Fernando Pessoa tenía un gran baúl
Fernando Antonio Nogueira Pessoa tenía un gran baúl. Tan grande era el baúl que aúnsaltan de él, como maravillas animadas, poemas y ensayos. Este hombre múltipleescribió poemas que son orgullo de la lengua portuguesa y de la poesía, fabricó estéticasque atribuyó a sus heterónimos, escribió manifiestos en desafío a las naciones y a los poetas de su tiempo, redactó ensayos políticos que son monumentos poéticos, analizódía a día la evolución de Portugal, se estudió a sí mismo en los textos de psiquiatría, seinternó en las ciencias ocultas, proclamó el advenimiento de un nuevo imperialismo – esta vez cultural y lusitano- para ser dado al mundo como algo más grande que losDescubrimientos, y, a él mismo, se impuso la tarea de convertirse en un poeta que partiera la historia del hombre, un Super Camôes, pues toda forma política era unaderivación de la cultura y sólo una gran renovación cultural era anuncio de unarenovación de las formas de gobierno; este clímax de la historia humana estaba siemprerepresentado en un poeta y él miraba a Shakespeare para saber de su propia estatura.Excelsa megalomanía, mesianismo irreducible; bello sueño de un Super Poeta alzadohasta las cimas donde el tiempo se domina y la palabra es soberana, donde la culturaredime y regenera y donde la poesía es la suprema fuente.Se sabe de su vida, de su orfandad, del viaje a África del Sur con el padrastrodesignado Cónsul en Durban, sus primeros versos en inglés y su elección, conciente yvoluntaria, de la lengua portuguesa, más como patria que como lengua. Se sabe deOphelia, la tímida dependiente de comercio, de su vinculación a lo esotérico, de suhomosexualidad reprimida y jamás materializada. Tantas cosas en aquel baúl,arbitrarias, es verdad, inaceptables a nivel de realidad, es cierto, pero de eso no se trata,más bien de una “cosa mental”, como gustaba decir Leonardo da Vinci. Algunas deestos temas he analizado en mi ensayo
Pessoa, la respuesta de la palabra
(Academia Nacional de la Historia de Venezuela, Caracas, 1992). Quizás sea el berlinés GeorgRudolf Lind el mayor estudioso de las teorías estéticas de Pessoa. Lind fue profesor enlas escuelas alemanas de París y Lisboa y se doctoró en Bochum con una tesis titulada precisamente
Teoría poética de F. Pessoa.
No hay estudio, el idioma que se quiera,donde no haya referencia a Joâo Gaspar Simôes, sin duda el mejor biógrafo de Pessoa.Referencia obligada es también Antonio Cuadros, con dos excelentes volúmenes. Aellos me remito.Pessoa no tuvo una estética, tuvo varias. El poeta sostiene que el hecho de cada uno desus heterónimos fue algo inconsciente, aunque quienes lo hemos estudiado pensamosque tales estéticas fueron maduradas primero que los heterónimos y que estos fueroncreados, en mucho, para defender aquellas tesis previamente delineadas. Los títulos sesuceden: saudocismo –elevación de la saudade portuguesa a nivel de categoría estética-, paulismo – reacción contra Baudelaire donde pretendía sacar la poesía de los predios delalma y lograr una fusión entre esta y la Naturaleza-, interseccionismo, neoclasicismo,sansacionismo –la sensación como base de todo arte, síntesis de todos los ismosanteriores. Los heterónimos sostendrán fieras batallas entre sí. Reis será neo-clásico,Alvaro de Campos defenderá la tesis del sensacionismo y escribirá un elocuentemanifiesto futurista, mientras el “discípulo” de Reis, Alberto Caeiro, caerá encontradicciones.
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