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Kung - Grandes pensadores cristianos - Orígenes

Kung - Grandes pensadores cristianos - Orígenes

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08/02/2013

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“Orígenes: La gran síntesis de Antigüedad Clásica y Cristianismo”, en Hans Küng,
Grandes Pensadores Cristianos
, pp.43-66.1. El nuevo retoCuando nació Orígenes, hacia el año 185, el cristianismo era todavía una pequeña minoríadentro del Imperio romano. Nadie habría imaginado entonces que, pasados poco más de 150años, sería ya la Iglesia del Imperio. Pues el gobierno imperial, que en el siglo I, bajo Nerón,había iniciado una persecución, pasajera y de localización limitada, de cristianos (de la quefue víctima Pablo), iba a entablar ahora un combate a vida o muerte con la comunidadcristiana. ¿Quién saldría vencedor? Muy pocos ponían en duda, a finales del siglo II y principios del III, que triunfaría el Imperio.Pero no nos llamemos a engaño: el ser una minoría no quería decir entonces que elcristianismo careciese de influencia. El inglés Henry Chadwick, historiador de la Iglesia, loha señalado con razón: fue precisamente el filósofo alejandrino Kelsos (Celso), que habíaintentado justificar, desde una perspectiva filosófico-teológica, la religión tradicional politeísta estatal romana, quien, al parecer, también echó de ver antes que nadie la pujanzadel joven cristianismo: «que esa comunidad apolítica, quietista y pacifista, tenía en su manola transformación del orden social y político del Imperio romano».¿¡El cristianismo como fuerza subversiva, revolucionaria!? Pero se necesitaba la mente máscapaz de la Iglesia para reaccionar adecuadamente al reto de esa nueva filosofía pagana. ConOrígenes, de la ciudad egipcia de Alejandría, gran centro cultural, poseyó entonces la Iglesiaesa mente lúcida. Orígenes: un teólogo brillante y muy celebrado, pero también muycuestionado.En la historia de la teología, se le ha atribuido durante siglos una importancia secundaria. Noen vano fue tachado de hereje, no en vano fue condenado en Oriente y se vio eclipsado enOccidente por Agustín y Tomás de Aquino. En el ámbito católico alemán fue Hans Urs vonBalthasar quien insistió enérgicamente en que Orígenes fuese puesto a la altura de Agustín deHipona y Tomás de Aquino, confiriéndole así el lugar que le corresponde históricamente: con pleno derecho. Otros, como el teólogo protestante Adolf von Harnack, le habían otorgado eselugar hacía ya mucho tiempo.¿Mas por qué ejerció Orígenes tal fascinación en un teólogo católico como Balthasar (quien,lamentablemente, promovió en los años setenta y ochenta la política anticonciliar romana)?Porque en los años treinta y cuarenta Balthasar, Henri de Lubac y sus amigos del centro jesuita de La Fourviére, de Lyon, llegaron a socavar, gracias a esa tradición griega, el predominio casi absoluto de la neoescolástica romana en la Iglesia católica de aquellostiempos. Ninguno de los grandes teólogos, desde los capadocios hasta Agustín, Dionisio,Máximo, Escoto Eriúgena y Eckhart, dice Balthasar, pudo «substraerse a la casi mágicafuerza de atracción del -así le llamaban- "hombre de acero"», y algunos se dejaron seducir totalmente por él: «Si se le quita a Eusebio el brillo origenista, lo que queda es un dudosoteólogo semiarriano y un diligente historiador. Jerónimo le copia, pura y simplemente,cuando comenta la Escritura, e incluso cuando, duro y colérico exteriormente, ya había rotolas cadenas y renegado de los vínculos que le mantenían atado al maestro. Basilio y Gregorio Nacianceno recopilan con entusiástica admiración los más seductores pasajes de losinnumerables escritos de aquél a quien retornaron a lo largo de toda su vida, siempre que lalucha diaria les daba unos instantes de reposo; Gregorio de Nisa se vio seducido aún máshondamente por él. A través de las obras de los capadocios llega, casi intacto, a Ambrosio,
 
quien, sin embargo, lo conoce también de primera mano y hace extractos de su obra: algunasde sus lecturas del breviario (como también, por supuesto, muchas de Jerónimo y de Beda)son textos, prácticamente sin modificar, de Orígenes».Alejandría, ciudad del saber, ciudad de la filosofía: allí, cuando Orígenes se forma y empiezaa pensar como cristiano, comienza a desarrollarse la última gran filosofía griega: elneoplatonismo de Plotino. Ambos, el cristiano Orígenes y el pagano, unos veinte años más joven, Plotino (aproximadamente 205-270), fueron discípulos del filósofo platónico (o pitagórico) Amonio Sacas. Pero -por lo que sabemos- no llegaron a conocerse personalmente.Cuando Plotino inauguró en Roma, en el año 244, su escuela filosófica neoplatónica,Orígenes lleva viviendo más de diez años en Cesárea, capital de la provincia de Palestina.Cuánto le hubiese gustado enseñar también en Roma, donde está documentada una estanciasuya de varios meses hacia el año 215, o también en Atenas, adonde viajó en los años 232 y245.¿Qué sabemos de su persona y de su obra? Sobre Orígenes estamos mejor informados quesobre ningún otro teólogo anterior a Agustín. No sólo por fuentes autobiográficas, o sea por testimonios que Orígenes dejó de sí mismo, sino también por teólogos como Pánfilo, por eldiscurso de acción de gracias de Gregorio (¿Teodoro?) y por el historiador de la IglesiaEusebio: y aunque en todo ello surjan problemas de cronología, puede tomarse como guía elreciente y sólido trabajo, de fundamental importancia, de Pierre Nautin.2 El mártir frustradoEn Alejandría, un hombre ya había preparado intelectualmente el terreno: Tito FlavioClemente, quien enseñó en Alejandría seguramente desde el año 180. De formación clásica ysiendo, como era, un gran viajero, aquel maestro cristiano, que amaba la libertad, habíarecorrido antes de Orígenes el camino intermedio entre la herejía gnóstica y la ortodoxiaestéril. Clemente estaba convencido de que, aun manteniendo la distancia con el paganismo,aun adoptando una actitud crítica frente a su filosofía y su literatura, se podía aprender muchas cosas verdaderas del pensamiento griego, en especial de Platón y también, pese a sufrivolidad, de ciertos poetas. Fe y conocimiento, vida cristiana y cultura griega no tienen por qué ser términos opuestos. Antes bien, el «gnóstico cristiano» reúne ambas cosas en unasíntesis racional. No hay que rechazar la filosofía griega, ni tampoco hay que recurrir a ellasólo en caso de necesidad, como hacen los apologistas Ireneo y Tertuliano, con el fin dedefender la posición cristiana. Sino que esa filosofía es útil para clarificar intelectualmente lafe cristiana y ahondar en ella. Más aún: lo mismo que la ley para los judíos, la filosofía es para los griegos precursora de Cristo. Fe cristiana, que es siempre el fundamento, yclarificación del mensaje cristiano a la luz de la tradición filosófica de los griegos: ambascosas van a la par.Pero Clemente de Alejandría quiere más. Él no quiere ser sólo -como Justino, el filósofo ymártir cristiano,de comienzos del siglo II- apologista. Sino que quiere hacer comprender,desde un punto de vista positivo-teológico, el mensaje cristiano, cosa que él lleva a cabo ensu libro "El pedagogo", que pronto se convierte en un manual de ética cristiana, muyapreciado por los seglares, dotado de consejos prácticos sobre cómo comportarsecristianamente en todas las situaciones posibles de la vida. Cristo es el gran pedagogo detodos los redimidos: tal es el pensamiento base de este libro, que no propugna un idealrigurosamente ascético de vida cristiana, sino que mantiene una posición positiva, en principio, respecto a la creación y sus dones, incluida la sexualidad. En cualquier caso, a laluz del mensaje cristiano todo puede adquirir la medida adecuada. Pero Clemente tiene que
 
abandonar pronto Alejandría. Quizás tuvo que eludir, en los años 202-203, una persecuciónde cristianos, bajo Septimio Severo, pero tal vez tuviera también dificultades con su obispo.Comoquiera que fuere, Clemente se vio obligado a emigrar a Jerusalén y a Asia Menor,donde muere ya antes del año 205, nadie sabe exactamente dónde.Ideas básicas de Clemente se hallan, a su vez, en Orígenes, quien, a pesar de su nombreegipcio («hijo de Horo»), proviene de una familia cristiana y acomodada de Alejandría. Y sinembargo, la actitud esencial de fondo de Orígenes es mucho más seria que la de Clemente.¿Por qué? Porque Orígenes, el mayor de siete hermanos, a los diecisiete años reciéncumplidos vive una experiencia traumática que fijará de una vez para siempre el rumbo de suvida: su padre, que le ha dado estudios e inculcado firmes convicciones cristianas, esapresado a causa de su fe. Más aún: su padre es torturado y decapitado públicamente, los bienes de la familia confiscados...Pero Orígenes tiene suerte en la desgracia. Una mujer rica y cristiana -aunque algunos ponenen duda su ortodoxia- le acoge en su casa y él puede proseguir los estudios. Concluida suformación literaria y teniendo que dar de comer a su madre y a sus hermanos, abre unaescuela privada de gramática y sigue estudiando -ahora seguramente con el célebre AmonioSacas- filosofía. En los años 206-210 hay una nueva persecución, durante la cual el obispoDemetrio y la mayor parte del clero de Alejandría se quitan discretamente de en medio.El joven Orígenes se comporta de modo diferente: el «hijo de mártir», en lugar de esconderselleno de miedo, sigue dando intrépidamente sus clases. Sus discípulos -aspirantes al bautismo- acaban de decidirse, animados por el ejemplo de los mártires, a aceptar la fecristiana. Orígenes mantiene en pie su moral y se ocupa de los encarcelados y de loscondenados a muerte, y ello con tal intensidad que acaba por tenerse que esconder él también.Experiencias transcendentales de ese género son las que forman a una persona para toda lavida: ya en edad juvenil, Orígenes es no sólo un extraordinario maestro sino también un líder espiritual.Después de la persecución, Orígenes reanuda en Alejandría las clases de gramática y laenseñanza de la doctrina cristiana, y a su vuelta, el obispo aprueba sin restricciones suactividad. Sin embargo, después de una especie de «conversión» religiosa, clausura la escuelade gramática y vende su biblioteca de literatura profana. ¿Por qué? Para dedicarse totalmentea la enseñanza y sistematización de la filosofía cristiana y al estudio de la Escritura. En suescuela catequética, pronto famosa, reorganiza las clases dividiéndolas en cursos elementalesy avanzados. Todas las ciencias humanas, incluidas la lógica, las matemáticas, la geometría,la astronomía y luego la ética y la metafísica, deberían estar al servicio de la teología y de unacomprensión más amplia de la palabra de Dios. Una empresa verdaderamente ecuménica que pone de relieve cuan abierto era el pensamiento de Orígenes y que incluye a cristianos, nocristianos y gnósticos.Sin embargo hay que imaginarse a Orígenes, marcado por el martirio de su padre, como a unmártir frustrado (H. von Campenhausen). Esa actitud se pone de manifiesto en su rigurosoascetismo: renuncia al matrimonio, ayuno, oración, lecho duro, sueño escaso; en eso era muydistinto de Clemente. Pero también se trasluce esa actitud en su apasionada dedicación a lateología, que él ve, seguramente, como único sustitutivo de ese inalcanzado y ahorasublimado martirio. Hay un hecho que pone de manifiesto hasta qué punto aquel joven deveinticinco años, que llevaba el sobrenombre de «Adamantios» («de acero»), interpretabaradicalmente el seguimiento de Cristo: tomando al pie de la letra el elogio que hace Jesús delos «castrados por el reino de los cielos», Orígenes se hace castrar (ya entonces una operación

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