12
|
02
-09
|
RUTA 66
Nacho Vegas
TRAS SONADAS COLABORACIONES CON ENRIQUE
BUNBURY
Y CHRISTINA
ROSENVINGE
, ENTREGA SU OBRA MÁS COHESIONADAY ACCESIBLE.
EL MANIFIESTO DESASTRE
, ASÍ LE LLAMABA SU MADRE DE NIÑO.
S
iempre hubo en los discos de Igna-cio González Vegas (Gijón, 1974) in-dicios de un estremecimiento enciernes. Lo provoca plenamente
El Manifies-to Desastre
, donde se han forjado a fuegolento sus nuevas canciones, en un trayectoque ya no muestra las grietas de antaño:aquellos requiebros rozando la melancolíamás líquida, ese tremendismo a pie de letraque levantaba sospechas. Vegas sigue atra-pado en sórdidas habitaciones en un perpe-tuo, narcotizado amanecer; estancias deparedes desvencijadas exudando olor a en-fermedad y derrota, cuyo desconchado es-pejo devuelve la renuncia ante una vida aremolque de la conformidad. Le he vistoapurando whiskys a media tarde, durante laprueba de sonido, para matar gusanillo ycalentar entrañas. No extraña que emerjanleyendas urbanas a su costa, como la que letenía de vacaciones tóxicas junto a Fernan-do Alfaro en una barriada sureña de yon-quis chandaleros. O esos indignos rumoressobre sus apetencias sexuales —‘’Nos que-dará, menos mal, dry martini, sexo anal’’,canta en mi canción española del año pasa-do—, que supongo serán las de todos quie-nes andamos a dos patas.Luego está el otro Nacho Vegas. Cercanoe irónico, alto y elegante a su manera en el vestir, cargando en el día a día con una sen-sibilidad indecisa entre el alivio y el dolor,ocultando sus ojos tras unas clásicas Ray-Ban que fijan su angosto rostro en unaimagen distante, tal vez chulesca. El jovenguitarra solista en segundo plano de losesenciales Manta Ray, pronto empujado pordíscolas musas a tomar el camino de lacanción con sustrato literario, esa que daigual valor a la palabra que a la música:«Añada de Ana la Friolera», «En la SedMortal», «Mi Marilyn Particular», «DíasExtraños»… Las últimas —memorables,aciagas, resonantes, doloridas— están en
El Manifiesto Desastre
, donde quizá han sidotratadas con un aliento más orgánico y rock,no sólo por el guiño puntual a Marc Bolan.Que hayan cuajado coherentes y trascen-dentes, estas canciones con una razón deser… en la época del todo vale, anuncia unaetapa de plenitud que, aun largamenteanunciada, conmociona.
No queda en tus canciones casi nada a la vistade tu experiencia en Manta Ray.
Abandonar Manta Ray resultó necesarioporque yo quería tomar un camino diferen-te del que seguía el grupo. A partir de enton-ces evolucionamos cada uno pero en senti-dos opuestos, ellos fabricando un sonidopropio que en directo era donde llegaba
FUMANDO SOBRE PLATA
EL TERROR
QUE DA VIVIR
más lejos y yo poniendo más énfasis en laparte autoral de la canción de rock, así quees natural que en esencia no se note la hue-lla de mi paso por Manta Ray. Sin embargo,en algunos directos sí que se puede apreciarlo que aprendí tocando con ellos, a la horade tratar de crear un sonido orgánico yenérgico en algunos temas.
Pese a tu aliento europeo mantienes nexoscon músicos tejanos como Townes Van Zandt oGuy Clark. ¿A qué crees que se debe?
No sé, escuchando músicos de rock fuitirando del hilo hacia atrás y me acabó fas-cinando el country y el folk. Pero, curiosa-mente, gran parte del folk americano pro- viene del irlandés, y las raíces del country sepueden buscar en el folk centroeuropeo. Esuna de las cosas que me interesaba cuandoXel Pereda y yo íbamos adaptando las can-ciones asturianas para Lucas 15; toda lamúsica popular occidental comparte enesencia una serie de patrones rítmicos y ar-mónicos, y de ahí las conexiones. Y el rockno es más que música popular bastarda queadmite influencias de cualquier folclore.
Desde esa adaptación del acervo tradicionalasturiano, ¿cómo ves los nacionalismos?
El problema aquí es que se quieran en-tender los nacionalismos como una lucha deoposición privativa, donde el españolismomás rancio oprime al resto de nacionalismosdel estado y pretende arrasar con la diversi-dad pluricultural que es lo que precisamentehoy define a este país. Desde luego yo estoya favor de que cualquier pueblo tenga plenoderecho a la autodeterminación.
Sabemos de tus querencias por Leonard Coheno Will Oldham, sin embargo tu dicción remitea ciertos cantautores de aquí.
Bueno, el español posee su propio ritmointerno y esquema silábico que difiere delos del inglés y que hacen que el fraseo y ladicción también hayan de ser diferentes,por lo que es lógico que yo remita a otroscantantes que usan el español. Reconozcoen mí alguna vez la influencia de Calamaro,Albert Plà o Christina, como te decía antes.Últimamente me fascina el fraseo de uncantante argentino, Edmundo Rivero. Susmilongas son tremendas.
Siempre aclaras que tus trabajos compartidostienen tanta importancia como los propios.¿Está volviendo la colaboración al rock?
Ojalá fuera así, pero no lo creo. La mayo-ría de las colaboraciones son cosas puntua-les, un músico que interviene como invita-do en una canción de otro, pero no abundanlas colaboraciones estrechas, mano a mano.Cuando hice el disco con Enrique Bunburyhablábamos de que, en estilos como la bos-sanova o el jazz, algunas de las obras cum-bre son colaboraciones, y que estaría bienque eso ocurriera en España con el rock.Pero tanto el público como la crítica y elpropio mercado miran siempre con receloestas uniones, como si siempre tuvieran queser interesadas, como si no se creyeran queel único interés es el artístico.
¿Cuál es la característica que desconocemos deBunbury?
No sabría decirte, Enrique es un artistamuy apasionado y a la vez muy complejo. Amí me sorprendió la inseguridad que mos-traba cuando tenía que mostrarse más frá-gil... Yo propuse que el disco que hicimos sellamara
El Tiempo de las Cerezas
, como sucanción, porque creo que nunca antes se lehabía escuchado en disco de una forma tandesnuda, prácticamente con su voz y unaguitarra acústica. Es un tema precioso, y fueel que más le costó grabar, tuvo una crisistremenda que nos dejó a todos paralizadosen el estudio. Creo que es eso: Enrique cono-ce bien su fuerza y la domina perfectamen-te, pero le tiene miedo a su fragilidad, y esoque allí puede encontrar algunos de susmomentos más intensos y emocionantes.
Bajo la piel de Christina Rosenvinge hay unamujer de una lucidez parecida a la tuya propia.¿Qué os une?
Cuando empezamos a trabajar juntosnos dimos cuenta de que teníamos unamanera similar de enfrentarnos a las cancio-nes, de tratarlas para conseguir expresarcosas en ellas que no sabríamos expresar deotra manera, y eso hizo que que el trabajofuera fluido aunque tengamos formas dife-rentes de escribir e interpretar. Pero hablan-do de esa imagen que alguna gente quieretener de Christina, lo triste es que a estasalturas sigue teniendo que aguantar unmontón de cosas sólo por ser mujer, comoque en más de un artículo se refirieran a mícomo el ‘’músico’’ que componía y a ellacomo la ‘’cantante’’ que ponía la bonita voz,o que le hayan sugerido en varias ocasionesque ahora canta en español por influenciamía. Una de esas veces ella respondió:‘’¡Pero si yo hacía discos en español cuandoNacho todavía era virgen!’’.
¿Hasta qué punto estos tres años de promiscui-dad han dejado sedimentar las canciones de
El Manifiesto Desastre
hasta alcanzar su pleni-tud?
Cada una de esas colaboraciones ha sidomuy intensa y ha dejado una huella que sepuede rastrear en este último disco. De En-rique me fascinó su forma de trabajar en elestudio y con la banda, la manera de mol-dear las canciones hasta llevarlas allí dondetenían que llegar, dirigiendo pero dejándoseinfluir por la manera de interpretar de cada
+ INFO
Interesante prosista,ha publicado
Políticade Hechos Consuma-dos
(Limbo Starr),libro que conectacon las elaboradasnotas interiores delreciente recopilatorio
Canciones Inexpli-cables
. Se reconoceadicto a Brett EastonEllis, Raymond Carvero Barry Gifford: ‘’Laliteratura norteame-ricana comparte unosrasgos esenciales, unamanera de cuestio-narlo todo mostrandoel otro lado del sueñoamericano que unea Carson MacCullerscon Richard Ford,reconocible en dife-rentes generaciones.La literatura europea,sin embargo, es másheterogénea y yo creoque difícil de definirincluso por países’’.Sin embargo, destacaa la novelista AgotaKristof, ‘’cuyas nove-las desprenden unacrueldad tan brutalque me extrañaríamucho ver en un au-tor norteamericano.O el cinismo de Houe-llebecq, del que diríalo mismo’’. En poesía,prefiere la europeay latinoamericana:‘’Ana Blandiana yAntonio Cisneros sonlos últimos. Ah, eneste disco he utilizadoa Pessoa, creo quepodría haber sido ungran letrista de pop. Yquiero hacer un discocon poemas de GloriaFuertes, que son lomás parecido a las le-tras de Vainica Dobleque conozco’’.
12-14 e.nachovegas.indd 1215/1/09 19:31:54
Leave a Comment