Contrariamente a la creencia popular, la educación en Gran Bretaña entre 1800 y1840, antes de cualquier intervención del gobierno, era relativamente buena, aunqueesto dependiera de fondos que eran casi completamente privados. En aquel entonceslos padres trabajadores eran los más grandes benefactores de la educación seguidospor la iglesia
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Desde luego, es de notar que entonces había menos educación por niñoque la actual, así como también menos de todo lo demás, y a su vez el presupuestoestatal era mucho menor. Sin embargo, he calculado que únicamente el 1 por cientodel total del presupuesto estatal neto era destinado para la educación de los niños deInglaterra en 1833. Para el año de 1920, cuando la gratuidad y obligatoriedad seconvirtieron en un mandato legal, el porcentaje había caído en un 0.7 por ciento.
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Las pruebas muestran que los padres trabajadores, quienes tenían ingresoscrecientes a partir de 1818 en adelante, gastaban importantes cantidades eneducación para sus hijos, antes de que la educación fuera legalmente obligatoria ygratuita. La obligatoriedad no vino sino hasta 1880 y su gratuidad hasta 1891.La tabla 1 demuestra que el crecimiento de inscripciones escolares, entre 1818 y1858, excedió el crecimiento anual de la población. Después de inventariar el primercenso educativo en 1851, se observo que el periodo promedio de asistencia escolar, deniños de clase obrera, era casi de cinco años. Para 1858 la “Comisión de Newcastle”,observo que el numero se había elevado a casi seis años. A su vez la comisióninformo que " casi todos reciben alguna cantidad de educación de la escuela en algúnperíodo u otro. "
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W.E. Forster, autor de la famosa ley de 1870, señalo que la intención al introducirestablecimientos educativos fiscales con pensión, no era para remplazar el ya ampliosistema de educación privada, si no para " llenar los vacios " que podían existir. Sinembargo, sus funcionarios fueron muy ambiciosos en los informes sobre lasnecesidades escolares, y una vez que las escuelas gubernamentales fueron construidasera común observar su subutilización. La consecuente vergüenza que ocasionó en losconsejos educativos el ver a las escuelas casi vacías hizo que estos recurrieran a labaja de pensiones y al uso de beneficios fiscales para llenar esos espacios vacios. Ladisminución de las pensiones consecuentemente amplió la demanda. Sin embargo, taldisminución afecto directamente a las escuelas privadas, muchas de las cuales nopodían sobrevivir a tal competencia desleal.
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