PRÓLOGO
Escribir sobre Rodney Collin es para mí un gran privilegio. Fue un hombre destacado entre los hombres del Siglo XX,no solamente por la huella visible que dejó sino por la proyección de esa entrega a la búsqueda de la verdad y el bien. No puedo añadir nada a la excelente biografía escrita por su esposa Janet, en la introducción de este libro, pero sí hablar de las transformaciones que ocurrieron en el ser de Rodney Collin, como resultado de tres encuentroscardinales en su vida. El primero fue el encuentro con Peter Ouspensky, con quien estableció un entendimiento profundo y una granamistad. De él aprendió una nueva expresión de las verdades de la Creación y de la psicología humana, la que fueuna magnífica preparación para su encuentro con Jesucristo y su Iglesia, unos años antes de su muerte. El segundo evento que lo transformó fue la muerte de su maestro, ocurrida el 2 de octubre de 1947, cuando le fuerevelado el significado vital del último mensaje del Sr. Ouspensky: que ningún sistema de conocimientos, por completo que sea tiene valor si no se expresa en el crecimiento del Ser y, sobretodo en la proyección positiva hacia el prójimo.Meses antes de su muerte el Sr. Ouspensky dijo: "Yo abandono el sistema, y ahora ustedes deben reconstruir de nuevotodo para sí mismos" (cfr 18 nov, 49). Esto significó un fuerte golpe para muchos de sus seguidores que se pretendían sabios al conocer algunos secretos esotéricos.Como resultado de esta segunda transformación Rodney Collin escribió El Desarrollo de la Luz, obra maestra quetrata del funcionamiento de las leyes universales, desde el macrocosmos, hasta su manifestación en lo humano, su psicología y su historia. Obra magna que provoca asombro y una meditación profunda. El tercer evento transformador fue el encuentro con México en 1948, no solamente por el fuerte contraste entre "la programación" inglesa y la mexicana, que obliga a una ampliación de valores y de actitudes, sino sobretodo por el encuentro decisivo con Jesucristo y su Iglesia En efecto, todo fue preparado en los últimos meses de la vida del Sr. Ouspensky, quien insistía constantemente a susdiscípulos "¡Muévanse de donde están!, ¡Ustedes son demasiado personalistas! Hay que ir donde ella!". No sabemosa qué se refería el con ésta última frase, si directamente a la Iglesia o a la persona quien reveló con hechos, las grandes verdades y misterios de la Religión. El hecho es que desde el año 1952 y hasta su muerte el 3 de mayo de 1956, todo el enfoque de su vida y de su mensajemuestran un enriquecimiento a horizontes infinitos y un urgente deseo de sembrar esa armonía y justicia que Jesucristo enseñó y mostró. Rodney tenía una voluntad férrea en la búsqueda del bien y de la verdad. Un espíritu generoso para compartir todo loque tenía de conocimiento y de comprensión, lo que se manifiesta ampliamente en este libro. Una autenticidad quenunca cedió a la opinión ajena.
John Grepe
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