeros antropólogos.Mediante su aparentemente extraña asociación con una forma problemática de división social meestoy refiriendo al sistema de clanes; el totemismo ha enseñado, además, otra lección a la antropología: leha revelado la importancia del aspecto sociológico en todas las formas culturales tempranas. El salvajedepende del grupo con el que directamente está en contacto a la vez para la cooperación en lo práctico y para la solidaridad en lo mental, y tal dependencia es mucho mayor que la del
hombre civilizado.Siendo el caso que cual puede apreciarse en el totemis
mo, la magia y muchasotras pr
ácticas
el culto pri
mitivo, as
í como el ritual, están cercanamente relacionados con preocupaciones prácticas y con necesidades mentales, tiene que haber una conexión íntima entre laorganización social y el credo religioso. Tal cosa ya la entendió aquel pionero de la antropología religiosaque fue Robertson Smith, cuyo principio de que la religión del primitivo «era esencialmente asunto de lacomunidad y no de los individuos» se ha convertido en un
leit motiv
de la investigación moderna. Deacuerdo con el profesor Durkheim, quien postuló este enfoqué con gran energía, «lo religioso» es idénticoa «lo social». Pues «de una manera general... una sociedad posee todo lo que se precisa para hacer nacer la sensación de lo divino en las mentes de los hombres tan sólo mediante el poder que sobre ellas detenta;
3

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->